Cuatro décadas y cuatro días

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Al cruzar la plaza del Obradoiro notamos el frío en nuestro rostro mientras que unas personas se manifestaban con reivindicaciones en clave nacionalista o separatista. Éramos un grupo reducido de periodistas que nos encargábamos de la información institucional, la Xunta y poco más, que en dependencias del Palacio de Gelmírez, cedido por el arzobispado, íbamos a iniciar una nueva singladura en nuestro trabajo profesional: dar cuenta de lo que acontecía en el primer Parlamento Autonómico. De aquella efeméride han transcurrido cuatro décadas y cuatro días. Los periodistas vimos cómo se ponía en marcha una sesión constitutiva en unas dependencias que no reunían las mínimas condiciones y en las que no se disponía de los más elementales servicios como pondían ser los aseos Y el frío nos calaba hasta lo más profundo de los huesos.

Era el kilómetro cero para cubrir una larga singladura que ha servicio para que la Galicia autonómica disponga de sus propias Leyes con las que regular las numerosas materias de las competencias que fueron transferidas a lo largo de estos años. Ha sido un camino difícil que los periodistas hemos ido cubriendo Legislatura tras Legislatura a través de las tres sedes oficiales que tuvo el Parlamento: Palacio de Gelmírez, Pazo de Fonseca y Hórreo. Un lugar religioso, otro universitario y el último más tiempo dedicado al servicio castrense que a la docencia de los futuros veterinarios.

En los dos primeros lugares se cimentó el futuro desarrollo de Galicia a través del Legislativo y contando para ello con unos parlamentarios que comenzaron de cero para discurrir por el siempre complicado mundo del control parlamentario y la elaboración de las leyes de obligado cumplimiento autonómico.

Desde la misma posición kilométrica partimos aquellos periodistas que juntos subimos las empedradas escaleras del Palacio de Gelmírez expectantes para dar fe de la constitución del primer Parlamento de Galicia. Han trascurrido cuarenta años y a mi memoria vuelven los nombres de aquellos compañeros, algunos desgraciadamente fallecidos. Nosotros también con nuestras aportaciones periodísticas pusimos mucho cemento para que se fueran construyendo los pilares autonómicos.

Cuatro décadas y cuatro días