Héctor Castro | “Galicia va a ser un gran geriátrico en el que todos los sanitarios vamos a jugar un papel clave”

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Con la campaña para concienciar sobre el uso de los fotoprotectores recién iniciada y la nueva Ley de Ordenación Farmacéutica aprobada hace unos días en el Parlamento Gallego, el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña, Héctor Castro, da las claves por las cuales tendría que encaminarse la profesión: su integración efectiva en la atención primaria.

En el Colegio acaban de presentar una nueva edición de su campaña para promover la fotoprotección durante el verano. Con toda la información que existe, ¿sigue siendo necesaria la concienciación? 

La incidencia del melanoma es cada vez mayor y hay como 160.000 diagnósticos cada año. Como la piel además tiene memoria, lo que tratamos es de concienciar a las familias de los peligros que tiene el sol en todos los ámbitos: piscina, campo, paseos, romerías.... Este año quisimos darle un toque humorístico con el lema “Bastante quemado estás ya todo el año. No te quemes en verano”, un lema rompedor que igual no es al que está acostumbrada la gente por parte de los profesionales sanitarios pero que trata de sensibilizar a gente que a lo mejor no se identifica con la farmacia porque la frecuenta menos. 
 
Precisamente, la originalidad es lo que caracteriza a las campañas que ponen en marcha, como la dirigida a los más jóvenes y a las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) del pasado año. ¿Creen que es un recurso realmente efectivo? 

Estamos intentando ir a un target de gente, al margen de los usuarios del día a día de las farmacias, que no está acostumbrado a recibir el mensaje de un farmacéutico. Las ETS son un problema que cada vez nos preocupa más porque se toman menos medidas para tener un sexo seguro. Así que, ¿cómo podemos llegar a esa población? Pues con la bata blanca desde el mostrador muchas veces llegamos cuando ya es tarde. Entonces intentamos, dentro de nuestra labor de prevención y promoción de la salud, concienciar. 

El 13 de julio también se celebrará la segunda edición de la Carrera Nocturna del COFC por el paseo marítimo de O Burgo y A Coruña es una urbe caracterizada por el gusto por el deporte. ¿Esperan un gran éxito de convocatoria? 

Esperamos repetir. El año pasado tuvimos 350 corredores y es una distancia muy accesible de 5 kilómetros y el trasfondo de la iniciativa es insistir en que, en verano, hacer deporte sí pero en las horas de menos radiación. La inscripción todavía sigue abierta y lo que se recaude de las cuotas se destinarán a la AECC. 

Hace unos días, se abrió el plazo de solicitud de plazas en las carreras universitarias y la de Farmacia, aunque es una de las que mayor nota exige, también es de las más demandadas. ¿Qué nivel de inserción real tienen los graduados? 

Uno de los grandes éxitos es que es muy transversal y permite múltiples salidas. Sí que es cierto que la salida principal es la oficina de farmacia y realmente ahí  hay muy poco paro. Pero hay muchos otros ámbitos, la industria alimentaria, la salud pública, los análisis o la farmacia veterinaria, además de la industria farmacéutica, la hospitalaria, la atención primaria… Es una carrera que requiere un esfuerzo importante pero es muy agradecida. 

¿Continúa siendo una profesión eminentemente de mujeres? 

El otro día estuve en la graduación de alumnos del pasado curso y me llamó la atención que, a pesar de que el 70% de nuestros colegiados son mujeres, en esta promoción de grado había ya un porcentaje también muy alto de hombres.

¿Hay realmente muchas farmacias por habitante? 

Hay un número mayor de farmacias de las necesarias para Galicia, sobre todo en las zonas urbanas, porque hay más farmacias por habitante que en las zonas rurales, donde hay muchas que empiezan a tener dificultades para dar la prestación. Además de por la pérdida de habitantes, por el movimiento de la propia población. Vamos a abrir 41 nuevas farmacias en Galicia con el nuevo concurso que ya está en marcha, pero se abren en zonas donde ha crecido la población por culpa de los movimientos y en el rural cada vez se va a haciendo más complicado que las farmacias puedan subsistir. Ahí sí que tenemos un problema y hay que mirar cómo le podemos dar viabilidad a estas farmacias. 

¿Y qué posible solución puede haber a este problema?

Desde el Colegio de Farmacéuticos pensamos que el farmacéutico se tiene que integrar de una manera más activa y efectiva con toda la atención primaria en el contexto del futuro de la población gallega, en el que va a primar el envejecimiento, la cronicidad, la dependencia, la soledad… Lo que tenemos que hacer es tratar de optimizar todos los recursos que tenemos en la sanidad ahora mismo y la farmacia es un recurso que está infrautilizado y que es muy valioso. Llevamos mucho tiempo trabajando para potenciar la figura del farmacéutico a este nivel porque genera ahorro de costes en cuanto a impacto clínico y mejora en la calidad de vida de los pacientes. 

La pasada semana, el Parlamento gallego aprobó definitivamente la nueva Ley de Ordenación Farmacéutica de Galicia. Desde el Colegio de Farmacéuticos de A Coruña, ¿celebran la sustitución de una norma que contaba ya con dos décadas de vida? 

Llevamos dos años trabajando en la norma en los colegios junto con la Consellería y estamos satisfechos con el resultado pero hay que redondearlo definiendo el ámbito de actuación del farmacéutico de cara, por ejemplo, a la atención en el domicilio de los pacientes. Tenemos un papel muy importante que no es entregar medicamentos a domicilio sin más, sino que es coordinarnos con el resto de profesionales para tratar de optimizar la farmacoterapia y conseguir los mejores resultados en la salud. Desde hace 20 años han cambiado mucho las cosas y ahora tenemos una foto muy clara del futuro: vamos a ser un gran geriátrico en el que todos los profesionales sanitarios vamos a tener que jugar un papel en la medida de nuestras competencias y todas las manos van a ser pocas. 

El precio de los medicamentos es algo que también preocupa a la sociedad y, precisamente, hace unos días se presentó en el Congreso una iniciativa legislativa popular para que los fármacos tengan un “precio justo”.

Los medicamentos no son un bien común con el que se pueda comerciar, son tecnología sanitaria accesible a la población a través de la red de oficinas de farmacia. En este sentido, sí que estamos viendo que continuamente estamos sufriendo medidas cortoplacistas de recortes de márgenes, de bajadas de precio… El farmacéutico ha jugado un papel fundamental en el uso de genéricos, por ejemplo. El problema de la rentabilidad no se soluciona con medidas cortoplacistas, hace falta tener una altura de miras y medidas estructurales como poner en valor a todos los profesionales e intentar dar más servicios a través de las oficinas de farmacia. Porque si estamos continuamente rebajando el precio de los medicamentos vamos a conseguir agravar los desabastecimientos, que al final las farmacias tengan menor viabilidad. Y tenemos que recordar también que el margen del precio de un medicamento no lo pone el farmacéutico sino el Ministerio de Sanidad y una botica soporta todos los gastos de formación, que tengamos más profesionales por oficina de España (somos la segunda comunidad por detrás del País Vasco), el esfuerzo tecnológico. . Somos uno de los sectores más valorados por la sociedad y cada vez nos lo ponen más difícil, pero siempre hemos sabido estar a la altura de lo que nos pone la sociedad. Es la propia administración pública la que no nos acaba de dar el espaldarazo para integrarnos en el sistema sanitario. Es un reto que tenemos por delante y hace falta voluntad política y que la administración deje de proponer de una vez por todas medidas cortoplacistas y que mire un poco más a largo plazo.

Trabajamos para que la figura del farmacéutico sea la referencia por delante del doctor Google

La adaptación a las nuevas tecnologías es un proceso al que deben adaptarse todos los sectores y, desde el farmacéutico, se quejan de que la legislación avanza mucho más despacio que las necesidades actuales.

Así, las redes sociales y las páginas web oficiales son fundamentales a la hora, por ejemplo, de informar sobre el desabastecimiento de algunos fármacos o la concienciación a la hora de un uso responsable de los medicamentos.  

Las farmacias se han tenido que reinventar para buscar la cercanía con el cliente. Pero tal y como acaba de recordar el Ministerio de Sanidad con la prohibición de la venta de medicamentos sin receta por Whatstapp, no todo vale... 

El cambio tecnológico que estamos teniendo en la profesión va mucho más rápido de lo que va la propia legislación. Cada vez damos más y mejor servicio y eso requiere un esfuerzo muy grande. En el marco de esta reinvención y de la normativa europea, también hace unos años se reguló la manera en la que las farmacias podían vender medicamentos sin receta a través de Internet y así se recoge a través de la página Vistafarma, que es donde se tienen que registrar las farmacias.  
Estamos trabajando mucho también para que la figura del farmacéutico sea la referencia por delante del doctor Google a la hora de consultar. 
 
Uno de los asuntos de los que más se habla ahora en la calle es la necesidad de receta médica para comprar Ibuprofeno o Paracetamol. ¿Cada vez se hace más necesario regular la automedicación? 

La sociedad ha relajado la percepción que tiene sobre el riesgo de un medicamento y estos son muy buenos pero también tienen sus riesgos. Los pacientes españoles están acostumbrados a utilizar Ibuprofeno de 600 miligramos, que es con receta médica y siempre lo ha sido, cuando ese mismo paciente con uno de 400 mg que se dispensa sin receta podría solucionar la misma patología y con mayor seguridad. El paciente tiene que saber que la obligatoriedad de la receta no es por ninguna exigencia que de repente se le haya ocurrido a alguien en el Ministerio de Sanidad, sino que es por su seguridad y porque la dispensación hay que hacerla con las mayores garantías posibles. Y es que después surgen los usos indebidos de los medicamentos y hay gente que los utiliza para tratar de conseguir un efecto para el que no están concebidos. 

La falta de medicamentos se vuelve cada vez más común en algunas farmacias. ¿Cómo afecta esto al trabajo diario en las boticas? 

Los desabastecimientos son un problema que se está agravando en los últimos años y hace dos o tres meses era nuestro principal problema. Ahora mismo son 580 los que están oficialmente notificados por la Agencia Española del Medicamento. A mayores, las farmacias nos hemos tenido que dotar de una herramienta que se llama Centro de Información Sobre el Suministro de Medicamentos (Cismed) donde detectamos también irregularidades y, ahora mismo, tenemos más o menos 120 o 150 medicamentos más que tienen problemas de suministro.

Con esto, hay estudios en toda Europa que constatan que el farmacéutico dedica a solucionar estos problemas entre 5 y 7 horas a las semanas pero tenemos las suerte de que el 85% de problemas de suministro normalmente tienen un medicamento equivalente. Pero esto es un tema que a nosotros nos preocupa muchísimo.

Héctor Castro | “Galicia va a ser un gran geriátrico en el que todos los sanitarios vamos a jugar un papel clave”

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