El SPD alemán busca renovarse con Nahles, su primera jefa en 154 años

La nueva presidenta del SPD alemán, Andrea Nahles, durante el congreso del partido | CLEMENS BILAN (efe)
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El Partido Socialdemócrata (SPD) eligió ayer como nueva presidenta a la enérgica Andrea Nahles, la primera mujer que dirigirá el partido más antiguo de Alemania, lo que consolida el dominio femenino al frente de las formaciones parlamentarias del país.
Un 66% de los más de 631 delegados del congreso extraordinario del SPD en Wiesbaden (oeste del país) respaldó la candidatura de Nahles, que había sido designada para el cargo por la cúpula del partido y se convirtió así en sucesora de Martin Schulz.

Su elección se produce un mes después de que, tras largas negociaciones y contra la firme oposición de algunas corrientes internas, el SPD respaldara integrar una nueva gran coalición de Gobierno con el bloque conservador de la canciller Angela Merkel.
Schulz renunció en febrero a la presidencia del partido en medio de fuertes presiones internas, en un partido con 154 años de historia y necesitado de urgente renovación para hacer frente a la caída de respaldo del electorado que sufre desde hace dos décadas.

El resultado de Nahles contrasta con el 100% obtenido un año antes por Schulz, lo que se explica en que esta vez había una candidatura alternativa, la de Simone Lange, y también en la frustración del partido, después de haber caído en las últimas elecciones generales a su mínimo histórico, con un 20,5 por ciento.

Nahles, de 47 años, partía como clara favorita, ya que había sido designada por unanimidad por la cúpula del partido, mientras que Lange, seis años más joven y alcaldesa de la ciudad de Flensburg, era una aspirante poco conocida. Antes de la votación, Nahles había pedido el voto a sus delegados con una vibrante intervención en que hizo equilibrios entre su posición de partido gubernamental y las críticas a sus socios de Gobierno, además de alertar del avance de los populismos en Europa.

Ataques
Nahles alternó los ataques al presidente estadounidense, Donald Trump, con las críticas a la política migratoria del ministro alemán del Interior, el bávaro Horst Seehofer, representante del ala más derechista del bloque conservador de Merkel.

Hizo alarde de su reconocido vigor oratorio y también de la lengua afilada que la caracteriza, de acuerdo a su perfil de líder que no rehuye el riesgo de resultar a veces incluso estridente, sino que ha convertido ese factor en su señal de identidad. Salpicó su intervención con alusiones personales, incluso a su hija de pocos años, además de saludar a su madre, presente en el congreso, y recordar sus orígenes rebeldes como líder de las juventudes del partido, los “Jusos”.
Su tarea inminente es renovar el partido, algo que reconoció complejo desde su posición de socio del Gobierno de Merkel, para terminar con la frase: “Juntos, lo conseguiremos. Os lo prometo”. “Hoy, aquí, vamos a romper un techo de cristal”, había dicho anteriormente Nahles, en alusión al hecho de que el SPD se disponía a colocar por primera vez a una mujer en su jefatura.

El SPD alemán busca renovarse con Nahles, su primera jefa en 154 años