viernes 4/12/20

Marcos no para

La hiperactividad del presidente de Unión Coruñesa, Carlos Marcos, no tiene límites. Este coruñés de pro patea las calles de la ciudad, habla con vecinos y atiende con sus propios arrestos las denuncias y quejas que cada día le hacen llegar desde todos los barrios de la ciudad. No sé si tiene el don de la ubicuidad, pero lo parece.

La hiperactividad del presidente de Unión Coruñesa, Carlos Marcos, no tiene límites. Este coruñés de pro patea las calles de la ciudad, habla con vecinos y atiende con sus propios arrestos las denuncias y quejas que cada día le hacen llegar desde todos los barrios de la ciudad. No sé si tiene el don de la ubicuidad, pero lo parece. En su afán por promocionar a La Coruña premió a la guapa y gran periodista Susana Griso con una Torre de Hércules que la escribana televisiva catalana no dudó en venir a recoger personalmente a nuestra ciudad. Tan contenta se fue del trato de su anfitrión y del cariño que le mostraron cientos de coruñeses reunidos en el Hotel Riazor para aplaudirla que decidió, a su regreso a Madrid, exhibir nuestra queridísima Torre de Hércules en su programa “Espejo Público” para goce y disfrute de los millones de personas que la ven cada día en la caja tonta.
El éxito en la promoción de la ciudad es imputable a Carlos Marcos y a su Unión Coruñesa pero, además, hay que destacar que esta promoción no les ha costado ni un euro a los ciudadanos coruñeses ni a ninguna institución. Ya podían aprender los gobernantes coruñeses a hacer cosas que no nos costaran ni una “peseta”. Marcos ha demostrado que es posible y yo diría que deseable. Pero nada: desde María Pita y desde la mediocridad parecen empeñados en hacernos la puñeta y no dudan en meternos la mano en el bolsillo a los contribuyentes que ya no podemos más. Acompañó a Susana Griso su copresentador, el también periodista Albert Castillón que, según me cuentan, se fue absolutamente enamorado de nuestra ciudad.
Tampoco titubeó el presidente de Unión Coruñesa en llevar a tan destacados periodistas a visitar la imagen de la Virgen del Rosario, Patrona de la ciudad, y que hasta hace poco celebraba su día con un festivo que caprichosamente Negreira le retiró, en un desprecio imperdonable que trasvasará votos de muchos coruñeses a la formación coruñesista. Y es que Carlos Negreira pensó que podía sustituir devoción por botellón. No cuela.

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