El comercio entre Argelia y España, en jaque pero con el gas garantizado

Planta de gas en Argelia/AEC

Tres meses después del inicio de la crisis diplomática entre Argelia y España, hoy el país magrebí aplicó la primera medida económica de represalia al congelar las operaciones bancarias para comercio exterior, aunque los contratos vigentes de gas parecen fuera de peligro.


Las relaciones entre los dos países se han reducido al mínimo, desde que ayer Argel suspendiera el Tratado de Amistad por el "injustificable" giro de Madrid hacia el Sáhara Occidental, y las perspectivas comerciales encaran desde este jueves un incierto futuro, también para gas.


Expertos argelinos consultados por Efe coinciden en que, aunque la suspensión de futuras operaciones afecta a todos los productos -incluido el gas-, no aplica a los contratos gasísticos al ser acuerdos de larga duración y de obligado cumplimiento.


La empresa de hidrocarburos Sonatrach declinó comentar a Efe sobre las implicaciones de la medida en el sector del gas.


El Gobierno español se ha mostrado confiado en este sentido, al tiempo que analiza las consecuencias y avanza que habrá una respuesta "serena pero firme" en la "defensa de los intereses de España y de las empresas españolas".


El Ministerio de Finanzas argelino no ha detallado la aplicación práctica de esta medida, anunciada por la Asociación Profesional de Bancos y Establecimientos Financieros (ABEF), que lo notificó hoy a los bancos nacionales.


La Comisión Europea consideró "extremadamente preocupante" la postura del país norteafricano e instó a revertir la decisión.


Crisis política y económica

Argelia retiró a su embajador el pasado 19 de marzo, poco después de que trascendiera el cambio de postura de España que, alejándose del consenso internacional sobre el referendo de autodeterminación para el Sáhara Occidental, apoyó la propuesta marroquí de una autonomía dentro de las fronteras de Marruecos.


El distanciamiento ha sido latente desde entonces hasta que ayer el presidente español Pedro Sánchez volvió a reiterar su apoyo a la iniciativa marroquí, e inmediatamente Argel dio un paso más al suspender el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación, que desde hace dos décadas rige las relaciones entre los dos países, también la económica.


España fue en 2021 el tercer cliente de Argelia, por detrás de Italia y Francia, y el país magrebí, hasta este año el principal proveedor de gas a España, ha sido un socio prioritario en la región.


Reacción de Argelia

Argelia había dado señalas claras de enfriamiento con España, al que relegó como socio estratégico en favor de Italia, país con el que firmó en abril un acuerdo para aumentar el suministro de gas en los próximos años.


España, por su parte, ha priorizado la exportación de gas desde Estados Unidos que en los últimos meses ha superado al exportado desde Argelia a través del gasoducto Medgaz, que une los dos países.


La cuestión de Sáhara Occidental es intocable para Argelia, que ya le enfrentó a Marruecos el pasado año hasta cerrar en octubre el gasoducto Magreb-Europa. Es valedor también del independentista Frente Polisario, exiliado en los campamentos saharauis dentro del territorio argelino.


"Las autoridades españolas emprendieron una campaña para justificar la posición que adoptaron sobre el Sáhara Occidental, una violación de sus obligaciones legales, morales y políticas como poder administrador del territorio que pesan sobre el Reino de España", justificó ayer la Presidencia de Argelia en un comunicado para escalar la crisis.


El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, responsabilizó estos meses del deterioro directamente a Sánchez, "no a España", por "romper todo" el curso de las relaciones bilaterales.


Está por ver cómo la congelación de las domiciliaciones bancarias, que no se aplica a las actuales pero impedirá nuevas aperturas, determinará las relaciones comerciales entre los dos países, cuyos lazos diplomáticos están hoy en punto muerto.


La respuesta de España determinará hasta dónde es capaz de llegar Argelia, que se suele tomarse su tiempo antes de reaccionar. 

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