El poder del grupo guio a la cima al Liceo

La consecución del título liguero, derrotando por tres partidos a cero al Reus Deportivo, supuso el canto del cisne de una plantilla inolvidable, de la que siete jugadores cambiarán de hogar | alba tarrés

El Deportivo Liceo regresó a la cima liguera, nueve años después, en una temporada que recuperó los playoffs, trece años después, una postemporada donde el grupo de Juan Copa certificó las excelentes sensaciones mostradas en la fase regular.

Un grupo, más que una plantilla, porque eso es lo que es. Un bloque tan unido en la pista como fuera de ella. La armonía de un vestuario que nunca dejó de ser consciente de tener algo grande entre manos. La Copa del Rey y la Supercopa conquistadas en tres meses, entre junio y septiembre de 2021, daban pie a ello. Además, la víctima en ambas finales fue la misma, el objetivo siempre a derrocar, el todopoderoso FC Barcelona.

Dos triunfos que, además de sendos títulos, invirtieron una larga tendencia negativa contra el equipo azulgrana.

Ni siquiera dos reveses en el primer mes del curso de la regularidad descompusieron al Liceo, que en el segundo partido –aplazado de la primera jornada por la participación del equipo catalán en la Copa Continental– se dejó dos puntos en Lleida (3-3).

La sexta y la séptima jornadas pusieron en el camino a dos de los pesos pesados. En la primera de ellas, los verdiblancos doblegaron por 4-3 al Reus Deportivo en un duelo fantástico por parte de ambos equipos. Una señal.



El Clásico (más) loco


En la segunda, la visita al Palau Blaugrana, que asistió al Clásico más loco de la historia. Un gol de Joao Rodrigues, tras pararle Carles Grau una falta directa, cerró el marcador, a 64 segundos del final, con un increíble 8-7. Una derrota con un poso positivo: las victorias en la Copa y la Supercopa no habían sido una casualidad.

El triunfo ante el Reus fue el más apurado de la fase regular en Palacio de los Deportes de Riazor, convertido en un fortín inexpugnable de verdad: ningún equipo fue capaz de rascar siquiera un punto.

Pasados esos dos duros compromisos consecutivos, llegaron cuatro donde los de Juan Copa arrasaron a los rivales: 29 goles a favor y solo 5 en contra. Los damnificados fueron el Alcoi (7-3), el Caldes (1-6 en una pista complicada), el Palafrugell (6-1) y el Alcobendas, que se llevó la ‘chosca’ de la temporada (10-0), con póker de un Dava Torres brillante en los 22 partidos de regular que disputó: 34 goles, la tercera cifra más alta de la liga.

La visita al Noia también avisó de lo que vendría meses después. Por partida doble. Eloi Mitjans firmó el definitivo 5-5 a 53 segundos del final. El mismo jugador anotaría, con menos tiempo en el reloj, un peligroso tanto en el cruce de semifinales de los playoffs.

A partir de ahí, y hasta volver a verse las caras con el Reus y el Barça, seis victorias entre claras y muy claras, con un solo sobresalto, el duelo contra el Calafell. Después de empezar ganando por 2-0, el Liceo encajó un parcial de 0-3 antes del descanso. Dava igualó, Jordi Adroher hizo el 4-3 con su magia habitual a bola parada y Marc Grau selló el marcador ya en el minuto final.

Si el enfrentamiento de la primera vuelta fue una oda al hockey, el disputado en el Palau d’Esport de Reus no se quedó atrás. Los rojinegros contestaron al 0-2 con un parcial de 4-0. Dava firmó el 4-4 a 29 segundos del final y Sergi Aragonés el 5-4 solo 6 más tarde. Un mazazo que, sin embargo, encorajinó a los de Juan Copa de cara a la visita del Barça a Riazor, que asistió a un partido propio de tiempos en los que el Liceo era el continuo azote del equipo azulgrana.



Medio partido perfecto


En una primera mitad perfecta, el Liceo borró de la pista al líder con un 1-0 que bien pudo haber sido 7-0 o un 8-0. A la vuelta de vestuarios, los verdiblancos certificaron su superioridad con tantos de César Carballeira y Marc Grau. Joao Rodrigues salvó el honor azulgrana a 16 segundos del bocinazo.

El bajón llegó una semana más tarde, en la visita al ‘frenagigantes’ Alcoi. El Barça y el Reus no habían sacado más que un punto cada uno de la pista alicantina, lo mismo que el Noia 14 días después de que el Liceo cayese por 4-3, en un duelo sin Carles Grau y en el que Alex Rodríguez erró una directa a medio minuto del final.

Esta derrota acabó con las opciones de acabar la fase regular en primera posición y con ello tener la ventaja de campo en todos los playoffs, algo que, no obstante, acabaría sucediendo gracias... al Reus.

Antes del inicio de la postemporada, cuatro triunfos holgados y uno con ciertas dificultades ante el Caldes (3-2).

Los cuartos de final dieron la primera oportunidad de venganza, cumplimentada por la vía rápida: 6-3 en Riazor y un engañoso 0-3 en Alcoi, con los dos últimos tantos en los 36 segundos finales y sin portero.Un entrenamiento para unas semifinales que resultarían tan apasionantes como duras.

El Noia, que había sucumbido en la fase regular (3-0, partido jugado en el Agra 1) y en la Golden Cup (6-0), estuvo cerca de anotarse en Riazor el primer punto de la eliminatoria. Un gol de Dava al filo del descanso supuso un calmante 3-4. Aunque en la segunda mitad los de Copa fueron superiores, el 6-5 logrado por Xavi Costa convirtió en un infierno el último minuto y medio.



La más dura


El segundo partido fue el único momento de tranquilidad verdiblanca: 5-2, y a intentar sentenciar en Sant Sadurní. Nada más lejos de la realidad. Un Liceo irreconocible sufrió un increíble 6-0; la derrota más amplia de su historia junto con un 9-3 ante el Barça y un 7-1 contra el Noia, ambas en la campaña 19/20.

El cuarto capítulo alcanzó cotas de drama. Para el Noia, que se vio casi eliminado con 1-3 y 2-4, y finalmente para el Liceo, que se vino abajo en los 10 minutos finales, donde encajó un parcial de 3-0, cerrado con un extraño gol de Mitjans con solo 17 segundos en el cronómetro.

El hábil jugador del Noia ‘devolvería’ en el quinto lo quitado en el cuarto. Después de 35 minutos de excelencia verdiblanca (4-0), los visitantes anotaron dos goles y, a poco menos de 3 minutos para el final, dispusieron de una directa para meter el miedo en el cuerpo, pero esta vez Mitjans no pudo Carles Grau.

Ese mismo día, el Reus daba la campanada al ganar el quinto en el Palau (3-4). Un doble giro positivo para el Liceo, que abrió la final con un 5-1 corto para lo que se vio en la cancha. Los de Jordi García dieron más trabajo en el segundo, llegando vivos al descanso (2-2). Un golazo –de los mejores del curso– de Maxi Oruste abrió la lata y Adroher la cerró (5-2).



Rúbrica coruñesa


El mismo resultado registraría el primer y último partido en Reus. Dava, de penalti, abrió hueco (1-3) y Adroher apagó el último fuego local al anotar el 2-4 minuto y medio después del 2-3 de Joan Salvat. Un coruñés, Carballeira, puso la rúbrica a la octava liga del Liceo, la primera en 9 años, la segunda en el siglo XXI y la tercera que no gana el Barça de las últimas 26. Casi nada. La leyenda continúa. Lo hará con muchos mimbres nuevos, pero ya habrá tiempo para hablar de ello.

La final también reparó un agravio, la clara derrota (1-4) en el envenenado cruce de cuartos de final de la Copa del Rey con el Reus, donde los de Juan Copa encajaron un parcial de 0-3 en los cuatro minutos y medio finales. 

El poder del grupo guio a la cima al Liceo

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