domingo 20.10.2019

“El Solitario” finge un mareo para suspender un juicio por un atraco cometido en Madrid

Jaime Giménez Arbe, conocido como “el Solitario”, negó ayer haber atracado un banco en Alcobendas (Madrid) en 2006 y ha asegurado que los testigos no le reconocieron a él sino a un “personaje utópico”, en un juicio en el que ha fingido un mareo para que se suspendiera la vista ante la juez.

jaime giménez arbe fue auxiliado por dos agentes
jaime giménez arbe fue auxiliado por dos agentes

Jaime Giménez Arbe, conocido como “el Solitario”, negó ayer haber atracado un banco en Alcobendas (Madrid) en 2006 y ha asegurado que los testigos no le reconocieron a él sino a un “personaje utópico”, en un juicio en el que ha fingido un mareo para que se suspendiera la vista ante la juez.

El Juzgado de lo Penal número 17 de Madrid celebró ayer el juicio contra “el Solitario” por un supuesto atraco a mano armada en una sucursal bancaria de La Moraleja el 10 de mayo de 2006.

Tras escuchar veinticuatro testimonios, la Fiscalía mantuvo su petición de once años de prisión para el procesado, al igual que la acusación particular, mientras su defensa solicitó la absolución porque las pruebas no son concluyentes.

Al inicio de la vista, “el Solitario” se cayó al suelo y cuando la juez le pidió que se levantara volvió a caerse, por lo que tuvo que ser sentado en una silla por dos guardias que le custodiaban.

Tras aparentar que sufría un mareo, fue auscultado por una médico y la juez le reprendió por “simular”, cuando se encuentra  “en buen estado de salud”.

Los abogados de Giménez Arbe pidieron la suspensión de la vista alegando que su cliente está en huelga de hambre y de sed para denunciar las condiciones en que se encuentra en la prisión portuguesa en la que cumple condena, si bien la juez rechazó su solicitud. Aunque afirma estar en huelga de sed, “el Solitario” pidió dos veces agua. “Necesito agua para recuperarme y hablar”, dijo.

Giménez Arbe se fue recuperando y poco después pidió intervenir a la magistrada, que le dijo que ya debía esperar a su derecho a la última palabra, antes de que el juicio quedara visto para sentencia.

El procesado aseguró que las pruebas no son concluyentes y que los testigos no pudieron reconocerle porque no perpetró ese atraco y que en todo caso vieron “a un personaje utópico”.

Se refirió así al disfraz que utilizó la persona que perpetró el robo, compuesto por una peluca, barba postiza, gafas de sol y una muleta, que, según aseguró, usaron otras personas.

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