Los vecinos de Palavea temen la ocupación de un bloque embargado

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La ocupación del Residencial Finisterre parece un caso puntual. Sin embargo, no es el único de similares características que se ha dado en A Coruña. Los vecinos de Palavea también han denunciado la entrada de personas en un bloque de pisos de reciente construcción que están embargados por problemas económicos de la promotora inmobiliaria y cuyos verdaderos propietarios no pueden hacer uso de ellos.

Destacan, no obstante, la buena convivencia con las familias que se realojaron a través del Plan Especial

“Hace un mes más o menos, los vecinos empezaron a darse cuenta de que en el edificio entraba gente, gitanos, y se empezaron a llevar de todo: cables, tuberías, calderas, puertas...”, explicaba ayer Arturo Otero, presidente de la asociación de vecinos “Os nosos lares” de Palavea. El portavoz vecinal asegura que dichos grupos han tomado por costumbre entrar en los inmuebles y teme que acaben siendo ocupados como la urbanización de A Silva. “Nosotros ya dimos el aviso a la Policía Local y a la Nacional y un agente que suele andar por el barrio hizo un informe y cerró las puertas, pero no sirvió de nada, porque han vuelto a entrar”, apuntó Otero.

Desde la entidad vecinal afirman que no tienen “nada en contra” de las personas de etnia gitana y recuerdan que en el barrio ya hay varias familias que fueron realojadas a través del Plan Especial de Penamoa y con las que se mantiene una buena convivencia. “Nosotros no tenemos ningún problema a este respecto, porque esas personas se portaron muy bien e, incluso, uno de ellos colaboró con la asociación”, destacó el presidente de “Os nosos lares”. “El miedo que tenemos en el barrio es que se meta gente sin control en los edificios vacíos”, aclaró.

 

Propietarios> Otero subraya que el asunto tiene una mayor gravedad en cuanto a que los residentes en Palavea son propietarios de algunas de las viviendas del bloque embargado, puesto que habían cedido los terrenos donde se construyó la urbanización. “Encima de no poder hacer uso de sus propios pisos tienen que ver cómo entran en ellos a robar todo lo que ya estaba instalado”, incidió el portavoz.

Otra de las preocupaciones es la proximidad de la urbanización al centro cívico de Palavea, sobre todo, porque la ocupación de los pisos podría conllevar el desarrollo de actividades ilícitas en la zona. “La mayoría de las personas que viven aquí son jubilados que quieren estar tranquilos y no tener problemas, pero todo el mundo sabe que muchos de los que quedan en Penamoa no se dedican solo a la chatarra”, sentenciaron.

 

Centro okupa > Por suerte o por desgracia, los vecinos de Palavea ya conocen de primera mano lo que es la acción okupa en su zona. Tras el desalojo de la Casa das Atochas, un grupo de jóvenes se trasladó a una casa vacía de 3.500 metros cuadrados con una fincan de más de 5.000 metros que hay en la carretera de O Portazgo que estaba abandonada. Allí crearon lo que se conoce como Centro Social Okupa de Palavea con la intención de consolidar un espacio cultural al margen de la intervención municipal.

Sin embargo, la mayoría de los vecinos rechaza que se esté usufructuando unas instalaciones de manera ilegal. “No nos consta que estén haciendo nada malo, pero es injusto que muchas familias estén sin luz ni agua porque no pueden costear los recibos y otros se estén aprovechando de una casa por la que no están pagando nada”, criticaron desde la asociación de vecinos.

Por eso, piden que el Ayuntamiento establezca algún tipo de control y extreme la vigilancia sobre los edificios vacíos para evitar que Palavea se convierta en un “barrio okupa”.

 

Los vecinos de Palavea temen la ocupación de un bloque embargado