La España Vaciada, urbanitas y caciques

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La cosa esta de la España Vaciada no es para nada cosa de pueblo sino de urbanitas y de capital. Como tal empezó y como tal progresa, porque es muy “progre”, convertida en la nueva causa de los buenos universales, una más que añadir a los ismos varios de obligado cumplimiento y sumisión. ¡Pobres tierras vacías, debemos llenarlas... de palabrería! .


Lo que está sucediendo en el campo y en el medio rural tiene muy poco que ver con lo que este gimoteo impostado e hipócrita presume de que le preocupa y pretende que creamos que aspira a resolver. En los pueblos, por si no se han dado cuenta, viven los que quieren vivir allí. Las condiciones de vida, aunque han experimentado una mejora impresionante, son las que son. En cuanto a la supervivencia de los pequeños núcleos hay que decir la verdad. Aunque sea muy dolorosa y a algunos nos duela a los que más. No es nueva, es fruto de los profundos cambios sociales y es irremediable. Sencillamente es así. En mi provincia, Guadalajara, hay mas de trescientos lugares habitados, algunos por tan solo una persona o dos. No es sostenible.


Ahora lo de la España Vaciada se ha metido en política. Bueno, los que se están metiendo llevan decenios en ella y han visto ahora la oportunidad de conseguir lo que no pudieron antes pillar. Véase como ejemplo y cabeza al de Teruel, que vivía en Valencia, que había andado recorriendo siglas, en su caso de izquierdas, hasta que dio con la tecla y le sonó la flauta. Ahora concita a parejos personajes de diferentes adscripciones a seguir su senda y montar una orquesta a nivel nacional. Es el momento y por altavoces y arrimados no va a quedar.


Me inspiran todos ellos idéntica confianza, aunque supongo que habrá alguno nuevo con buena voluntad, que los políticos de las viejas siglas a quienes la mayoría pertenecieron. O sea, ninguna. Nada, pues, tengo a favor, ni más en contra, tampoco. Pero algo sí y para el futuro no deja ser inquietante. Tenemos ya 17 autonomías, por 17 multiplicado el numero de “colocados” y por 17 troceada la Nación, algunos ya entrando en descuartización. Si esto coge copero, que me temo que lo cogerá, pues toda regresión a los errores suele tener éxito, daremos encima un paso definitivo hacia la desvertebración general. Cada provincia un estado. O más. Porque luego vendrá el cantón y la comarca después. Y como figuras centrales, los prebostes de cada zona y lugar, que clamarán por los campos despoblados y viven en la capital. En el fondo, y como alcarreño, no sé por qué, o sí, que desde el primer día que comenzaron a asomar me empezó a venir a la cabeza Romanones.


Mucho dará para escribir. Pero por hoy me quedo en lo que comencé.


Que el logo, la pancarta, el título y la musiquilla son muy bonitas y como de muy buen sabor y olor, son genios vendiendo huevos hueros, pero resumiría la cantiga en dos en dos notas que a toda costa se quieren camuflar. Que el doctrinario es urbanita y su esencia la milonga plañidera y que quienes se quieren subir al borrico tuvieron anteriormente un nombre muy preciso: caciques de toda la vida de Dios. 

La España Vaciada, urbanitas y caciques