Reportaje | Llamando a los cuatro elementos en plena ciudad atlántica

Un grupo de bailarines llevarán las danzas mejicanas a la plaza de As Conchiñas
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Su conexión con la cultura azteca vino de casualidad. Fue por un conocido que un día le llevó a la Tabacalera de Lavapies en Madrid a ver un grupo que bailaban danzas prehistóricas y quedó fascinado. Se llamaban Serpiente emplumada. Esto hizo que Euriko de la Peña se interesase por lo que se movía en la cultura mexicana, “se me pusieron los pelos de punta”, asegura. 
Los bailarines se separaron y una sección creó una segunda formación Quatli-kuntur, que significa en nagual “águila condor”, que nació hace tres años. Con  ellos aprendió no solo a bailar sino también a conectar con la tierra, “es una manera de expresión, donde se trabaja con los cuatro elementos”. Los sacrificios humanos se pasan por alto, dice Euriko entre risas, solo hay un único sacrificio y es personal. Practicar estas danzas le da bienestar y sincronía con los demás, “es un reto en movimiento porque cuentas historias cuando conoces los pasos. Están relacionadas con el mundo de los aztecas, de vivencias que le pasaron al dios Tezcatlipota, cómo se hizo la tierra...”. La danza dura entre cinco minutos y media hora. El sábado un grupo de expertos en esta manera de mover el esqueleto llevarán lo precolombino a la plaza de As Conchiñas dentro de AgraDArte. 
Euriko está tratando de formar un grupo en la ciudad. Enfundados en trajes de pieles y plumas, traerán el México antiguo al Agra para contagiar la sensación que a ellos les produce bailar según se lo pida el agua, el fuego, la tierra o el aire: “Me da plenitud al estar en conexión con la naturaleza”. Explica el coruñés que hay muchas herramientas para estar en armonía con lo que rodea al individuo, “la danza es una, con ella también expresas y haces ejercicio”. Dice que no es difícil, que una vez que aprenden los pasos básicos de los cuatro elementos, “después los desarrollas y les das un sentido, porque cuando levantas la mano depende de la dirección estás llamando al agua o al sol”. Con las piernas pasa lo mismo, y de una danza salen otras subdanzas. Antaño eran pequeñas ofrendas al universo. Hoy a Euriko de la Peña le sirven para encontrar su lugar en el mundo, alejarse del asfalto por momentos y comulgar con la madre tierra. l

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