“Si el club vendiese el edificio de la calle Real, yo dimitiría un segundo antes para no firmarlo”

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El Ideal Gallego-008Honestidad, elegancia, rectitud. Tres calificativos que describen la personalidad que deja entrever Juan José Medín, el presidente del Sporting Club Casino. Se podría añadir a éstas el término “entrega”, porque la sociedad es  su vida. Saca tiempo de donde no lo hay para hacer la vida más agradable a sus miembros y para, al mismo tiempo, vigilar que el Casino, un clásico en la ciudad, no deje de ser la referencia gallega en su campo. Afronta ahora su segundo mandato consecutivo tras una gestión complicada, pero que siempre ha estado enfocada a la excelencia. Serán otros cuatro años al frente de un barco que, lejos de hundirse con la crisis, viaja a velocidad de crucero gracias a que ha sabido reinventarse a sí mismo.

entrevista de marino pérez

Lo primero que se propuso Medín al acceder a la presidencia del club era garantizar un futuro a la entidad. Lo consiguió a base de esfuerzo, trabajo colectivo y sobre todo deshaciéndose de muchos de los antiguos vicios. Pero siempre manteniendo vivo el espíritu del Casino, el de los clásicos clubes ingleses.


—¿Cómo valora hasta ahora este segundo mandato?
—Como una continuación del primero. En el primero se han cambiado muchas cosas en el club, se han modernizado muchas cosas. Se han variado muchas inercias. Al final, fue positivo. Estamos ahí.
—¿Qué se ha reformado exactamente?
—Un club de 121 años necesitaba muchas variaciones en la organización y adaptase a las nuevas circunstancias, a la nueva sociedad, que no es la misma que antes. Para seguir vivo hay que correr con los tiempos. Cambios tecnológicos, por ejemplo. Cuando llegamos todavía existía máquina de escribir y evidentemente ahora sí la tenemos, pero como reliquia. Todo el sistema es informático. Hoy en cualquier punto del club tenemos una red wifi libre para todos los socios desde 2007.
—Internet, para los más jóvenes, claro.
No pensábamos que fuese para la juventud, pero la gente que va a estudiar al club utiliza este servicio. La biblioteca es un clásico y una sección que se tiene que seguir manteniendo. Pero también la gente mayor ha acogido muy bien esta posibilidad. La reserva de viajes del Imserso o las citas y diagnósticos del médico, todo se puede hacer online. Hoy en día quien no entre por el sistema de ordenadores, tiene poco que hacer.
—¿Notan la crisis también sus socios?
—La crisis nos afecta, porque estamos en el mundo. Antes teníamos 800 socios titulares que pagaban y no pisaban el club. Económicamente muy buenos, aportaban recursos sin ocasionar gastos. Ahora ese número se ha reducido a 160. Nos supuso un problema importante. Repercutía en cerca de 26.000 euros mensuales y era insostenible. Se han incorporado nuevas modalidades de socio, los aspirantes a socio que esperan durante un cierto tiempo y la respuesta ha sido muy positiva. Hemos recuperado el número de gente perdida. La ventaja es que hemos cubierto el nivel de ingresos.
El Ideal Gallego-008-02—También se podrán pedir préstamos si hay necesidad.
—El club tiene un patrimonio valorado entre 75 y 90 millones de euros. Nos sirve para conseguir préstamos a bajo interés, y vale para gestionarlo.
—¿El edifico de la calle Real debe ser el objeto de deseo de mucha gente?
—En el mandato mío sólo ha habido una oferta por el edificio, pero me he negado totalmente. Sería un error desprendernos de ese inmueble. Cuando llegué me encontré distintas ofertas, pero cualquiera por debajo del valor de mercado. Es que vale “un pastón”. Son más de 6.000 metros cuadrados construidos en el centro. En A Zapateira hay 110.000 metros reales, eso más la pinacoteca del club, que es importante. Eso a pesar de que hoy los valores inmobiliarios no son lo que eran. En caso de que el club decidiese vender el edificio yo dimitiría un segundo antes para no tener que firmarlo.
—¿Por qué?
—Por su situación, principalmente. El edificio de la calle Real está perfectamente situado, la gente mayor puede venir a pie y está muy bien comunicado por coche o autobús.
—¿El autobús para “subir” sigue siendo el clásico especial del Casino?
—No, para subir hasta A Zapateira ahora se utiliza la línea 24. El especial del Casino tuvo que suprimirse para optimizar el presupuesto. Era un servicio que no beneficiaba a la mayoría. Nos saldría más barato pagar un taxi a quienes quisiesen subir. Que tampoco lo hacemos, claro. Por un euro con 14, que cuesta, yo creo que sería un error.
—¿Qué es necesario hoy en día para entrar en el Casino?
—Para hacerse socio lo que hay que hacer es tener voluntad de serlo y darse cuenta de que ofrecemos los mejores servicios de la ciudad. Tenemos más de 4.150 socios titulares y 13.000 familiares. Si lo comparamos con el censo de la ciudad significa que una de cada 18 personas censadas, es socia del club. Uno de cada 24 mayores de 18 años. Ofrecemos ocio, cultura y salud con una buena relación calidad precio.
—¿Se consideran una entidad elitista?
—Nunca fuimos un club elitista, en absoluto, aunque sigue habiendo un comité de admisión, ya no se utiliza el sistema de “bola negra”. A nadie que quisiese entrar en el club se le impidió por el comité de admisión por ahora.
—¿Cuánto hay que pagar?
—Hay una cuota básica de socio titular y después seis euros más que corresponden al cónyuge o pareja, porque hemos incorporado desde hace tiempo a las parejas de hecho. Se pagan 15 euros más al mes por el gimnasio, spa y las piscinas climatizadas. Unos 600 euros al año en total.
—¿Y aparte de las cuotas, de donde obtienen sus ingresos?
—Tenemos algún patrocinio –muchos menos ahora con la crisis– y alguna subvención, pero prácticamente vivimos sólo de las cuotas de los socios. Dentro de los estatutos se prevén recursos como el de las donaciones, pero prácticamente no se dan. Aunque estamos abiertos a ellas –se ríe–.
—Pero sí existen actos altruistas por parte de los miembros.
—Nosotros tenemos algún miembro que es mayor y ya no sale de casa, pero que considera ser del Casino como un cierto título. Nos han dicho, por escrito que si algún familiar va a darle de baja, que no el hagamos caso, porque su voluntad es seguir siendo socio hasta la muerte. Y cuentan con un patrimonio suficiente como para poder cumplirlo.
—Con la que está cayendo, eso será difícil de ver.
—No todo es negativo con la crisis y a veces no hay mal que por bien no vengan. La junta directiva ha tomado medidas y se ha admitido a gente nueva y joven. Hay unos 1,8 niños por unidad familiar. Hay ahora una cifra récord, tenemos más de 3.600 hijos de socio.
—¿En qué se traduce la crisis?
—Antes mucha gente era socia de dos o tres entidades Ahora el presupuesto familiar da para lo que da y han reducido a una. La suerte es que la mayoría han mantenido la nuestra. Nosotros estamos bien situados porque la gente viene a nosotros de forma directa, pero les deseo larga vida a todas las sociedades. Además todas tienen su especialización. Nosotros tratamos de ofrecer una cosa un poco más amplia.


“Lo propio sería que a final de año las arcas estuviesen siempre vacías”

El Ideal Gallego-009La correcta gestión económica es una de las claves para que la sociedad no se vea afectada por los cambios en la economía y en ella pone mimo la junta directiva.
—¿En qué se emplean las ganancias de las cuotas ese dinero?
—Las cuotas de socio son para gastos corrientes. Si una sociedad como la nuestra cuenta con un excedente que no se dedique a inversiones, entiendo que estamos gestionando mal. Lo suyo es que lo recaudado por cuotas sea para gastos corrientes y mejoras. Esto es una sociedad sin animo de lucro y los cargos directivos no estamos remunerados. A final de año lo propio sería acabar con la caja vacía.
—Todos sus miembros serán ilustres, pero habrá algunos más populares.
—Todos son importantes, pero sí es cierto que, la mayoría de los alcaldes de la ciudad son o han sido socios. Desde Alfonso Molina, que fue presidente a Paco Vázquez, que pasó por la directiva.
—Parece que sus miembros se van rejuveneciendo.
El perfil de la gente que pagaba y no venía, no aportaba gente joven. Los nuevos sí los han aportado. Sin embargo, yo creo que esto es un gran mérito, consecuencia de lo que nos hemos visto obligado a hacer por carencia económica. Hoy por hoy sabemos cuál es la pirámide de edad del club. Los hijos son 1.500 entre 0 y 8 años, 1.400 entre 8 y 18 y el resto entre 18 y 27 años. Ahora admitimos a socios sin pagar cuota de entrada son los aspirantes a socio.
—Otras entidades parecidas no tienen tanta suerte.
—Todas las sociedades similares al Casino tienen un gran mérito por mantenerse. Nosotros contamos que tenemos que tener un club con servicios que rocen la excelencia, porque somos el que tiene más socios de Galicia.
—¿Por qué que el futuro del Casino es más alentador que el de otras sociedades coruñesas?
—Sería un error que desapareciesen instituciones centenarias. Han estado muy vinculadas a la ciudad y forman parte de su patrimonio. Por eso apoyaremos cualquier necesidad que tengan.
—¿Qué hay de sus instalaciones?.
—Tenemos siete pistas de tenis descubiertas de resina sintética, con un pavimento homologado por la ATP, donde se celebra todos los meses de junio un torneo de 25.000 dólares. Tenemos la piscina olímpica, la del ocho, que es emblemática. Tradicionalmente abrían el 15 de junio y se cerraban el 15 de septiembre. Ahora se abren el sábado más próximo al 15 de junio y el domingo más próximo al 15 de septiembre. Es una medida que se ha tomado para optimizar los recursos.
—¿Y la olímpica?
—La piscina de 50 metros se abre el 1 de julio, porque mantenerla abierta es una ruina. El baño de un socio en ella nos cuesta 11 veces más que en la de 25 metros. Y se bañan cuatro veces menos socios. Nos obliga a tener dos socorristas y a depurar un volumen de agua mucho más grande y a renovar el 10% del agua cada día. Lo abrimos cuando hace sol, cuando es necesaria la “playa”.
—¿Y está el pádel?
—En este momento tenemos las mejores pistas de pádel de la ciudad, creo yo. Para diferenciarnos, tenemos este recinto donde se pueden disputar competiciones internacionales. Son de muro de cristal, son cubiertas... La idea es que el club albergue un circuito nacional e internacional de pádel. Desde enero se puede jugar en ellas. A mayores planeamos construir una cancha polideportiva donde se podrán jugar todo tipo de competiciones, incluso de tenis en  cubierto. En julio estará totalmente operativa.
—Decían que había habido un problema con las pistas.
Se convocaron elecciones en el club en diciembre y en esa época parece que vale todo. Teníamos un excedente y lo aplicamos en la polideportiva. El problema es que el Plan General de Culleredo es de 1987, y nos e ha cambiado aún. Según esa norma, tenemos casi agotada la edificabilidad, entonces decidimos construir unas instalaciones cubiertas desmontables, que no computan  en cuestión de edificabilidad. Una “carpa muy grande”. Para eso no necesitamos licencia de obra. No tenemos la licencia, porque no la necesitamos.
—Ahora son cada vez más ecológicos.
—Sí, otra de las mejoras es dotar a toda la instalación del club de placas solares termodinámicas con las que atendemos el agua caliente de los sanitarios, la calefacción... Aportan energía siempre y cuando la temperatura exterior no baje de los cinco grados. Aprovecha también la energía de la lluvia y del viento y en 15 años ahorraremos 1.700.000 euros en gas por esta instalación solar.

El Ideal Gallego-009-02Paridad  las socias

“Algún socio se extrañaría de ver más mujeres que hombres”

Cuchos lamentan que este tipo de sociedades no se adaptan a los tiempo. Por ejemplo, existe la creencia de que se restringe el acceso a las mujeres. Medín desmiente este supuesto con datos, con hechos.
—Se tardó un poco en normalizar la situación de las socias.
—El club nació en 1890 y en su nacimiento emulaba a los clubes ingleses. Era la moda en España. Entonces se llamaba sólo Sporting Club. Aquellos estatutos prohibían a las mujeres formar parte de la sociedad. Sólo se les permitía acudir a algún tipo de baile o eventos similares, verbenas... pero en ocasiones limitadas.
—Pero después...
—Tras la guerra Civil se le cambió el nombre a Casino y al recuperar la democracia se le puso el de Sporting Club Casino de La Coruña. Recuperando el antiguo. —Una especie de ley memoria histórica.
—Pues algo así. Es algo parecido.
—¿Y ahí varió la situación del “sector femenino”?
—Las mujeres entraron cuando se proclamó la constitución del 78. Empezaron a tener sus propios derechos, los que tenían que tener. Hoy por hoy, hay más mujeres que hombres, pero titulares son muchos más hombres. En la calle Real, hoy en día, seguro que algún socio del año setenta y tantos, diría que aquello ya no era el Casino, porque se ve a más mujeres que a hombres.

“Si el club vendiese el edificio de la calle Real, yo dimitiría un segundo antes para no firmarlo”