Vacaciones en paz, un verano inolvidable en Galicia para 184 niños saharauis

Niños que vinieron el año 2019 a A Coruña. Javier Alborés

Hasta 170 familias gallegas acogen este verano a niños y niñas saharauis, procedentes del campamento de Tinduf. Tras dos años sin poder participar en el programa "Vacaciones en Paz", debido a la pandemia, este año, por fin, 184 niños y niñas pasan el verano en hogares gallegos, lejos de los más de 50 grados de temperatura que hay en Argelia.
 
Amparo es la primera vez que participa en el programa. Para el joven Naser, también es su primer año. Aunque ella asegura que existe la barrera del idioma, su sonrisa al mirar a Naser demuestra que hay barreras que pueden ser fácilmente sorteadas.
 
Además, Amparo tiene un hijo dos meses mayor que Naser, y asegura a Efe que ambos son "como hermanos".
"Se están criando juntos, pasando el verano juntos. Naser está muy pendiente de lo que hace mi hijo. De lo que él hace, él es el espejo", comenta.
 
La gallega asegura que, mientras pueda, va a seguir colaborando con "Vacaciones en Paz", un proyecto de acogida temporal de niños y niñas saharauis durante los meses de julio y agosto que en Galicia desarrolla Solidariedade Galega co Pobo Saharaui (SOGAPS), a petición expresa del gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
 
Galicia viene participando en esta iniciativa solidaria desde 1991, ofreciendo a las familias saharauis la posibilidad de que sus hijas y sus hijos disfruten de una estancia agradable, humana y culturalmente rica, bajo la supervisión y los cuidados de las familias acogedoras gallegas.
 
"Si es posible, repetiré con Naser. Mi idea es que siga viniendo todo lo que pueda, aunque dependemos del Frente Polisario, de los medios que haya y de la situación política. Somos esclavos de eso", afirma Amparo.
En este sentido, el delegado saharaui en Galicia, Mohamed Zerga, ha agradecido al Gobierno gallego su solidaridad y ha criticado al Ejecutivo de Pedro Sánchez por su posicionamiento del lado de Marruecos en relación al conflicto del Sáhara Occidental.
 
"Este año fue un año muy difícil tras la traición pura y dura del señor Sánchez. A pesar de eso, no vamos a detenernos en seguir luchando por el Sáhara libre", señala.
 
"Los saharauis nos sentimos identificados como saharauis, seguiremos siéndolo y Sánchez no puede borrarnos del mapa. Además, está dañando los intereses económicos, estratégicos y geopolíticos de España y eso nos duele como hijos y nietos de españoles, porque al final España es nuestra segunda patria", sostiene.
 
El programa, con el que colaboran la Xunta de Galicia y los ayuntamientos, ha crecido en los últimos años, tal y como ha señalado la conselleira de Política Social, Fabiola García, en un encuentro con las familias en la Ciudad de la Cultura, en Santiago.
 
"Hace 30 años eran solo dos los concellos que acogían en Galicia: Arteixo y Ribadeo. Ahora ya son 70 y 170 familias, y deseamos que cada vez se unan más", ha afirmado.
 
"Estos dos últimos años fueron dificilísimos, debido a la pandemia, pero la Xunta continuó contribuyendo económicamente con el pueblo saharaui, con el envío de alimentos y la asistencia sanitaria para que los niños y niñas del campamento estuvieran lo mejor atendidos posible", ha recordado la embarazada conselleira, que ha mostrado su alegría por poder recibirlos de nuevo.
 
"Aquí, en Galicia, pueden disfrutar de maravillosos paisajes, de nuestras playas y ríos, pero sobre todo del calor de las familias y de los hogares", ha añadido.
 
Junto a ella, la presidenta de Solidariedade Galega co Pobo Saharaui, Maite Isla, ha puntualizado que Galicia es la tercera comunidad de España en número de niños acogidos, tras Andalucía y Cataluña.
 
"La columna vertebral de este programa son las familias, que año tras año no solo abren las puertas de sus hogares, sino que abren las puertas de su corazón para que sea estos niños sean un miembro más de su familia", ha expresado Isla, que también ha querido reconocer a las familias saharuis "su confianza", porque depositan "el tesoro más grande que tienen: sus hijos".
 
Marina, que lleva cinco años participando en el programa, comenta que el contacto con las familias saharauis es "continuo" y que agradecen un montón lo que hacen por sus hijos.
 
Ella trajo por primera vez a una niña saharaui de 12 años, que ahora tiene 19 y con la que aún mantiene contacto por videollamada.
 
El segundo fue Mahmoud. Durante su estancia aquí, el marido de Marina falleció repentinamente, pero eso no venció sus ánimos y siguió participando en el programa de acogida, alentada por sus hijos.
 
"Me llamaron diciendo que había muy pocas familias y me preguntaron si podía acoger a más de un niño, así que trajimos otro. Vivimos en una casa grande y tenemos sitio", cuenta Marina, que ahora, tras la interrupción del programa debido a la pandemia, se ha animado a coger a dos niños de nuevo.
 
"Como quedé tan contenta, este año volví a traer dos. Así juegan, están acompañados, duermen juntos. Se llevan muy bien. Estoy más contenta con dos que con uno", zanja.

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