Dos meses después de la peatonalización de la Ciudad Vieja todavía se detectan muchas infracciones

Muchos conductores estacionan sus vehículos en una zona reservada a los residentes del barrio | quintana
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Mañana se cumplirán dos meses desde la puesta en marcha de la última fase de la peatonalización de la Ciudad Vieja y, aunque ha habido tiempo para advertir y sancionar, todavía hay muchos conductores que obvian las advertencias y ocupan las zonas reservadas para los vecinos del barrio. Aunque lo que sí se ha reducido es el uso indebido de las calles por parte de algunos vecinos, que en las primeras semanas estacionaban haciendo caso omiso a la regulación municipal, todavía son muchos los vehículos que circulan por el entorno restringido.
En la Ciudad Vieja creen que la prueba de fuego real para ver si la peatonalización funciona y si las actuaciones paralelas han sido las adecuadas vendrá en septiembre, con la vuelta a los colegios del entorno y el regreso de muchos habitantes que pasan el verano fuera de A Coruña. Algunos prevén que los problemas serán mayores entonces, pero eso no quiere decir que estos dos primeros meses de aplicación de la peatonalización hayan estado exentos de dificultades.
Este sábado se cumplirán los dos meses exactos y pese a la trascendencia que ha ido tomando la noticia y a la información que se ha facilitado a los coruñeses todavía se detectan muchos comportamientos que conllevarían multas en caso de que la Policía Local ejerciese un mayor control del cumplimiento de toda la normativa y de las zonas reservadas para autorizados.

Menos tráfico
Por ejemplo, según cuentan algunos comerciantes y residentes, ya no se suele aparcar en el casco histórico –algunos casos hay, sobre todo en el de la carga y descarga fuera de hora– como sucedía antes en calles como Nuestra Señora del Rosario o en la plazuela de Los Ángeles. Pero sí que se detectan turismos que suben y bajan a ese entorno a pesar de que hay carteles en los antiguos accesos avisando de que la Ciudad Vieja está reservada a los peatones, salvo vecinos con garajes, camiones en horario de carga y descarga y permisos puntuales de otras personas para acercarse a sus propiedades.
El recorrido puede deberse a un despiste por parte de los conductores o a un intento de recortar el itinerario aún a riesgo de que los agentes puedan imponer alguna sanción si coinciden con algunos de los infractores.
Pese a estas irregularidades más aisladas, donde más problemas se detectan a estas alturas es en las áreas de estacionamiento preparadas por el Gobierno local para aquellas personas que no contaban con aparcamientos propios en el barrio. Si bien es cierto que en la zona que se guardó desde la Maestranza hasta la parte trasera del cuartel de Atocha la mayoría de la gente parece estar atendiendo a la prohibición de paso a aquellas personas que no tienen tarjeta de residentes, no ocurre lo mismo en el aparcamiento del Oceanográfico.
A pesar de que no era un lugar especialmente utilizado por los turistas para aparcar y de que algunos de sus usuarios habituales, los pacientes que acudían a consultas al Hospital Abente y Lago, no acuden con tanta costumbre como durante el resto del año, día tras día se pueden ver decenas de coches que ocupan plazas sin las pegatinas o tarjetas distintivas.
Este mismo martes a mediodía los turismos de los habitantes convivían con muchas plazas libres y con una docena de coches en situación irregular. Y ello a pesar de que el Ayuntamiento reforzó la señalización con un gran aviso pintado en la calzada y una valla provisional. l

Dos meses después de la peatonalización de la Ciudad Vieja todavía se detectan muchas infracciones