El comercio del Orzán solicita el arreglo de las fachadas para revitalizar la zona

Algunos empresarios proponen que al menos se instalen vinilos en los bajos comerciales para mejorar la imagen del entorno | quintana
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Una de las señas de identidad de la calle del Orzán en el pasado era la marginalidad de su ambiente pero hoy la mayor parte de aquello que provocaba los reparos de los vecinos para pasear por allí ha desaparecido. El entorno está en plena revolución con la apertura de negocios novedosos por los alquileres asequibles y, para un amplio grupo de comerciantes, lo que se necesita para acabar de dinamizar todo es la rehabilitación de inmuebles y la peatonalización completa de la calle principal permitiendo únicamente el paso de vehículos que sirven a los negocios. Además, estos empresarios solicitan que al Ayuntamiento que se trabaje, al menos, en la recuperación de las fachadas de forma directa u obligando a abordar las mejoras de cara al exterior a los propietarios de los inmuebles abandonados. .


El presidente de la Asociación Soho Orzán, Alberto “Chueco” Busto, piensa que el aspecto no afecta tanto a que llegue la clientela porque la del Orzán “no es una calle comercial”, pero quizá sí impide que no se convierta en eso con todas las de la ley viendo la eclosión de negocios novedosos y alternativos que han surgido en los últimos años. “Sí afecta a la imagen del barrio y de la ciudad”, puntualiza cuando habla de los edificios en ruinas y las fachadas con pintadas o cubiertas por redes de seguridad. En general, la mayoría de responsables de negocios en la zona urgen un lavado de cara porque el aspecto general de muchos edificios es cada vez peor y perjudica al colectivo.


“El deterioro de la zona no es de ahora, lleva bastante tiempo pero hoy los andamios se han perpetuado”, lamenta Busto, señalando algunos puntos especialmente negros. Recuerda un proyecto de los anteriores Ejecutivos locales que no se llegó a materializar y que proponía “reformar edificaciones para hacerlas habitables para los estudiantes”, de modo que se le diera vida a la zona.


Ahora, con la céntrica ubicación que tienen, espera que alguna de las compras de inmuebles previstas por la Marea para incorporar a la bolsa de vivienda municipal se produzca en la calle del Orzán. De no ser así, sería “un plus adecentar las fachadas”.


Desde el punto de vista de Mara Esmorís, al frente de Lily&White, “es una vergüenza” que lo que ve el público sean partes de inmuebles “apuntaladas”. Reconoce que es una zona atractiva para empezar un proyecto personal en los bajos para arrendar, pero afirma que hay mucho trabajo que hacer en la mayoría de los locales debido al descuido de los propietarios. Y esto lo dice a pesar de ser víctima de las pintadas, que pueblan algunas rejas y paredes de la vía y sus alrededores.

Vinilos como solución
También se queja de esos grafitis Silvia Fariña, de The Room, que comenta que una mejor solución sería instalar “vinillos decorativos” como hay en otros bajos vacíos de A Coruña. Pese a todo la calle rezuma un encanto especial que, con los arreglos necesarios y la peatonalización, podría llegar a ser explorado por todos. En esta última cuestión se incide mucho al visitar la calle del Orzán. Ya es una vía en la que el tráfico está restringido a carga y descarga pero son escasos los conductores que acatan esa advertencia que hay en el acceso a la calle.


Aunque parezca una cuestión secundaria por la escasa circulación de peatones, lo cierto es que a los comerciantes les preocupa. Muchos creen que esta cuestión también está detrás de que los coruñeses no le pierdan todo el miedo a la zona y comiencen a pasear y hacer sus compras allí, toda vez que las plazas adyacentes ya son puntos de atracción hosteleros.


Los empresarios demandan que se peatonalice por completo con algún tipo de control y aseguran que, incluso, han acudido al Gobierno local para pedir medidas que dificulten el paso físico a aquellos vehículos que no sean de proveedores. “Propuse que se instalasen unos pivotes que cerrasen la calle para los coches que no tienen que pasar”, afirma Fariña. Su idea vendría a trasladar un modelo que ya funciona, por ejemplo, en la zona histórica de Santiago a la ciudad.


“Aquí no se cumple el que solo haya carga y descarga, pasan muchos coches con velocidad y no hay ningún control”, subraya, si bien opina que las multas no son la solución porque los infractores vuelven a reincidir en el paso por una vía prohibida. En Eventos Ketola secundan la queja. Marica Ketola, que fue de las primeras en volver a apostar por la calle hace ya tres años, asegura que “hay un gran problema con los coches”. Aunque aboga por “peatonalizar del todo”, ve posible que se deje el acceso como una carretera normal si no se va a poner coto al tráfico indiscriminado.

Reordenación general
Alberto Busto también remarca esta dicotomía entre la que el Ayuntamiento debe decidir. “No terminan de definir si es una calle peatonal y a veces los coches pasan muy rápido” con el consiguiente riesgo para los viandantes, afirma. Él fue uno de los primeros en implantar su establecimiento en la zona –e iniciativas como el desaparecido mercadillo del Soho Orzán– y, dice, en este tiempo incluso ha llegado a plantear el problema a los agentes directamente.


Demandó que solo pasasen las mercancías por la mañana y, en la actualidad, sostiene que quizá habría que replantearse la movilidad en todo el entorno. “Los coches creen que es una calle normal y van rápido pero, de una vez por todas, hay que tomar medidas”, subraya y lo hace después de haber hablado con Gobiernos locales de todos los colores.

El comercio del Orzán solicita el arreglo de las fachadas para revitalizar la zona