viernes 4/12/20

Arenas y Cascos declaran que no les consta que el partido tuviese una caja B

Los ex secretarios generales del PP Javier Arenas y Francisco Álvarez-Cascos negaron ayer que en el partido haya habido movimientos de dinero en B, rechazando así la supuesta contabilidad

álvarez cascos y arenas llegan a la audiencia nacional para prestar declaración	efe
álvarez cascos y arenas llegan a la audiencia nacional para prestar declaración efe

Los ex secretarios generales del PP Javier Arenas y Francisco Álvarez-Cascos negaron ayer que en el partido haya habido movimientos de dinero en B, rechazando así la supuesta contabilidad opaca del partido, aunque reconocieron que ellos no tenían un control de las donaciones porque creían que eso era competencia del tesorero.
En su declaración ante el juez, los dos negaron haber percibido el dinero que figura en los apuntes contables del extesorero Luis Bárcenas y que todo lo que han recibido del PP lo declararon a Hacienda, informaron ayer fuentes jurídicas.
De hecho, ambos ofrecieron sus declaraciones de la renta al juez, en las que figuran complementos retributivos del partido, y la acusación popular que ejerce Adade ya anunció que las reclamará.
Álvarez-Cascos sí que admitió  que entre 1990 y 1993 compatibilizó su cargo como secretario general con el de tesorero hasta la llegada a esa responsabilidad del también imputado Álvaro Lapuerta.
Al ser preguntado por las acusaciones por los supuestos sobresueldos que presuntamente percibió cuando ya era ministro, lo que vulneraría la Ley de Incompatibilidades, el magistrado le permitió que no contestara a esas cuestiones para evitar incriminarse.
Francisco Álvarez-Cascos y Javier Arenas acudieron a la Audiencia Nacional a declarar como testigos cada uno a su manera. El recibimiento para los dos exsecretarios generales fue el mismo, con pitidos e insultos de un grupo de afectados por las preferentes, si acaso más intensos en el caso de Arenas.
Vestido con un traje gris claro y corbata azul, Francisco Álvarez-Cascos llegó a la sede de la Audiencia en la calle Prim caminando desde el paseo de Recoletos, con las manos en los bolsillos y portando una abultada cartera colgada como bandolera.
Entró aparentemente tranquilo y treinta minutos antes de la hora a la que había sido citado, y no pareció inmutarse cuando los afectados por las preferentes le llamaron “chorizo” o “corrupto” y tiraron sobres a su paso.
Arenas, ataviado con traje y corbata azul, bajó de un coche acompañado de dos personas tan solo cinco minutos antes de la hora a la que había sido convocado a las 12.30 horas. n

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