El jubilado de Corme rescatado en aguas del Roncudo sigue ingresado en el Chuac

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redacción > ponteceso
 La villa marinera de Corme continúa conmocionada por el naufragio que sufrieron en la mañana del pasado miércoles en las proximidades del Roncudo dos jubilados de la localidad y que le costó la vida a uno de ellos. Los restos mortales del fallecido, José Caravel Vidal, llegaron a primeras horas de la tarde de ayer al tanatorio de Ponteceso y hoy recibirán sepultura en Corme Porto. Por su parte, Luis Centeno Villaverde, el náufrago que consiguió salvar su vida, continúa ingresado en el Hospital Universitario de A Coruña, en donde fue atendido en un primer momento de los síntomas de hipotermia que presentaba luego de pasar varias horas en el agua y entre las piedras, a las que finalmente fue arrojado por la fuerza del mar.
Muchos de los comentarios que circulan desde la tarde del miércoles por la localidad marinera, tras constatarse el alcance del accidente, incidían precisamente en el hecho de que el pescador que salvó su vida era el menos avezado de los dos en cuestiones marinas.
El naufragio ocurrió en la zona conocida como A Golfeira, en las inmediaciones del cabo Roncudo. Hacía allí se encaminaron por tierra y por mar una decena de marineros de Corme alrededor de las 11.30 horas de ayer con el objetivo de recuperar la embarcación siniestrada, una lancha de apenas 5 metros de eslora y de nombre “O Carreiro”. El rescate no resultó fácil y para poder materializarlo hubo que esperar a que subiese la marea y alcanzase las rocas en las que quedó varado “O Carreiro”.
Además de gente por tierra, el operativo contó con el apoyo de cuatro submarinistas y del barco “Ritaly”, propiedad del patrón mayor de Corme. El propio Manuel Cousillas aseguró tras la llegada a puerto que la lancha presenta daños irreparables , pero que se optó por retirarla de los acantilados porque “o Roncudo é a mellor zona percebeira que temos e de deixala aí causaría moi mal efecto”.
Cabe recordar que el naufragio se produjo a media mañana del miércoles después de que los dos jubilados, siguiendo la costumbre que mantenían desde hacía tiempo, decidiesen hacerse a la mar a  las 5 de mañana con el objetivo de pescar calamares.  
Un golpe de mar como consecuencia del fuerte viento del noroeste que se levantó en la zona desde primeras horas de la mañana, acabaría volcando la embarcación. Los dos tripulantes lograron permanecer agarrados a la quilla por espacio de dos horas, hasta que en un momento dado José Caravel, que había estado enrolado en la marina mercante durante toda su vida, decidió arriesgarse e intentar alcanzar a nado una pequeña ensenada próxima a la costa, con tan mala fortuna que acabó siendo golpeado por el mar contra las rocas y perdiendo la vida.
Más fortuna tuvo su compañero, que continuó asido a la embarcación volcada y esperó hasta que el oleaje le fuese acercando a la costa, hasta que en un momento dado el mar arrojó la lancha hacia las rocas y él logró también saltar encima de las mismas.
El superviviente aún tuvo que esperar un buen rato para ser rescatado. Las labores de rastreo las inició un hijo del fallecido tras ser alertado de que ni su padre ni su amigo habían llegado aún, cuando lo habitual siempre que salían a pescar era que regresaran, como muy tarde, entre las 13,30 y las 14 horas.
Los familiares de la víctima, que era también el patrón de la embarcación, intentaron contactar con los dos pescadores a través del teléfono móvil, pero el celular de su padre no daba señal mientras que el de su acompañante sonaba pero nadie descolgaba. Luego de varias tentativas descubrieron que Luis Centeno, en contra de lo que era su costumbre, había dejado su teléfono en casa. A partir de ese momento se alertó a la cofradía local y a Salvamento Marítimo.

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