Rafael Torres

Ahorrar en inteligencia

Esto del ahorro energético cuyas medidas recogidas en el Real Decreto fueron debatidas ayer por los consejeros autonómicos del ramo, desvela no solo la vulnerabilidad del sistema de producción europeo, sino lo insostenible del mismo, y no tanto porque le afecten contingencias como la actual guerra de Ucrania en la que la Rusia de Putin usa sus armas más poderosas, el gas, el petróleo, contra las democracias occidentales, como por el terrible impacto que ese modelo de producción y consumo desaforados, de fabricación masiva de lo innecesario, lo prescindible y lo superfluo, de compulsiva ansiedad por el crecimiento económico constante, de insensato derroche de los recursos, tiene sobre la salud y la vida del planeta.O dicho de otro modo: vamos a ahorrar energía porque Putin nos corta el grifo, pero no porque las sevicias que propinamos a la Tierra con las emisiones contaminantes y los vertidos de la industria, la deforestación salvaje, la progresiva aniquilación de la vida marina o la extracción enloquecida de cuanto de algún valor guarda en sus entrañas, la haya conducido a las puertas de la UCI planetaria.

Ahorrar en inteligencia

Esto del ahorro energético cuyas medidas recogidas en el Real Decreto fueron debatidas ayer por los consejeros autonómicos del ramo, desvela no solo la vulnerabilidad del sistema de producción europeo, sino lo insostenible del mismo, y no tanto porque le afecten contingencias como la actual guerra de Ucrania en la que la Rusia de Putin usa sus armas más poderosas, el gas, el petróleo, contra las democracias occidentales, como por el terrible impacto que ese modelo de producción y consumo desaforados, de fabricación masiva de lo innecesario, lo prescindible y lo superfluo, de compulsiva ansiedad por el crecimiento económico constante, de insensato derroche de los recursos, tiene sobre la salud y la vida del planeta.O dicho de otro modo: vamos a ahorrar energía porque Putin nos corta el grifo, pero no porque las sevicias que propinamos a la Tierra con las emisiones contaminantes y los vertidos de la industria, la deforestación salvaje, la progresiva aniquilación de la vida marina o la extracción enloquecida de cuanto de algún valor guarda en sus entrañas, la haya conducido a las puertas de la UCI planetaria.Cuando el ahorro es riqueza, pues la conserva, diríase que en lo único que hemos ahorrado es en el uso de la inteligencia, sin la cual, como se sabe, la especie humana deviene en la más débil y desgraciada de cuantas habitan la Tierra.

Los turistas y el caballo

En la escena de los turistas indiferentes ante el caballo desplomado por haber sido obligado por su cochero a pasearles por Palma en plena ola de calor, está contenida la más desastrosa realidad del mundo que vivimos, la del que se ha vivido desde el albor de los siglos y la del que se ha de vivir en lo poco que le queda antes de irse todo al carajo.

Todes

Craso error.Craso porque esa palabra, todes, es fea como ella sola y cuando se le mete mano a la lengua española, que es bellísima, hay que estar a la altura de lo que se toca, y craso porque, justificando el palabro por aquello de la visibilidad y la inclusividad de esos colectivos, no se hace sino banalizar un fenómeno transcendente, el de la airada resistencia del fascio y de la caverna, cuando no violenta y homicida, a respetar cualquier tendencia sexual y su manifestación pública en términos de absoluta libertad.Y, por último, craso error eso del todes porque si a lo que se aspira es a la armoniosa y enriquecedora integración en el todos (eso es la “inclusividad”), no parece ni lo más sensato ni lo más práctico el fraccionamiento del todos creando el gueto del todes.

La beca del rico

Su última ocurrencia, despojado ya el personaje de todo filtro, es la de entregar a los ricos lo que en cualquier país medianamente civilizado le corresponde a los pobres, las becas de estudio, una de las pocas cosas que les corresponden por ser pobres precisamente. El razonamiento de la presidenta de la Comunidad de Madrid para justificar el desafuero lindante con el delito de dar becas a los estudiantes cuyas familias provisorias tengan ingresos superiores a los 100.000 euros anuales, es el siguiente por muy inconcebible que parezca: “Si una joven de 16 años puede abortar y la gente puede cambiar de sexo según su libre albedrío, ¿por qué no voy a poder yo pagarles los estudios de secundaria y bachillerato a los ricos?” En efecto, no se trata de un razonamiento, pero eso le da igual a ella, al que la asesora o fabrica su discurso delirante y, lo que es mucho más grave, a cuantos la votan en Madrid, que se ve que deben ganar todos más de 100.000 euros al año, más de 8.000 al mes, porque si no, no se entiende. La verdad es que, en lo tocante a Ayuso, nada se entiende, y tampoco, desde luego, que esa iniciativa feudal pueda ser materia de debate.

La guerra de Putin, y la otra

Dos guerras: la de Putin en Ucrania pulverizando escuelas, hospitales, silos de grano, bloques de viviendas y centros comerciales con los ucranianos dentro, y la del hambre y la desesperación que arroja a miles de criaturas contra las concertinas erizadas de púas y la brutalidad de una gendarmería fronteriza sin el menor asomo de profesionalidad ni de empatía.Pedro Sánchez, enteramente subsumido en lo que más le gusta, el alterne internacional, y no digamos como anfitrión de él, parece haber concentrado toda su atención en una de esas guerras, y ninguna en la otra.Tanto es así, que ha tratado de justificar sus estólidos comentarios iniciales sobre lo sucedido en Nador, donde más de treinta seres humanos perdieron la vida en su afán de conservarla en términos de dignidad saltando la valla, diciendo que es que no había visto las imágenes de la carnicería.

Las masas y la OTAN

Otra dificultad, secundaria si se quiere pero no menos determinante, es que la OTAN no ha invadido Ucrania a sangre y fuego.Se podría estar hoy contra la OTAN, particularmente contra la prevalencia en ella de los intereses geoestratégicos de los EE.UU. que en algún caso pudieran ser distintos o adversos a los de España y Europa, pero a condición de estar también contra el siroco neo-imperialista del sátrapa que pretende reeditar el Pacto de Varsovia.

Los infiernos de Mónica

Parece haber una distancia infinita entre aquella mujer que se batió con determinación y valor en el Parlament valenciano contra la podredumbre política del momento, y ésta que el pasado sábado, ya investigada por la posible dejación de sus deberes en el caso de la agresión sexual de su ex-marido a una menor tutelada y en vísperas de la forzada dimisión de todos sus cargos institucionales, pudimos ver entregada a un baile desatentado y absurdo.

No hay camareros

En ellos se habla, se grita, se desayuna, se come, se merienda, se cena, se liga, se cotillea, se ven los partidos de fútbol y se bebe hasta, como ocurre en tantos casos, perder el sentido, pero lo más dramático es que todo ese guirigay, ese caos, se carga en las espaldas de los camareros, que son personas con una memoria prodigiosa, sobre todo en lo tocante a la diversidad cafetera, y a los que les duelen insoportablemente los pies.La patronal de la hostelería se lamenta de la falta de camareros, pero podía ocurrírsele pagarles mejor, explotarles menos.

Olona le aterra

Olona le aterra.Se comprende que Macarena Olona le aterre, pues es francamente aterradora, pero no se comprende tanto que cifre su quimera de la mayoría absoluta en que le vote todo quisque, los socialistas, los comunistas, los huérfanos de Ciudadanos, los peperos con un pie en Vox, y hasta los de Vox ya puestos.

La beca del juez

Pero cualquier trabajo es incompatible con opositar a juez, o a fiscal, y ese es el filtro que secularmente se ha empleado para seleccionar a los que pueden acceder a la judicatura, y a los que no.A reparar mínimamente, pero en algo, esa radical injusticia en el propio seno de la Administración de Justicia, el Gobierno ha ideado un plan que, si funcionara bien y se extendiera, podría, de una parte, democratizar el acceso a la judicatura, o sea, la judicatura, y, de otra, hacer unos cuantos agujeros en la impermeabilidad entre las clases sociales, que en nuestro país es, como se sabe, particularmente impenetrable.

El síndrome Mbappé

De tenerlos en nómina, detectarían a esos Mbappés desconocidos y se harían con ellos por dos perras gordas.Si el fútbol no fuera una cosa a la que ha podrido el dinero, ni Mbappé seguiría, por muchos millones que le dieran, en un equipo que no va a ganar nunca ni a tiros la Copa de Europa, ni los madridistas, con Florentino Pérez a la cabeza, se habrían llevado un disgusto tan monstruoso.

La jornada partida

A los niños se les compran cosas, quincalla tecnológica sobre todo, pero se les hace poco o ningún caso en lo que de verdad les concierne.Este debate, en todo caso, debería corresponderse con otro previo, el de la conveniencia o no de que los colegios hagan las veces de guarderías, de depósitos donde aparcar a las criaturas mientras sus progenitores trabajan, pues de la resolución social e institucional de esa incógnita depende que se enfoque adecuadamente la actual discusión: si jornada partida, a los niños no se les ve el pelo en todo el día, comen en los centros, se les apunta a toda clase de extravagantes “actividades extraescolares” en la sobremesa, y se les suelta cuando en invierno ya es casi de noche con la pretensión, encima, de que al llegar por fin a casa se pongan a estudiar o a hacer “los deberes”.

Crímenes de guerra

También es muy probable que aún queden bajo los escombros de lo que fue el teatro de Mariúpol miembros y restos calcinados e irreconocibles de las 600 personas, ancianos, madres y niños sobre todo, que fueron reventadas, igualmente, por designio de ese tipo que ayer intentaba componer un gesto compungido, sin conseguirlo, al ofrendar claveles rojos en memoria de los héroes caídos en la guerra que se conmemoraba y que, con toda seguridad, hubieran preferido no ser héroes, ni mucho menos caídos, sino hijos, hermanos, padres, esposos, hombres vivos.La guerra es un crimen, el Gran Crimen que abre la espita por la que salen, tiznados de sangre y vísceras, todos los demás.

El ataque externo

Con lo del “ataque externo” se supone que el Gobierno quiere decir que la intrusión en los móviles del presidente y de la ministra de Defensa no proviene del CNI, o, lo que sería más inquietante si cabe, de algún elemento o grupo descontrolado perteneciente a dicho Centro que operara por libre o por encargo de alguien en beneficio de intereses espurios.

La extrema derecha infinita

Hasta ahora se podía entender que a la derecha de un señor de derechas como Emmanuel Macron hubiera una señora extremadamente de derechas como Marine Le Pen, pero a a partir de ahora, que ha emergido de ese extremo otro extremo, es decir, como el extremo del extremo, ya no se puede entender otra cosa que el miedo que eso da.Claro que en un paisaje político del que han desaparecido, como por ensalmo, los partidos tradicionales de la derecha y de la izquierda, el PP y el PSOE galos como si dijéramos, todo es posible, pero esto de Zemmour y su Reconquista es tan brutal que no puede sino ser cierto.

Volvemos a lo de siempre

Ahora bien; como el resultado de éstas depende de los votos de los españoles, circunstancia que a una formación como Vox debe de suscitar desconfianza, es necesario que el piso que se vaya mostrando al elector, el piso piloto, parezca amplio y luminoso, y no oscuro, angosto y sórdido como el que pudiera entregarse con las llaves.De momento, pues, Abascal quiere ir suavecito, sin grandes escándalos (pese a que el programa de Vox ya escandaliza lo suyo), ni más garrotazos a la democracia liberal que los que él presume ligeros y digeribles aperitivos, que si la entronización de la caza como una de las Bellas Artes, que si el engendro ese de la “violencia intrafamiliar” en sustitución de la ley que pretende atajar el goteo feminicida, que si el retorno de la desmemoria por decreto que vuelva a sepultar los crímenes franquistas...

Impuestos y taxidermia

Si bajando los impuestos, como pretende Feijóo, no se pudieran emplear recursos públicos, por ejemplo, en la construcción y mantenimiento del gigantesco pabellón de caza y armería que el ex-rey Juan Carlos I se hizo construir en 2007 a costa de Patrimonio Nacional, tres millones y medio de euros que salieron de los impuestos precisamente, uno se adheriría automáticamente a esa propuesta con que el nuevo jefe del PP condiciona al presidente del Gobierno para entenderse un poco con él en los asuntos de Estado, en la renovación del Consejo General del Poder Judicial sin ir más lejos.O si bajando los impuestos, como defiende Feijóo dándoselas de Robin Hood, nos quedáramos sin partida para pagar el disparatado sueldo del nuevo vicepresidente de la Junta de Castilla y León, ese Juan García Gallardo de Vox que se embolsará 100.000 euracos al año por no hacer nada, o, cuando menos, nada que necesite la región, uno no sólo se adheriría automáticamente al plan, sino que me iría con Feijóo a predicar su necesidad perentoria por montes y collados, calzados ambos con sandalias y cubiertos con hábito de estameña.Lamentablemente, lo que quiere Feijóo, y que le desaconseja a uno acompañarle en semejante gira, no es descargar a los ciudadanos, a los trabajadores, del peso de tanto grosero dispendio, sino descargarles de los beneficios que los impuestos les procuran, esto es, buenos colegios y universidades, buena atención sanitaria, buenos servicios sociales, buenas carreteras, buena administración de justicia, bueno de todo cuanto se necesita.

Traducción infernal

C uantos ucranianos conocen el español, que son muchos, se expresan en nuestro idioma con sorprendente fluidez, claridad y precisión, mejor incluso que muchos españoles, pero por alguna oscura razón que se me escapa, las traductoras que suelen contratar en la televisión, y no digamos la encargada de verter al castellano la esperada alocución de Volodimir Zelenski al pueblo español en el Congreso de los Diputados, ni entienden nada, ni hay quien las entienda, y, lo que es más lacerante, desvirtúan y arruinan los mensajes que nos mandan quienes se hallan en el centro del horror.Ya ocurrió hace un par de semanas en un programa que venía anunciando con gran aparato la exclusiva de una entrevista en directo con el principal asesor y mano derecha del presidente de Ucrania.

La trata en la frontera

Ninguna institución local o comunitaria de rango estatal, ninguna policía, vigila esos lugares de doloroso, masivo y forzado tránsito para estorbar la caza de los que acechan a sus potenciales víctimas, esas criaturas que solas o con sus hijos vienen huyendo de las bombas y se dirigen no saben a dónde.A algunas de ellas, un poco afortunadas en medio del infortunio, les aguardan personas de buen corazón y poca tolerancia ante la injusticia que han recorrido miles de kilómetros en sus coches particulares, o en autocares fletados de su pecunio, para rescatarlas de esa zona cero y llevarlas a sus países, donde hallarán refugio seguro, se reunirán con parientes o amigos, o, en cualquier caso, encontrarán el afecto y la protección que su trágica situación suscita entre la buena gente.

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