domingo 25/10/20

No importa lo que se haga si el protagonista es el monarca

el rey renuncia a la herencia económica que pudiera corresponderle de su padre y se desvincula así de cualquier negocio que este pudiera tener en otros países. Pese a la transparencia y la rapidez de reacción al saber del posible legado que podría recibir, la ocasión se presentaba propicia para atacar a la Monarquía, a Felipe VI y a don Juan Carlos con toda la fuerza que da el no tener otra cosa que hacer. Así que se rebusca entre las equivocaciones, las malas interpretaciones y cuanto momento susceptible de crítica se encuentre y se lanza al mundo digital –ya no se puede comentar acodado en la barra del bar– para alimentar el odio. Aunque solo sea por matar el tiempo y liberarnos de tensiones. FOTO: Juan Carlos I y Felipe VI conversan durante un acto público | aec

Comentarios