• Miércoles, 19 de Septiembre de 2018

Ahora, un concurso

Fieles a su espíritu fundacional y a su crónica manía por enredar

Fieles a su espíritu fundacional y a su crónica manía por enredar, los próceres de la Marea añaden un nuevo nudo a la madeja del futro de los terrenos portuarios. Después de gastarse 107.000 euros en un foro del que en teoría deberían haber brotado manantiales de ideas para darle uso a los muelles del Centenario y de Batería, de los mismos guionistas y productores, ahora llega a nuestras pantallas el concurso.
Que de aquel “Tecendo Litoral” no haya salido ni la manga de un jersey no es de extrañar. El intento de encuentro coral se quedó en una raquítica reunión de amiguetes. No hay noticia de que de aquellas sesudas reflexiones haya nacido conclusión alguna. Es lo que pasa cuando uno se reúne consigo mismo. Pero será por dinero. Ya que de aquel primer intento no salió nada de nada, se les ocurre ahora convocar un concurso de ideas. Como método no está mal. No es vinculante, así que la última palabra la tendrán Xulio y sus ferreiros. Si alguna de las propuestas realmente vale la pena, adelante. Si no, una palmadita en la espalda, y a otra cosa.
Lo de la consulta ciudadana con la que supuestamente se completaría el proceso garantiza que al final, si algo se llega a hacer, será lo que a la Marea le parezca oportuno. Ya se sabe: la participación se ha convertido en esa plastilina moldeable que justifica cualquier cosa. Solo hay que saber amasarla al gusto del cliente.
Han escogido el camino largo y tortuoso. Quizá porque confían en que el tiempo todo lo cure. La ventaja de estirar los plazos y dejar correr el tiempo supone una manera sutil de evitarse el engorro de tomar decisiones. Pero en esta ocasión la Xunta ha acelerado el proceso y ha llevado la situación a un avance de complicado retorno. Hay encima de la mesa un compromiso de 20 millones de euros para garantizar la titularidad pública de los citados muelles. Y otros 140 para el tren.
Y aquí, conviene no olvidar que precisamente el asegurar la titularidad de los terrenos, garantizar que esas miles de hectáreas serán de todos los coruñeses una vez se hayan trasladado las actividades portuarias es el primer paso. Y hasta el momento, que se sepa, el único que ha puesto un compromiso serio encima de la mesa ha sido Alberto Núñez Feijóo. El resto han sido fotos y brindis al sol que no han entrado nunca en el fondo de la cuestión. 
Queremos lo mejor para nuestra ciudad. Queremos que A Coruña se abra al mar. Ya hemos tenido algún experimento fallido que funciona a duras penas en espacios privilegiados. Está bien buscar ideas. Como concepto vale. Pero la solución directa a esta cuestión es que todas las partes implicadas den un paso al frente y asuman compromisos. Y si hay que preguntarle a alguien, que sea a quien sabe del tema y hacerlo con rigor dejando las demagogias margen .