La imparable afición por las setas vence la tradición micófuga del área de A Coruña

28 octubre 2013 Curtis.- Los vecinos de Curtis recrean de nuevo el paladar con las setas La Festa do Cogumelo se cerró con una exposición
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Los montes gallegos reúnen todas las condiciones para la proliferación de hongos comestibles y el otoño es la estación que ofrece más posibilidades de disfrutar de ellos, en la naturaleza o en la mesa, en Bergondo o en Arteixo,; en Sada, Oleiros o Carral; en Culleredo o en Cambre. Porque las setas son abundantes y variadas en toda el área de A Coruña. 
La regla de oro del buen recolector es no coger ninguna que no se reconozca, y menos comerla: “Si uno conoce una seta como conoce una manzana, ningún problema, pero lo que no se puede es hacer experimentos”, explica Francisco Riveiro Sanjurjo, de la Sociedade Micolóxica Viriato.
Este mes es el escogido por muchos municipios de la comarca para organizar seminarios micológicos,  cursos para aprender a distinguir las que son comestibles de las peligrosas, degustaciones en grupo y salidas guiadas por toda Galicia. Porque “las setas no muerden ni saltan al cuello, solo hacen daño cuando se comen”, matiza Riveiro.
En los últimos tiempos, la afición por las setas se ha extendido por todo el país, e incluso la comunidad gallega, de “tradición micófuga”, se ha dejado contagiar por una pasión que recorre Europa, donde existe una amplia oferta de turismo especializado que no pasa por alto Galicia. 
“De un tiempo a esta parte, teniendo en cuenta que vivimos en una aldea global donde todo se contagia, aprendimos a relacionarnos con otras zonas donde la tradición de recogida y de consumo es mucho más sólida, y ahora mismo esta es una de las zonas de España con más asociaciones micológicas y es momento de revisar esa micofobia gallega”, señala Francisco Riveiro, quien apunta a que algunas teorías vinculan “el miedo a las setas de los gallegos” con “determinadas creencias” y, en concreto, con las Persecuciones de Prisciliano. “Pero sobre todo en esta zona de A Coruña, porque en Ourense  se mantiene la tradición de comer setas, aunque no muchas especies”, apostilla Riveiro.

“Paquetes temáticos”
En la comarca, además de los cursos, son cada vez más los establecimientos de hostelería que ofrecen paquetes temáticos con alojamiento, menús a base de setas, cursos de iniciación a la micología y excursiones para recoger hongos, tanto a los bosques del entorno como a otros más alejados, en cualquiera de las cuatro provincias de Galicia.
Desde la Sociedade Micolóxica Viriato valoran la reglamentación, e incluso restricción, que ha comenzado a aplicarse a la recogida de setas: “El problema es que mucha gente va a recoger setas de manera incorrecta, y es necesario corregir determinadas  prácticas”, añade Francisco Riveiro, recién llegado de Portugal, donde asistió a un Encuentro Micológico del Arco Atlántico.

La imparable afición por las setas vence la tradición micófuga del área de A Coruña