miércoles 21/10/20

Cierran un club de consumo de cannabis que captaba 100 turistas al día en Barcelona

La Guardia Urbana de Barcelona y la Guardia Civil llevaron a cabo una investigación conjunta que concluyó con la clausura por orden judicial de una asociación de consumo de cannabis en el barrio del Raval que captaba a 100 clientes al día entre los turistas que visitan el centro de la ciudad

Momento en que los agentes clausuran el local donde se ubicaba la asociación	guardia civil
Momento en que los agentes clausuran el local donde se ubicaba la asociación guardia civil

La Guardia Urbana de Barcelona y la Guardia Civil llevaron a cabo una investigación conjunta que concluyó con la clausura por orden judicial de una asociación de consumo de cannabis en el barrio del Raval que captaba a 100 clientes al día entre los turistas que visitan el centro de la ciudad y también menores, y que vendían, además de hachís y marihuana, golosinas con THC, principal compuesto de la marihuana.
En rueda de prensa, el intendente de la Urbana Joan Rodríguez explicó que la investigación, que se inició en julio, dejó “patente que no se trataba de consumo compartido y que se estaba realizando de forma pura y dura tráfico de drogas”.
El club, que llegó a tener 16.000 socios, utilizaba unos denominados “agentes verdes” que captaban a clientes en las zonas céntricas como La Rambla y plaza Cataluña, principalmente europeos, y también estadounidenses y australianos, y de hecho era una de las que más turistas captaba en Barcelona.
Durante la investigación se constató que en la asociación había menores de diecisiete años a los que se permitía entrar y consumir droga. A los clientes les hacían un carné por 20 euros, haciéndoles creer que podían adquirir y consumir marihuana y hachís de forma “totalmente legal”, y les permitían sacar la droga del local, y en los 2 meses que duró la investigación se constató que habían captado a 2.000 nuevos socios. En la operación Matujo fue detenido el presidente de la asociación –un testaferro de los verdaderos líderes– y a cuatro captadores, de nacionalidades española, húngara, colombiana, marroquí y marfileña, y otros cuatro individuos fueron investigados –dos nigerianos, un sueco y un italiano–.
El club estaba en el número 7 de la calle Notariat y fue precintada en agosto, aunque los responsables del local se saltaron el precinto y volvieron a realizar la actividad; de hecho, ya había sido objeto de varias inspecciones dentro de la operación de control del Ayuntamiento a este tipo de locales.
El capitán de la Guardia Civil Alfonso Casajús explicó que el 95% de los socios eran turistas y que los captaban “bajo un halo de legalidad ficticia” permitiéndoles consumir, adquirir y sacar al exterior la droga sin restricciones de cantidad, a una media de 10 euros el gramo de droga.
En el local se ofrecían a la vista de los clientes golosinas que contenían THC, un formato especialmente peligroso porque el efecto de la droga es “retrasado”, lo que puede dar lugar a más intoxicaciones y sobredosis.
Para el intendente de la policía barcelonesa, que se proporcionase droga en este tipo de producto es “alarmante” porque es similar a dulces infantiles y no llevaba ninguna etiqueta distintiva, lo que podía suponer que acabara en manos de menores y producir confusiones.
La investigación se inició al recibir varias denuncias y quejas de los vecinos por la actividad de la asociación, constituida legalmente en 2013, y por el mal olor debido a la marihuana. En el local, además, se vendían bebidas alcohólicas y se incitaba al consumo de marihuana. n

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