Saltar nueve (o siete) olas: la tradición que no se celebra en el San Juan coruñés

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La campaña de promoción de San Juan lanzada por el Gobierno local invita a los coruñeses y a los visitantes que se acerquen a la ciudad el próximo día 23 a saltar nueve olas como parte de la tradición de esa noche. Sin embargo, este rito no está entre los muchos que rodean la fiesta, cuyo traslado de los barrios a la playa es relativamente reciente.
En la historia de A Coruña no hay referencias de que la noche del 23 de junio los vecinos se adentren en el mar en busca de la fertilidad o de la eliminación de las energías negativas, una práctica que, por otra parte, entraña un riesgo evidente.
Al rocío de esa madrugada se le atribuyen propiedades purificadoras y es habitual que en balcones, terrazas y jardines de la ciudad se coloquen recipientes con agua y hierbas con las que lavarse a la mañana siguiente. Nada que ver esta tradición, que se ha mantenido durante generaciones entre los coruñeses, con la de bañarse (que no saltar) en nueve olas. Esta sí se seguía hace tiempo en algunos puntos de la comunidad y aún se celebra A Lanzada; aunque no en la noche de San Juan. Es en la romería de Nosa Señora da Lanzada, a finales de agosto, cuando las mujeres que quieren quedarse embarazadas se dejan bañar por el mar como parte de un ritual muy ligado a ese enclave.
Las confusiones en torno a esta tradición son varias y además de mezclarse el poder purificador que se le concede a la noche de San Juan con el poder fecundador de las olas tampoco parece claro el número que hay que saltar. No está claro, al menos en la campaña del Gobierno local, que en la web y los carteles indica que son nueve –número mágico por excelencia en diferentes culturas– y en el programa las reduce a siete.

prohibido el baño
Sea cual sea el número adecuado, la propuesta municipal presenta como uno de los “ritos que no pueden faltar en la noche de San Juan” saltar olas de espaldas, una tradición que no es tal y que implica un riesgo y el quebrantamiento de las normas, dado que el baño está prohibido esa noche. La propia concejala de Medio Ambiente, María García, confirmaba ayer que el dispositivo de seguridad –que será incluso mayor que en otras ediciones, dijo–, estará especialmente pendiente de que nadie se adentre en el agua. De hecho, pidió responsabilidad a los vecinos a la hora de celebrar una fiesta en la que la combinación de fuego, agua y alcohol ya ha resultado fatal en más de una ocasión.
En lo referente a la seguridad de los usuarios de los arenales de Riazor y Orzán, ya no solo en San Juan sino durante todo el año, indicó que estas playas tienen una serie de características especiales: “Son praias atlánticas polo que sempre hai que ter coidado, debido a que son abertas, teñen oleaxe e, ademais, posúen un perfil moi inclinado. Por iso é necesario manter sempre a cautela”, explicó.
Precisamente por estas circunstancias, los partidos de la oposición afearon a la Marea la “irresponsabilidad” que supone incitar a los vecinos a saltar las olas, y de espaldas, en San Juan.
En este sentido, con la idea de que desde del Ayuntamiento no se anime a realizar actos peligrosos sino que se incida en la seguridad, el concejal popular Roberto Coira propuso que la web municipal informe sobre aspectos como las mareas y el estado de las playas y realice recomendaciones para proteger a los usuarios.

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