martes 1/12/20

Zoido no ve riesgo de radicalización en la segunda generación de inmigrantes

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoizo, no atisba riesgo de radicalización en las segundas y terceras generaciones descendientes de los inmigrantes musulmanes que viven en España, porque aquí “no hay guetos” y la integración se está produciendo de “forma natural, igualitaria y proporcionada”.

Zoido considera que los españoles son muy solidarios con los inmigrantes | efe
Zoido considera que los españoles son muy solidarios con los inmigrantes | efe

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoizo, no atisba riesgo de radicalización en las segundas y terceras generaciones descendientes de los inmigrantes musulmanes que viven en España, porque aquí “no hay guetos” y la integración se está produciendo de “forma natural, igualitaria y proporcionada”.
Zoido reconoce que es “optimista” ante ese menor riesgo de radicalización que observa en España respecto a otros países de nuestro entorno.


“No tenemos por qué temer que esa segunda o tercera generación no se sienta integrada con nosotros. Al contrario. Se están integrando muy bien”.
Y en ello tiene mucho que ver, a juicio del titular de Interior, la alta conciencia de solidaridad de los españoles.
Tras seis meses al frente del departamento de Interior, Zoido resalta el trabajo de las fuerzas de seguridad, sobre todo preventivo, en la lucha contra el terrorismo yihadista, con 179 detenidos (el último de ellos, en Málaga) desde que se elevó al nivel 4 la alerta antiterrorista y 224 desde 2015.
Consciente de que “el riesgo cero no existe”, el ministro tiene claro que cuenta con un grupo de profesionales “altamente preparados y cualificados” para ese combate.


Pero Zoido también es consciente de que este terrorismo global requiere una respuesta global y gran colaboración internacional. En el caso de España, Interior ve fundamental la cooperación con los países del Sahel, porque es allí donde empieza la seguridad para España y para la UE.
Guardia Civil


Así, España está contribuyendo, a través de agentes del Grupo de Acción Rápida (GAR) de la Guardia Civil, a formar a las policías de esos países para que sepan controlar el terrorismo, combatirlo desde dentro y evitar que los radicales lleguen a Europa.
“En definitiva, se trata de buscar la seguridad fuera de nuestras fronteras para que aquí se pueda garantizar”, apostilla Zoido.


No se olvida el ministro de los combatientes españoles que viajaron a zona de conflicto y que ascenderían a 200, una cifra nada comparable a las más elevadas de países de nuestro entorno, como Francia o Bélgica.
De ellos, Interior calcula que murieron 50 en el campo de batalla y unos 35 retornaron. Entre 100 y 115 están en Siria e Irak. “Sabemos quiénes son y si quieren hacer algo, se van a encontrar con las fuerzas de seguridad”, avisa.


Reconoce que en zona de conflicto los yihadistas están perdiendo cotas de poder y están siendo derrotados militarmente, por lo que muchos combatientes extranjeros retornarán. Con toda la cautela, Zoido augura menos problemas en España con los retornados que otros países, más que nada por las cifras.
La lucha contra el yihadismo se desarrolla también a través del proyecto Stop Radicalismos, una iniciativa que permite al ciudadano denunciar por varios canales y de forma anónima posibles casos de radicalización.
Sus resultados son relevantes y, así, hasta hoy el centro que lo coordinada ha recibido 3.653 comunicaciones de ciudadanos, algunas tan relevantes que han permitido abrir 71 investigaciones, a la vez que se han descubierto 14 posibles combatientes.


Coordinación policial
La coordinación entre Policía y Guardia Civil también es abordada por Zoido después de que se publicara un posible caso de descoordinación que pudo obstaculizar una operación reciente.
Zoido niega que haya rivalidad entre las dos fuerzas de seguridad y, en todo caso, atribuye al “celo profesional” de ambos la posibilidad de que en un momento determinado “pudieran estar investigando lo mismo”.
Según sus datos, la Guardia Civil llevaba tiempo detrás de un supuesto y peligroso yihadista (ya en prisión) y en un momento dado su teléfono dejó de estar intervenido. Por ello, la Policía lo intervino después, se percató de lo avanzado de su radicalización y de que podía cometer un atentado, y lo detuvo.

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