domingo 17.11.2019

Los errores condenan de nuevo al Depor

Tres fallos, tres goles. El equipo no fue sólido y lo acabó pagando con una nueva derrota que hace que la institución se tambalee ante la nula capacidad de reacción, ya que la necesaria victoria no llega y la supuesta mejoría no es suficiente para ganar un partido

El equipo intentó empatar con ‘arreones’ y recibió el 1-3 que lo sentenciaba | PATRICIA G. FRAGA
El equipo intentó empatar con ‘arreones’ y recibió el 1-3 que lo sentenciaba | PATRICIA G. FRAGA

No hay manera. Cada error del Depor es un gol. Una falta que no debe hacerse en la frontal (Álex Bergantiños), una parada mal blocada (Dani Giménez), un balón perdido en el medio del campo dejando un ‘tres para dos’ (Aketxe)... De esta manera, simplemente, es imposible. A pesar de los cambios y las buenas intenciones.

El partido se había preparado a conciencia, pero cuando los errores son tan clamorosos, ganar un partido es del género de la fantasía.

La alineación de Mujaid en el lateral derecho y el regreso de Aketexe al once, con Mollejo en la media, fueron las principales novedades el once de Luis César, que se fue a por el partido tan pronto como el colegiado dio la señal de inicio.

A los siete minutos, Aketxe, de falta lejana, hacía intervenir a Edgar Badía. Montero remataba de cabeza a la salida del córner pero la pelota se marchaba fuera. Dos acciones ofensivas en pocos segundos eran la evidencia de lo que querían los blanquiazules, pero el Elche respondía casi de inmediato con un desborde de Nino, tocando lo justo Montero para que detuviese Dani Giménez.

Casi de inmediato, a los doce minutos, Gonzalo Verdú marcaba de falta directa mandando la pelota por encima de la barrera. Un golazo. Ni justo ni injusto. Fútbol.

Y ante el duro y certero zarpazo había que reaccionar. Quedaba un poco noqueado el equipo coruñés pero seguía de pie. A los 16 rozaba el tanto en una buena jugada que finalizaba Mollejo pegando a la pelota ‘mordida’. Jovanovic cambiaba de banda con el madrileño y los blanquiazules intentaban buscar un ataque certero desde los costados.

El Elche contragolpeaba tan pronto podía; también tenía paciencia si tenía que sacar la pelota con más elaboración. Planteaba su partido y lo hacía a la perfección mientras los coruñeses se afanaban en intentar romper el entramado defensivo ilicitano, primero, o en cortar las acciones de ataque rivales, segundo; incluso duplicando en número de faltas de los visitantes.

A los 25 minutos Montero enviaba un pase vertical a Salva Ruiz para que sacase el manual del ‘perfecto lateral ofensivo’. Dos zancadas, centro llegando a la línea de fondo, paralelo a ésta, y Mollejo anotaba el empate, merecido, ante el júbilo de Riazor, pero sobre todo de los propios futbolistas.

El tanto insuflaba fuerza y Peru ensayaba de disparo lejano tres minutos después. El trallazo se iba fuera, pegado al palo. Parecía que los de Luis Césa avasallarían a los de Pacheta hasta el final del primer tiempo. Sin embargo se fue bajando un poco la intensidad, con menos claridad de ideas. A los 38’ el Elche perdía por lesión a Quasmin y en su lugar entraba Claudio Medina. Precisamente el ariete leonés ponía en jaque a la zaga herculina dos minutos antes de llegar al final del choque, con equilibrio en el marcador. 

Equilibrio que se podría haber roto ya en los primeros segundos de la reanudación si Koné, solo ante el portero tras un balón largo al área, hubiera acertado en el control, o posiblemente si hubiera dejado a Gonzalo Verdú ‘empujarle’ ya que incluso podría haber buscado el penalti. Al menos la segunda parte comenzaba con una ocasión propia.

Poco duraba la volátil alegría que experimenta el estadio coruñés últimamente. A los 48 se pedían manos en el área de Gonzalo Verdú. El VAR revisaba la jugada y decretaba córner, rematando Mollejo fuera a saque del mismo. En el 56 Nino disparaba desde lejos. Dani Giménez no detenía la pelota, se le escapaba e, intentando acabar con la jugada, hacía penalti sobre Claudio Medina. No se recordaban dos fallos seguidos en dos partidos del meta galaico, pero cuando las cosas van mal, van mal para todos. Fidel transformaba la pena máxima en el 1-2.

Corazón
Nadie se lo puede negar al Deportivo. Tras encajar, intentó empatar, se fue a por el Elche, pero los mediterráneos estaban cómodos con el partido y con el resultado. Como había anunciado Pacheta en la previa, iban a meter el dedo en la herida y, superada la hora de partido, hurgaban en ella y hasta tocaban hueso. 

Toda la semana se había soñado con la primera victoria de Luis César pero la realidad te ponía en la tesitura de soñar con el empate. Ante ello, el Elche buscaría la sentencia a la contra y esperaría a los coruñeses para sentenciarlos. El Depor seguiría intentando perforar la portería rival de la manera que fuese, con juego elaborado, sin elaborar, fuera como fuese.

El entrenador dio entrada a Christian Santos para que ‘hablase’ sobre el terreno de juego en lugar de hacerlo en la sala de prensa.

Mollejo, de cabeza, tuvo el empate en su mano a los 75 minutos pero Edgar Badía respondió con un paradón cuando se cantaba el gol en Marathon. El equipo blanquiazul se lanzó a por la igualada sin freno, dejando incluso un enorme vacío en el medio del campo para acumular hombres en ataque. No había tiempo para nada que no fuese volcarse en el ataque. Koné dispuso de un remate que se fue alto cuando faltaban cinco minutos para llegar al final del tiempo reglamentario. Pero, como siguiendo un guión escrito, Aketxe cometía un error en el medio del campo, Nino se llevaba la pelota en un ‘tres para dos’, disparaba, repeliendo  Dani Giménez, y sentenciado en el rechace Pere Milla con el 1-3. Fin de la (negra) historia.

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