El portavoz de los obispos se disculpa por dar a entender que los homosexuales no son hombres

Argüello llega a la conferencia de prensa | fernando alvarado (efe)
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El secretario general de la Conferencia Episcopal española (CEE), Luis Argüello, pidió disculpas por sus declaraciones sobre los candidatos al sacerdocio y precisó que no ha querido decir que “los varones homosexuales no sean perfectamente varones”.
La CEE envió un comunicado en el que el recién nombrado secretario general y portavoz de los obispos pide disculpas por sus declaraciones en las que defendía el derecho de la Iglesia a poder seleccionar a sus candidatos al sacerdocio que, además de estar dispuestos a ser célibes, “pedimos que se reconozcan y sean enteramente varones, por lo tanto heterosexuales”.
“Quiero pedir disculpas por si la expresión que he utilizado ha podido molestar a algunas personas”, comenzó Argüello, que matizó que no quiso decir que los varones homosexuales no sean perfectamente varones.
“Lo que he querido expresar con esta frase poco afortunada es algo más amplio”. Que la Iglesia católica, a la hora de seleccionar a los candidatos al ministerio presbiteral, “pide que los candidatos sean varones, de sexo varón, de género varón y al mismo tiempo que su tendencia sexual no sea la atracción por el mismo sexo, sino que sea lo que la corporalidad masculina puede llevar consigo”.
Ahondó en que la Iglesia elige a estas personas que reúnan esta triple condición: “varones, sexo varón, género varón”, subrayó. Argüello insistió en que “por supuesto” las personas de condición homosexual son varones. 

Discriminación
 En su primera rueda de prensa como portavoz tras la celebración de la Asamblea Plenaria de los obispos, Argüello fue preguntado por el Documento del Don de la Vocación Presbiteral del papa Francisco que prohíbe la admisión en los seminarios a personas homosexuales, cuestión que podría entrar en conflicto con las leyes aprobadas para luchar contra la LGTBIfobia.
El secretario general de la CEE reconició que la Iglesia española recoge esta normativa en su plan de formación, ya que son preceptos que afectan “al conjunto de la Iglesia universal” y ha esgrimido la visión antropológica de esta institución.
Argüello se refirió también a las leyes salidas de algunos parlamentos autonómicos, muchas de las cuales –afirmó– incluyen un apéndice o diccionario ante “las novedades de situaciones a la hora de conjugar sexo y género, a la hora de desconjugar lo que el cuerpo dice y lo que la orientación expresa”.
Y consideró “curioso” que en la mayoría de ellas –las leyes aprobadas– “se ha elevado a categoría jurídica el sentimiento”.

El sexo sentido
En este sentido, destacó que un decreto de la Dirección General del Registro Civil y del Notariado del mes pasado contempla que, “a la hora de poder cambiar de sexo y, por tanto, de ir al Registro y decir: yo no me llamo Antonio, sino que a partir de ahora me llamo Mari Pili, o Antonia, la categoría es el sentimiento”.
“Solo el sexo sentido y no el sexto sentido puede ser suficiente para algo tan serio como es el cambio de sexo”, critico Argüello que, no obstante, reconoció el sufrimiento de muchas personas “que ha de ser atendido”, pero reconociendo “lo que muchos psiquiatras dicen, que muchas situaciones que se producen a los 4-5-6 años, pueden luego, con la evolución de la propia persona”, cambiar.
Para Argüello, esta cuestión es suficientemente seria como para conjugar respeto a la situación de las personas y al mismo tiempo racionalidad. l

El portavoz de los obispos se disculpa por dar a entender que los homosexuales no son hombres