domingo 9/8/20

Somos buenos, pero no tanto

los gobiernos, tanto el central como los autonómicos, nos han repetido una y otra vez lo bien que lo hemos hecho durante todo el estado de alarma. Como unos padres que apuestan por incentivar a sus hijos con buenas palabras para que vayan por el camino correcto, todo han sido gracias por el comportamiento inmejorable y alabanzas por el respeto a las normas. Los más de 9.000 detenidos y los 1,2 millones de sanciones impuestas durante estos últimos cien días son una manchita de nada, que no debe empañar nuestra loable y estoica reacción a la pandemia. Es eso o que quedaría muy raro que saliese un miembro del Gobierno a echarnos una regañina por habernos portado mal. Eso sí, por la cuenta que le tiene, la Administración se afanará en tramitar las sanciones antes de que, al menos las de carácter leve, prescriban. Y una cosa es decirnos en público lo buenos que somos y otra no castigar a quien lo merece.

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