La mayoría absoluta de Macron se ve amenazada por la progresión de la izquierda

El líder de Nupes, Jean-Luc Melenchon / CHRISTOPHE PETIT TESSON

Las alarmas se encendieron en el Elíseo este domingo tras la primera vuelta de las legislativas, que situaron a la alianza del presidente, Emmanuel Macron, codo a codo con la coalición de izquierdas liderada por Jean-Luc Melenchon y que ponen en entredicho su mayoría absoluta en la Asamblea Nacional.


Los candidatos de Macron y los de Melenchon obtuvieron en torno a un 25% los sufragios por cada lado en la primera vuelta, que se saldó con un récord de abstención en la reciente historia de Francia, con más de la mitad de los electores (cerca del 53%) alejados de las urnas.


La proyección de reparto de escaños llevadas a cabo por diferentes institutos de sondeo sitúan a la coalición del presidente, bautizada como Ensemble (Juntos), al borde de perder la mayoría absoluta (actualmente tiene 350 escaños), con entre 255 y 310 diputados, en una cámara donde la mayoría absoluta se sitúa en los 289.


Dos meses después de la cómoda victoria de Macron en las presidenciales, su proyecto puede verse frenado si no tiene una mayoría en la cámara baja, necesaria para sacar adelante sus propuestas, entre ellas la discutida reforma de las pensiones.


El presidente, que oficialmente no puede hacer campaña, aumentó en los últimos días sus actos públicos, en los que reiteró la necesidad de contar con un respaldo parlamentario sólido frente a las turbulencias internacionales.


Irrupción de la alianza de izquierdas

Pero su llamamiento no le garantiza ese apoyo, frente a la irrupción de la Nueva Unión Popular Ecológica y Social (Nupes), liderada por Melenchon, y que incluye a su partido, La Francia Insumisa, junto a socialistas, comunistas y ecologista.


Según las proyecciones de voto, Nupes obtendría entre 150 y 210 escaños, frente a los 58 que totalizaron en 2017, y se convertiría en la principal fuerza de oposición.


Superaría a la derecha conservadora de Los Republicanos, hasta ahora segunda fuerza parlamentaria, que puede perder la mitad de su peso (112 escaños) y se quedaría con entre 50 y 80 diputados.


El partido de la ultraderechista Marine Le Pen, que ronda el 20% de los votos, algo menos de lo que ella misma obtuvo en las presidenciales de abril, tendría entre 10 y 45 diputados, frente a los ocho actuales, según esas proyecciones.


Derrota importante para el otro representante de la extrema derecha, Éric Zemmour, descartado en su circunscripción y cuyo partido puede quedar sin representación parlamentaria.


El más entusiasta en la noche electoral fue Melenchon, tercero de las pasadas presidenciales, que logró su apuesta de combatir la victoria a Macron, en busca de una mayoría parlamentaria que obligue al presidente a nombrarle primer ministro en un Gobierno de cohabitación.


"El partido presidencial, en esta primera vuelta, ha sido superado y derrotado. Es la primera vez que un presidente recién elegido no logra una mayoría en la Asamblea", clamó Melenchon, que no se presentaba en ninguna circunscripción y que destacó el éxito de la alianza que formó pese a la oposición de históricos líderes socialistas.


Convencer a nuevos electores

Sus candidatos superaron la primera vuelta en unas 500 de las 577 circunscripciones en las que está dividido el país lo que le permite pensar en una victoria que no le auguran los sondeos.


Para ello tendrá que atraer el próximo domingo votos ideológicamente muy alejados, como los de los candidatos conservadores o de la extrema derecha que no hayan superado la primera vuelta. O llevar a las urnas a los abstencionistas, entre los que destacan los jóvenes y las clases modestas, a quien dirigió su discurso en la noche electoral.


Melenchon avanzó sus propuestas para mejorar el poder adquisitivo, como el bloqueo de los precios de productos de primera necesidad, así como la subida del salario mínimo hasta los 1.500 euros netos o el adelanto de la edad de jubilación.


Frente a ello, la primera ministra, Elisabeth Borne, aseguró que el país afronta "una inédita confusión de extremos" peligrosos en las actuales turbulencias internacionales frente a las que pidió una mayoría sólida que, dijo, solo su partido puede lograr.


"Frente a los extremismos somos los únicos que tenemos un proyecto coherente, claro y responsable", insistió.


Le Pen, por su parte, pidió "a toda costa" que se vote contra Macron para evitar "que tenga una mayoría absoluta de la que abusará para aplicar sus métodos brutales y su proyecto antisocial".


Pero la líder ultraderechista también pidió que tampoco se apoye a los candidatos de la Nupes en aquellas circunscripciones donde los suyos queden eliminados.

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