El día (más) tonto

Burjanadze y sus compañeros se vieron superados por su rival, sobre todo en los dos primeros cuartos quintana
|

 

La buena racha del Leyma Basquet Coruña murió en un derbi inesperado. Por dos razones. Por un lado, porque la ‘marea naranja’ llegaba en pleno acelerón, mientras que el vecino del sur lo hacía en medio de una crisis de calibre medio-alto. Por el otro, porque el COB, el segundo peor equipo de la Liga en acierto desde 6,75, basó su éxito en una batería de triples.
Como revitalizado por jugar en su provincia, el cercedense Jonathan Barreiro ejerció de lanzadera de los visitantes. El alero, cedido por el Real Madrid, firmó 7 puntos en los primeros cinco minutos (7-15), dos más de los que promediaba hasta ayer.
A la juventud de Barreiro le cogió el testigo la veteranía de Pedro Rivero, que con tres triples casi consecutivos activó la primera alarma (9-21). La segunda fue cosa de Ander Martínez, también desde 6.75. Y la definitiva, de Jhornan Zamora. ¿Adivinan desde dónde? Sí, desde ahí.
El Leyma se agarró al parquet con un parcial de 7-0 para finiquitar un cuarto inicial en que los pupilos de Gonzalo García de Vitoria cerraron con 6 aciertos de 9 intentos desde la larga distancia, cuando, con un 30.2%, llegaron a Riazor como el segundo peor equipo de la competición en este apartado.
El panorama no cambió demsiado en el arranque del segundo acto –donde se produjo el debut, prácticamente testimonial, de un  Tomas Hampl mermado por un resfriado–, el Leyma seguía perdiéndose en acciones individuales, errando tiros fáciles y en defensa permitiendo todo y más. De ello se beneficiaron Juan Ballesta y Jhornan Zamora, para enchufar de nuevo desde el arco sin ninguna oposición. Además, los errores locales en el tiro hicieron que el COB también pudiese correr y anotar en contraataque, hasta disparar la diferencia a los 18 puntos (24-42).
La respuesta del Leyma no fue la correcta: intentar remontar rápidamente a base de triples. Aunque Ben Stelzer anotó tres, no es inaflible. Y el Ourense supo capear esta tímida reacción con dos canastas seguidas de Diego Kapelan (29-46). Sergio Olmos, con dos tiros libres, mandó el derbi al descanso con un déficit de 15 puntos en el marcador (31-46) y de aportación de sus dos referentes: el pívot alicantino se fue a descansar con 1 de 7 en lanzamientos de dos y Beqa Burjandze con 0 de 4 y 1 de 3 en triples. 
El paso por vestuarios tampoco ejerció de revulsivo. Olmo firmó, a los dos minutos, la primera canasta del periodo. demasiado tiempo para un equipo obligado a remontar con rapidez. Pese a todo, las sensaciones mejoraron.
El Leyma se mostró mucho más agresivo en defensa, sobre en la perimetral, y algo más suelto al otro lado de la pista. Y al COB dejaron de entrarle los triples. Uno de Creus hizo creer al Palacio (36-46), pero los visitantes encontraron petróleo forzando faltas –alguna de ellas innecesaria– de tiro. 
Kapelan, infalible desde el 4,60, Barreiro, Guillermo Rejón y Zamora –este con una canasta en juego– se encargó de devolver el partido a los cauces de la primera mitad (44-62). Un mate de Larry Abia emergió entre las dudas para levantar por primera vez a la grada, pero ya era demasiado tarde (46-62). Y con un mate de Barreiro, después de robarle el balón en media cancha a Chus Castro, cayó definitivamente la noche (46-67), antes de que dos libres de Ángel Hernández completasen el cuarto con un -19 que levantar.
La misión imposible fue eso, imposible. El Leyma trató de meter la marcha épica, pero el COB no se dejó contagiar por el ritmo desbocado de la ‘marea naranja’ y respondió canasta por canasta.
Hay días en en que es mejor no levantarse de cama. El frío ambiental –¿para cuándo calefacción en el Palacio?– atenazó a un Leyma que saltó al parquet con las sábanas pegadas.
Un día tonto que no empaña el buen momento de los de Tito Díaz, aunque esta derrota le sigue dejando por debajo del 50% y permite que un COB que estaba a las puertas de la UVI le alcance y le supere por basket average. La próxima semana, nuevo derbi. Esta vez en Lugo, contra un Breogán que tampoco está en su mejor hora.

El día (más) tonto