La negativa de Albada a readmitir a Balay bloquea la negociación con los empleados

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  redacción>a Coruña

 La posible solución que pondría fin al conflicto que mantiene en pie de guerra a los trabajadores de Albada con la empresa, se ve cada vez más lejana. Una y otra parte han llegado a un punto en el que mantienen posturas casi “irreconciliables”. Así lo entendió ayer el Consello Galego de Relacións Laborales que había previsto un encuentro entre ambas partes, y que finalmente decidió suspender por la evidente “imposibilidad” de alcanzar un acuerdo fructífero.  
Fuentes de la empresa afirmaron que el organismo autonómico juzgó “imposible” que las partes aproximasen posturas ya que el principal punto de discordancia es la negativa de Albada a readmitir al trabajador despedido, Fernando Balay. Sabiendo que este punto no iba a ser discutido por parte de la patronal, el comité de empresa lo juzgó como “el principal escollo” para llevar a cabo la negociación.

Quinta jornada > Mientras tanto, los sabotajes a los camiones de Cespa se volvieron a repetir durante la madrugada del viernes. Cuatro vehículos aparecieron con las ruedas pinchadas y la recogida de basura se complicó en algunas zonas de la ciudad.
Las labores, como en jornadas anteriores, no pudieron completarse durante la noche, por lo que los camiones tuvieron que finalizar los trabajos a lo largo del día. La empresa, por su parte, mantiene que todas las rutas se están cumpliendo y que la basura se recoge al cien por cien.
Con respecto a los actos vandálicos, el presidente del comité de empresa, Xosé Manuel Vilariño, volvió a desvincular al colectivo de trabajadores de la autoría de estos sabotajes e instó a la Policía a “investigar estos hechos”. Por su parte, la empresa volvió a denunciar la pasada madrugada que se produjeron retrasos en la entrada de los trabajadores a la planta, por culpa de los piquetes informativos apostados a las puertas de la planta de tratamiento de residuos.
Según las declaraciones de un portavoz de Albada, los piquetes retrasaron el acceso a la planta durante más de una hora a los trabajadores de los servicios mínimos de dos turnos laborales.
Además, desde la empresa se aseguró que la acciones de sabotaje volvieron a repetirse en algunas zonas de las instalaciones de la planta de Nostián, así como a “los vehículos particulares de algunos trabajadores y de empleados de empresas que trabajan para Albada”.

Diálogo > El alcalde, Carlos Negreira, volvió a apelar ayer al diálogo necesario entre ambas partes para llegar a una solución al conflicto entre empresa y trabajadores. El mandatario criticó las actuaciones de sabotaje sobre los camiones y los vehículos particulares de trabajadores de la empresa y de otras subcontratas.
“Estamos viendo cosas que no se corresponden con lo que hacen miles y miles de trabajadores cuando convocan una huelga”, criticó Negreira. “Están adoptando comportamientos violentos y antisociales. Esto es condenable y hay que perseguirlo”, sentenció el regidor.
Aunque no quiso pronunciarse sobre si tomará o no partido en el conflicto que mantienen los trabajadores y la empresa, Negreira repitió su invitación “al diálogo entre las partes” y afirmó que el Ayuntamiento “va a asegurar que se apueste por el entendimiento”.
El alcalde reafirmó su voluntad de que se encamine el conflicto por la vía “del consenso y el diálogo para que los 250.000 coruñeses no paguen los platos rotos”.
“Yo no quiero personas encapuchadas, que protagonizan agresiones y que pinchan ruedas de camiones”, sentenció durante una comparecencia Negreira.


 

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