Reportaje | Renace en A Coruña el “Open Arms”, que rescatará a refugiados

El “Open Arms” fue un antiguo remolcador que trabajó en el rescate fallido del “Prestige” | javier alborés
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El Día Mundial del Refugiado se celebró ayer en A Coruña de una manera inusual: el muelle de Batería acogió la botadura simbólica de un nuevo barco, el “Open Arms”, que luchará contra esta lacra en el Mediterráneo central. Lo hará de la mano de la reconocida ONG Proactiva Open Arms, bajo el mando del capitán Andreu
Rul.lan y con una tripulación de 17 personas entre profesionales de la mar y voluntarios.


En la presentación en sociedad del nuevo barco, al que prácticamente le han cambiado todo a excepción del casco –del que sí hubo que arrancar chapapote del “Prestige”, en cuyo rescate y evacuación participó bajo el nombre de “Ibaizabal”–, Andreu Rul.lan contó que llevaban cinco meses trabajando “una media de 14, 15 y hasta 16 horas diarias gracias a la mejor tripulación”.


Hacía falta porque el buque fue donado cuando prácticamente estaba “a punto de desguazarse”. Se cambió el motor principal, la red eléctrica, la electrónica y todo lo que se pudo con una inversión que, según el fundador de la ONG Óscar Camps, puede estar rozando ya los “600.000 euros”.
Todo para regresar al Mediterráneo a salvar vidas con todas las garantías y durante todo el año. “El “Astral” no se podía utilizar en invierno porque no eran las condiciones adecuadas para navegar y estamos con otro barco alquilado”, reveló Camps. Hasta que llegó la donación gracias al trabajo de mediación de un antiguo gerente del Chuac.


El representante, que por la tarde reveló el grado de indignación que produce una tragedia social como la de las muertes de refugiados en el mar cuando intentan escapar de la persecución, agradeció la colaboración de la Autoridad Portuaria en todo el proceso. Por su parte, el capitán comentó que en el último año han detectado que las personas a las que rescatan de las pateras “llegan en peor estado”. “Las mujeres vienen destrozadas, violadas y agredidas, y los hombres incluso con tiros por defenderlas”, rememoró. Además, la mezcla de la gasolina de las embarcaciones y la sal les produce quemaduras “entre las rodillas y el ombligo” que pueden llegar a ser de segundo grado. Por ello, tienen a dos médicos que se encargan de las curas.


Si antes podían subir a 300 personas –a veces a más por necesidad–, con el “Open Arms” nacido en A Coruña tendrán espacio para 400 que son “empujadas a venir al norte no para ser manteros sino porque en sus países no pueden sobrevivir”.

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