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Un Depor triste tampoco puede con el Celta B (1-1)

Foto: Alfaquí

Un Deportivo todavía demasiado verde, que volvió a adolecer de una preocupante falta de ideas en ataque, y que sigue mostrándose vulnerable atrás, se dejó puntos por segunda jornada consecutiva. Esta vez en Balaídos ante un Celta B que supone asfixiar a los pupilos de Borja Jiménez.

 

El empate de la pasada jornada en Riazor frente al Pontevedra llevó al técnico blanquiazul a efectuar cambios en el once, con tres modificaciones, una por línea. Trilli desplazó a Antoñito del lateral derecho, Álex Bergantiños cedió su puesto en la medular a Olabe, mientras que en la zona de tres cuartos Rubén Díez se cayó del equipo titular y entró en su lugar Víctor Narro.


En ataque, el entrenador abulense volvió a confiar en Ibai Gómez, como extremo derecho, mientras que Alberto Quiles ejerció de nuevo como referencia en punta.


Ni los retoques evitaron que el Celta B apenas tardara 49 segundos en desnudar las debilidades del conjunto coruñés, que sigue mostrándose muy endeble en defensa. Tras robarle la cartera a los blanquiazules en la medular, Lautaro metió la directa hacia la meta herculina y pilló dormidos a Olabe, Jaime y Lapeña. Resultado, dos disparos del delantero celeste que repelió Mackay, pero el rechazo del segundo lo aprovechó Iker Losada, que se metió hasta la cocina para enviar el balón al fondo de la red.


Tras el tanto, el juego estuvo detenido durante casi siete minutos debido al lanzamiento al terreno de juego, desde la grada, de varios paquetes de ‘kleenex’ y una butaca.


Los deportivistas se mostraron nerviosos y perdidos sobre el césped de Balaídos durante casi todo el primer tiempo, superados por un Celta B que ahogó a los blanquiazules con su presión y que en ataque supo aprovechar los espacios para hacer mucho daño cada vez que se asomaba al balcón del área visitante.


Un centro-chut de Víctor Narro en el minuto 21 que se envenenó y se estrelló en el larguero de la meta defendida por Joel fue un espejismo.


Tuvieron que aparecer Mario Soriano —el más activo y que mejor supo generar superioridades en la zona de tres cuartos— e Ibai Gómez —falto de ritmo, pero con una calidad innata— para rescatar a un Deportivo falto de ideas.


El madrileño abrió el esférico al extremo vasco, que vio el hueco letal en la retaguardia celeste y sirvió un pase teledirigido sobre Villares para que el mediocampista vilalbés superara al arquero local con un potente remate ajustado al poste izquierdo. 1-1 que permitía a la escuadra blanquiazul tomar oxígeno y engancharse al partido, pese a su pobre juego.


Salió lanzado el Depor en el inicio de la segunda mitad, con una doble ocasión de Soriano e Ibai.
Un remate del madrileño desde la frontal del área en el minuto 49 se marchó ligeramente desviado tras una gran acción entre Ibai y Trilli.


Y en la siguiente acción fue el bilbaíno quien estuvo a punto de encontrar el arco, pero su remate salió un poco alto.


Parecía que la escuadra blanquiazul tenía mayor claridad de ideas en este segundo acto, pero los pupilos de Borja Jiménez volvieron a sufrir un bloqueo y el Celta B controló la pelota y el duelo de nuevo.

 

Primeros cambios

El técnico del Celta B, Claudio Giráldez, movió ficha en el minuto 64 con la entrada de Javi Gómez por Sergio Barcia e inmediatamente después reaccionó su homólogo blanquiazul. Borja sentó a un Ibai fundido, y al que le falta mucho para alcanzar su mejor versión, y metió a Kuki Zalazar.


El filial olívico adelantó líneas, mientras que el cuadro herculino, ahora con Quiles por la derecha y Zalazar como referencia ofensiva, volvía a tener enormes problemas tanto en la circulación del esférico como a la hora de recuperarlo.


En el minuto 73, el cuadro blanquiazul perdió a su mejor baza ofensiva, Mario Soriano, lesionado muscularmente, y en su lugar entró Isi Gómez.


Y apenas un minuto después, un centro de Javi Gómez a punto estuvo de convertirlo en el 2-1 Lautaro, pero Jaime estuvo atento y despejó en el último momento.


El bloque deportivista continuaba atascado, incapaz de dar dos pases seguidos, y borja aprovechó la última ventaja de cambios para sentar a Olabe y Quiles y dar entrada a Álex y Yeremay. Pero el Depor seguía con la caraja y a punto estuvo de encajar el segundo gol en un testarazo de Lautaro que Ian Mackay no logró blocar.


Pese a la imprecisión herculina, Villares tuvo el triunfo en sus botas en el 86’, tras recibir un pase de Álex, pero Joel le aguantó bien el mano a mano.

 

Al final, segundo tropiezo consecutivo, con solo dos puntos de los últimos seis en juego que alejan al Deportivo de sus principales rivales por el ascenso directo.

Un Depor triste tampoco puede con el Celta B (1-1)

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