El volcán indonesio Hijo del Krakatoa expulsa nubes de ceniza, una columna de humo y magma

Captura de un vídeo que registró la erupción del volcán
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El volcán indonesio Anak Krakatau (en español, “Hijo del Krakatoa”), que en 2018 causó casi medio millar de muertos al provocar un tsunami, expulsó nubes de ceniza y humo a más de 500 metros de altura y magma por su ladera tras entrar en erupción, informan este sábado las autoridades locales.

El servicio de vulcanología de Indonesia señaló en un informe que el volcán, uno de los más activos del país, entró en erupción anoche dos veces y durante un total de casi 40 minutos.

Las autoridades indicaron que supervisan de cerca la actividad de Anak Krakatau, ubicado en una isla deshabitada en el estrecho de Sonda, por si entrara de nuevo en erupción.

 

Derrumbe

El 22 de diciembre de 2018, una fuerte erupción nocturna del volcán provocó el derrumbe parcial del cono de la montaña, lo que a su vez causó un tsunami que sorprendió a cientos de personas que pasaban las vacaciones de Navidad en las costas de Java y Sumatra.

Al menos 439 personas murieron y más de 7.200 resultaron heridas, según las cifras oficiales.

A raíz de esa erupción, el Anak Krakatau, que ahora se levanta a poco más de 110 metros por encima del nivel del mar, perdió cerca de 200 metros de altura.

Descubierto en 1927, el Anak Krakatau emergió de las aguas más de medio siglo después de la gran erupción del legendario Krakatoa, cuya caldera quedó derruida en 1883 tras una serie de masivas explosiones que costó la vida de más de 36.000 personas y cuyos efectos se sintieron alrededor del mundo durante semanas.

Indonesia se asienta sobre el Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de gran actividad sísmica y volcánica que es sacudida cada año por unos 7.000 temblores, la mayoría moderados.

La erupción de 1883 fue un auténtico cataclismo. Después de varios meses dando muestras de una se produjo la primera gran erupción, a la que le siguieron otras cuatro, de tal magnitud que la isla reventó y buena parte de ella, junto al contenido del interior del volcán, acabó en la atmósfera en forma de cenizas. Parte de estas cenizas alcanzaron los 80 kilómetros de altura. Como consecuencia, la temperatura global llegó a descender hasta 1,2 grados celsius, sin que se recuperasen los valores normales hasta 1888. Entonces, se calculó que  la potencia con la que explotó el volcán Krakatoa equivaldría a unas 10.000 bombas  atómicas como  Hiroshima.

Las erupciones vinieron seguidas de tsunamis, con olas de cuarenta metros de altura. El balance de la catástrofe fue de unos 160 pueblos destruidos y más de 36.000 víctimas.

De la caldera del Krakatoa nació un nuevo volcán, el Anak Krakatau, que Inicialmente fue un volcán submarino que emergió a la superficie en el año 1930.

El 2018, la actividad de este volcán causó un tsunami que impactó contra las costas de las islas cercanas y dejó un balance de casi medio millar de muertos.

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