El asesino silencioso

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ues sí, soy partidaria del uso de las mascarillas en exteriores por lo menos en las grandes ciudades. Sé que hay científicos que creen que llevar mascarillas al aire libre no sirve de mucho, y no seré yo quién les contradiga, pero qué quieren, a mí me parece que en plenas Navidades, con las calles atestadas de personas, sobre todo en el centro de las ciudades, la mascarilla puede ser una herramienta más de prevención contra el virus puesto que es imposible mantener una mínima distancia de seguridad. Otra cosa es que uno se vaya de excursión al campo o que viva en un lugar aislado y tenga que salir con mascarilla. Pero en la ciudad, insisto, me parece un elemento más de protección.

Hay quienes defienden su libertad para decidir si se ponen o no mascarilla, como hay otros que también sacan la bandera de la libertad para no vacunarse. Sinceramente creo que estas actitudes son un reflejo de un individualismo feroz y egoísta. Está en juego la salud de todos y, por tanto, no se trata de hacer valer opciones personales. Comprendo el temor a las vacunas, a los efectos que puedan tener a medio o largo plazo, pero hoy,aquí y ahora, son una barrera contra el COVID y por tanto hay que utilizarla.

Lo que es evidente es que hoy por hoy las vacunas ayudan, en la mayoría de los casos, a sortear los efectos más perversos del virus, y sí, aún con ellas hay personas a las que el maldito Covid les arrastra hasta la UCI e incluso les quita la vida. De manera que me parece que el debate no debería centrarse tanto en el uso de las mascarillas sino de qué otras herramientas podemos disponer para poner coto al Covid. Y en mi opinión no estaría de más que se impusiera el uso del pasaporte Covid para acceder a lugares públicos, ya sea un cine o un restaurante. Tener que presentar el pasaporte Covid sería la manera que que todos aquellos que no se quieren vacunar se lo piensen dos veces.

Sí, están en su derecho a no vacunarse pero no a ponernos en peligro a los demás. Por tanto, me parece que se debería de estudiar la posibilidad de limitar el acceso de los que no se vacunan a determinadas actividades. Recuerden que aún persiste eso de “reservado el derecho de admisión”, por tanto debería de estar reservado el derecho de admisión en sitios cerrados de aquellos ciudadanos que no se han vacunado.

Tampoco estaría de más que haya unas pautas generales para todas las comunidades por más que cada una tenga sus especificidades. Pero vuelvo al principio, por favor seamos prudentes y utilicemos las mascarillas allá donde no se puedan guardar las distancias de seguridad porque Covid es un asesino ante el que no caben especulaciones ni dudas.

El asesino silencioso