“Decidan desde lo más profundo de su corazón”, pide la acusada de planear el crimen de A Cubela

las acusaciones y las defensas formularon ayer sus conclusiones en la audiencia javier alborés
|

Solo su credibilidad puede salvarla de la condena, y tal vez por eso, la mujer colombiana que desde el lunes se sienta en el banquillo de la Audiencia como inductora del acuchillamiento de un joven de su misma nacionalidad en enero de 2012 apeló ayer a la sensibilidad del jurado para tratar de arrancar un veredicto benevolente. “Piensen en sus dudas y contesten desde lo más profundo de su corazón”, imploró a las siete mujeres y los dos hombres que tienen en su mano sacarla de prisión o mantenerla allí por un máximo de 20 años.
La acusada no niega la relación de pareja que mantuvo con el fallecido y tampoco desmiente el enfado que sintió al descubrir que su hija adolescente se acostaba con su amante. Pero, al contrario de lo que reconoció durante la investigación y lo que insinúan las pruebas, mantiene que ni planeó dar muerte a su expareja ni acompañó a su exmarido y al novio de su hija a la plaza de A Cubela para atacar a Yonier Alejandro Arenas, la víctima. Frente a eso, la encausada jura ahora que si se incriminó fue solo por exculpar a su hija, pendiente aún de juicio por estos hechos en Menores, y quien en su última declaración, el martes, cambió por completo su versión para cargar con la culpa.

entre lágrimas
“En ningún momento estoy inculpando a mi hija ni escurriendo el bulto. Reitero mi inocencia. Yo tenía una vida, una carrera, un futuro que estaba empezando, quería dar estabilidad a mi hija... ¿Por qué iba a poner todo eso en riesgo y destrozar a mi familia, solo por satisfacer unos celos?”, reflexionó ayer entre lágrimas ante el tribunal popular.
¿Es sincero este último alegato o, como mantienen las acusaciones y varias defensas, responde a su carácter manipulador? Tanto para la Fiscalía como para el abogado que representa a la familia del fallecido, la mujer es la “máxima responsable” del crimen y de la situación en que se encuentran los dos hombres que la acompañan en el banquillo, uno como autor del asesinato y el otro como cómplice.
La tesis que manejan la mayoría de los letrados la sitúan en el centro de un plan urdido en su casa junto a su hija como “venganza” al hombre que habían compartido, por haber seguido viéndose con sus otras muchas amigas y haber decidido abandonarlas. Según esa versión, las dos se valieron de sus respectivas parejas para perpetrar el crimen, haciendo creer al exmarido de una y el novio de la otra que la víctima había abusado de la menor e, incluso, que la había dejado embarazada.

"secundario"
“Lo convencen y él se obceca”, plantea en ese sentido la defensa del joven que tras ser detenido se confesó autor de las dos puñaladas y que dio a la Policía alguna de las claves de la investigación. En su caso, su petición de pena se vio reducida ayer hasta los 17 años por un delito de asesinato que su abogada rebate: “No coge el cuchillo con ánimo de matar”.
En cuanto al hombre que, según las conclusiones de la investigación, lo acompañaba aquella noche, se enfrenta a una condena máxima de ocho años como cómplice de un crimen en el que le sitúan tanto su exmujer –principal acusada– como el autor de las cuchilladas. “Es un personaje secundario”, acepta la acusación, mientras que su defensa resta peso a los indicios en su contra, por fundamentarse en declaraciones de dos acusados que, por otra parte, han ido variando desde que se produjeron las detenciones hasta el juicio. “Se ha probado que no era el segundo varón que estaba aquella noche en A Cubela”, aventura su representante legal.
Queda, además de la joven acusada de haber tenido conocimiento del crimen y haberlo ocultado a la Policía –se enfrenta a un año y medio de prisión por encubrimiento–, la posición de la defensa de la supuesta inductora. “Ha entrado condenada”, censura su abogado, que desvía del peso de la culpa sobre otro de los implicados: “Todos sabemos quién clava las puñaladas”. Esta parte respalda la palabra de esta mujer cuando asegura que la noche del crimen se quedó en cama, tratando de asimilar que su hija había sido “violada” por su amante, y denuncia que se hagan contra ella juicios morales.
“¿La creen cuando dice que se le cayó el mundo encima al enterarse de los abusos?”, se pregunta por su parte la acusación particular, que recuerda que la acusada envía ese mismo día un vídeo al presunto violador con el texto: “Esta es la cara que se te queda cuando haces chiqui chiqui conmigo, jijiji”.
El veredicto, que se dará a conocer hoy, dará respuesta a esta y otras preguntas.

“Decidan desde lo más profundo de su corazón”, pide la acusada de planear el crimen de A Cubela