viernes 4/12/20

Los testigos relatan un ruido tremendo y cómo se incendió uno de los vagones

Abel Rivas e Iván Ramos, dos jóvenes vecinos del lugar donde se produjo un accidente ferroviario en las cercanías de Santiago, en el que han fallecido al menos 45 personas, fueron de las primeras personas en prestar auxilio a las víctimas.

Sanitarios y fuerzas de seguridad se desplazaron hasta la estación de San Cristóbal	javier alborés
Sanitarios y fuerzas de seguridad se desplazaron hasta la estación de San Cristóbal javier alborés

Abel Rivas e Iván Ramos, dos jóvenes vecinos del lugar donde se produjo un accidente ferroviario en las cercanías de Santiago, en el que han fallecido al menos 45 personas, fueron de las primeras personas en prestar auxilio a las víctimas.
Ambos jóvenes, de entre 25 y 30 años, dijeron sentirse “muy impactados” y afirmaron que habían presenciado escenas como nunca habían visto.
“Escuchamos un ruido tremendo, enorme, como nunca. Bajamos y ya vimos el convoy separado en dos trozos”, explicaron en declaraciones a Efe.
“Estamos muy impactados, es inexplicable”, dijeron.
Vicente, otro vecino de la zona, cuya casa está a unos diez metros de la vía, dijo a Efe: “Ha sido un atentado como una casa”. Iván y Abel se encontraban en casa a escasos metros de las vías cuando se produjo el accidente del tren en el que viajaban 224 pasajeros.
“Vimos una polvareda enorme y uno de los vagones estaba ya incendiado”, dijeron, e indicaron que veían a “gente demacrada sacando niños”.
Una vez en el lugar del accidente los dos jóvenes voluntarios narraron que comenzaron a sacar a los heridos y a trasladarlos hasta el puesto avanzado que el servicios de urgencias 061 instalaron en las proximidades.

peor parados
Según su versión, los viajeros que viajaban en el vagón que quedó sobre el terraplén fueron los peor parados.
Ninguno de los dos dice ser capaz de indicar a qué velocidad podía circular el tren en el momento del accidente, pero no descartan que pudiese ir “un poco rápido”.
Esta opinión contrasta con la de otros vecinos de la zona, quienes indicaron que el tren se desplazaba a la velocidad habitual para hacer su entrada en la estación de Santiago.
Otro vecino de la zona, de nombre José Luis, atendió a dos vecinos de Valladolid que viajaban en el tren y explicó que los propios pasajeros del tren fueron los primeros en prestar auxilio.
Los testigos presenciales explicaron que uno de los vagones del tren voló por los aires y se elevó más de seis metros hasta impactar con el palco de la música existente en el lugar, el cual destrozó.
El despliegue de efectivos en el lugar del accidente fue enorme, con numerosas ambulancias, vehículos de bomberos y de policía, así como voluntarios.
El accidente también congregó a numerosos curiosos en el lugar del accidente y los accesos a la zona quedaron colapsados.
La Policía  acordonó la zona y se vio obligada en varias ocasiones a obligar a los curiosos a alejarse del lugar del accidente, dado el enorme estruendo que causó el accidente.
En el Hospital Clínico de Santiago a donde fueron trasladados la mayoría de los heridos se reforzaron los servicios médicos.
Un médico del centro sanitario explicó que la colaboración de los facultativos es ejemplar y que muchos de ellos se han acercado al Clínico para colaborar en la atención a las víctimas.
Asimismo, se hizo un llamamiento para que la gente acuda a donar sangre al Centro de Transfusión situado en el campus universitario de Santiago.
Los mensajes empiezan a inundar la red social Facebook, y, entre ellos, se encuentra el desolado y sucinto testimonio del padre de una de las víctimas del descarrilamiento de un tren muy cerca de Santiago: “Mi hijo ha muerto”. n

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