Los mariscadores de a pie solo han podido faenar ocho días desde mayo

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Dicen que a perro flaco, todo son pulgas y eso es lo que está pasando a la ría de O Burgo. Además de los problemas medioambientales y los conflictos políticos por solucionarlos, ahora se ha unido la marea roja y la baja producción. Ambas son causas de cierre que han impedido durante meses a los mariscadores de a pie ir a faenar. En concreto, este colectivo compuesto por unas 70 personas solo ha podido extraer moluscos del estuario durante ocho días desde el mes de mayo.
Los primeros meses la prohibición se debió a una “causa de fuerza de mayor”. Las intensas lluvias provocaron que gran parte del marisco muriera debido a la baja salinidad del agua y la Consellería do Mar aceptó cerrar los bancos de a pie del 30 de abril al 30 de agosto. Cuando parecía que ese mes los profesionales regresarían al trabajo, comenzaron los continuos cierres por toxina lipofílica que provocaron que en casi dos meses la asociación pudiese bajar a la ría ocho jornadas.
Ahora, los niveles de toxina han vuelto a bajar, como en otros lugares de Galicia, con lo que el Intecmar (Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño) reabrió el estuario el pasado miércoles 23. Desde entonces el colectivo de a pie, todavía no ha regresado a los arenales porque las mareas no eran buenas. Lo hará el próximo lunes a primera hora de la mañana y la sorpresa sería encontrarse con una alta concentración de bivalvos, algo en lo que no confía su presidente. “Os areáis están moi mal polo furtivismo e cada vez estamos máis invadidos polos lodos”, denuncia Manuel Baldomir. Pone como el ejemplo el caso de As Maruxas pequenas, un banco marisquero al que ya no pueden acceder por la cantidad de fango acumulado.

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La agrupación de a flote no vive la misma situación. Ellos no sufrieron el cierre por baja producción, pero sí los de la marea roja, así que, en su caso, han trabajando un mes y dos días desde junio, según declara Andrés Cao.
Los cerca de 38 profesionales que componen el colectivo de a flote pueden acudir a faenar todos los días laborables del mes en horario de 08.00 a 14.00, pero pocos lo están haciendo. La producción y el valor del producto es tan baja que los que tiene permisos para trabajar en otras artes, lo hacen. “Van al percebe, a la nécora, al pulpo”, declara Cao, que sí está entre los mariscadores que han acudido en las últimas jornadas a O Burgo, desde que desapareció la toxina lipofílica. A diario, lo están haciendo solo unos nueve y once profesionales.
Respecto a la producción, Andrés Cao denuncia que no hay mucha pero admite que la situación está algo mejor que el año pasado. “Pero poco”, matiza.

Los mariscadores de a pie solo han podido faenar ocho días desde mayo