Sábado 25.05.2019

Banca 15, inversiones 0

Xulio Ferreiro llegó prometiendo gobernar para el 99 por ciento y acaba defendiendo los intereses de un puñado de amigotes.

Xulio Ferreiro llegó prometiendo gobernar para el 99 por ciento y acaba defendiendo los intereses de un puñado de amigotes. Lo que nadie se esperaba es que uno de los beneficiarios de su ineficacia en la gestión fuesen los bancos. ¿Dónde queda aquella guerra declarada a las entidades financieras, ansiosas por desahuciar? ¿Dónde aquel compromiso rimbombante de operar en exclusiva con la banca ética?
Pues mira tú por donde, a los acreedores del Ayuntamiento les ha tocado el “cuponazo”. La Marea no podrá destinar el superávit a obras al incumplir el pago a proveedores en octubre, por séptimo mes consecutivo. Ferreiro lleva firmados más de 48 millones en préstamos, algo sorprendente si tenemos en cuenta que acumula 130 millones sin ejecutar. Con estas cifras, lo último que necesitaba la ciudad es restar otros 18 millones al famélico capítulo de inversiones. Pero Eugenia Vieito acaba de conseguir el “más difícil todavía”: sumar el séptimo mes de morosa administrativa. No le queda otra que dedicar ese remanente a pagar lo que debe… a los bancos.
Eran 18 millones procedentes del superávit de 2017 de los que 15 se iban a destinar a inversiones para mejorar la calidad de vida de los coruñeses y coruñesas.  En marzo, el mismísimo Ferreiro veía ya transformados en colegios, centros cívicos, instalaciones deportivas… Dos meses después, la concejala del ramo se apuntaba al cuento de la lechera. Cada mes el Ayuntamiento tiene que hacer pagos por unos 20 millones de euros de media. Ferreiro y Vieito no alcanzan ni la mitad. Desidia e ineficacia. Incapacidad para gestionar. Ni siquiera lo básico.
Ante esto no podemos calificar el escenario de positivo. Por un lado están los proveedores, muchos de ellos autónomos o pequeños empresarios, que esperan meses y meses para cobrar sus facturas al igual que quien espera una licencia de apertura. Por otro, todos los contribuyentes “apoquinando” religiosamente el IBI al ritmo que ha impuesto la Marea, adelantando el dinero. ¿Para qué tanta prisa por recaudar si luego pagamos tarde e invertimos poco? 
Es un caos. La Marea va a pasar a la historia como el soporte de un Gobierno local que jamás aprobó un presupuesto en tiempo y forma. A estas alturas aún no ha llevado la Cuenta General de 2017 al Pleno. Tiene judicializada o recurrida toda su gestión de Personal. A la responsable de este galimatías ya le han sido retiradas las responsabilidades en Contratación, Interior, Planificación e Informática. 
A seis meses de las elecciones municipales el balance de Ferreiro, por mucho que se prodigue en propaganda, en pobre y una prueba más la hemos tenido esta semana con la imposibilidad de invertir el superávit. Una más, pero de las graves, en un ayuntamiento que ya nos tiene acostumbrados a continuos incumplimientos.  
 

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