La intermodalidad llegó hace dos siglos

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A pesar de que la estación intermodal se ve lejana en la ciudad, hace dos siglos que se empezó a percibir los beneficios de una intermodalidad para acortar tiempos. El Muncyt mostrará durante un año la prueba. Se trata de la pieza temporal “Ómnibus”, un carruaje de 1861 que transportaba a un máximo de diez viajeros a los pies de las vías del tren y a la inversa. 
El vestigio procede del Museo del Ferrocarril de Madrid. Su director, Carlos Abellán, contó en la presentación que en 2013 un grupo de alumnos dejó el “Ómnibus” impecable porque no solo lo restauraron y trataron la madera, también recuperaron la policromía y hoy en día es capaz de sumergir al curioso en aquella época para contarle que su nombre es casual. Tanto que se debe a que el bicho con ruedas hacía parada en Nantes en una sombrerería donde se podía leer el cartel “Omnes Omnibus”. 
Así es que desde 1.819 cuando Jacques Lafitte lo puso a rodar en París, hubo que contar nueve años más para bautizarlo popularmente como “ómnibus”. E igual que los estudiantes decían hasta hace poco “cogí un TRD” para tocar Compostela con los pies, en este período se comenzó a escuchar “voy al Ómnibus” hasta que el término cuajó. En ese mismo año, Stanislas Baudry lo oficializó con su Entrepise Générale de l’Omnibus. 
Un año más tarde, Londres estrenó a través de George Shillibeer un servicio de carruajes tirado por caballos, la antesala de los actuales tranvías y autobuses o lo que es lo mismo, la versión 2.0 del ómnibus que sacó de su chistera Bernardo Rodríguez en 1861. El taxi del siglo XIX tiene cuatro ruedas, un único compartimento y capacidad para diez personas. El elemento entra de cabeza en el apartado “Escaparate de Museos”, donde el centro ofrece un diálogo con otro museo mediante un vídeo que introduce el edificio amigo, imágenes y una pieza significativa de su colección con un fondo gráfico que lo contextualiza. 
Por aquí ha aparcado ya un Citroën 5CV (1922), del Museo de Historia de la Automoción de Salamanca, o la Computadora de Desguace sensible al tacto humano (1969), prestada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. n

La intermodalidad llegó hace dos siglos