sábado 19/9/20

Una multitudinaria marcha nocturna clama contra los despidos de Alcoa

Los trabajadores de la planta de San Cibrao insisten en  la nacionalización como primera opción para salvarla
Los trabajadores de la planta de San Cibrao caminaron alumbrados por bengalas hasta el centro de Cervo | eliseo trigo (efe)
Los trabajadores de la planta de San Cibrao caminaron alumbrados por bengalas hasta el centro de Cervo | eliseo trigo (efe)

Bengalas, botes de humo y gritos a la desesperada se adueñaron en la noche del sábado del municipio de Cervo (Lugo) como muestra simbólica de oposición a la postura inflexible de Alcoa, que pretende irse y dejar su negocio en la zona.

La multinacional americana no cede y quiere cerrar la planta de aluminio primario de San Cibrao, la única que conserva en España y que, si nada lo remedia, tiene los días contados. El próximo jueves 25 es el día fijado para el inicio formal del período de consultas del ERE de despido colectivo.

Trabajadores y vecinos dejaron una imagen estremecedora en esta jornada, pues las farolas públicas no se encendieron y el único alumbrado en Cervo, donde está la factoría, fue el de las luces que portaban los propios trabajadores y los vecinos que secundaron la caminata nocturna.

Se dispararon cohetes y se escucharon consignas que son ya habituales, tales como “Energía, solución”; “Solución, una intervención”; “A Mariña sálvase loitando” o “Si esto non se amaña, caña”. También “Pedrito, échale güevos” en alusión al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez.

El recorrido, seguido por personas de todas las edades, muchos ancianos y niños, empezó en San Cibrao y discurrió hasta el parque de la Reina Sofía. En todo momento fueron sonoros los aplausos de las personas que esperaban en las aceras. El apoyo del comercio local, de todo tipo, es evidente, pues todos cuelgan el cartel de “Alcoa non se vende”, el mismo que luce en los balcones de varios domicilios particulares.

Los avisos que ha venido lanzando en los últimos años la multinacional en relación con el estado de salud de planta de producción de San Cibrao, en principio como consecuencia del elevado precio de la energía, se han recrudecido hace unas semanas, cuando la dirección de la compañía anunció el inicio de consultas para desarrollar un proceso de despido colectivo que afectaría a 534 trabajadores.

Impacto

El impacto sobre la provincia de Lugo, en general, y sobre la economía de la comarca de A Mariña, de forma particular, será realmente brutal si finalmente, y todo parece indicar que sí, la multinacional llevase a término los despidos anunciados dado que, en la práctica, supondría dejar a la planta de aluminio primario prácticamente sin personal, con las consecuencias inmediatas y directas para el empleo en las empresas auxiliares.

El complejo industrial de San Cibrao, asentado entre los municipios mariñanos de Xove y Cervo, está compuesto por una fábrica de aluminio y una planta de alúmina, que emplean a 633 y 510 personas, respectivamente, y su peso en la economía local es de tal envergadura que representa un tercio del producto interior bruto de la provincia de Lugo.

Después de años de tiras y aflojas, generalmente provocados por el precio de la energía, que en el caso de las industrias electrointensivas representa un porcentaje muy elevado de los gastos de explotación, Alcoa comunicó el pasado 28 de mayo al comité de empresa de la fábrica el inicio de un período de consultas para el proceso de despido colectivo. Acerca de los motivos que han llevado a la multinacional a tomar esta decisión, Alcoa cita los altos costes de energía pero, aparte, el bajo precio del aluminio que, junto con el exceso de capacidad global, “han causado significativas pérdidas recurrentes, que se prevé que continúen”.

El presidente del comité de empresa, José Antonio Zan, dice que, en estas circunstancias, la nacionalización de la planta de aluminio primario debería estar como “primera opción encima de la mesa” para tratar de salvar la fábrica y ruega a todos los partidos que apoyen esa posibilidad.

Para hoy está convocada una movilización ciudadana en Burela para concienciar a las administraciones de la necesidad de adoptar medidas que permitan frenar la sangría económica y laboral de una comarca que verá muy resentida su economía si se confirma el cierre de la planta.

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