Cuatro gotas antes de la apertura

Juan Vázquez Platas, en la pasada apertura, en el embalse de A Fervenza en su pato, con un truchón que entró a uno de sus peces artificiales, los ‘anduriños’ | xornal trueiro

Los pescadores vuelven a su río, regato, pantano, lago, incluso a alguna charca que se precie, en el arranque de la temporada pesquera. Mañana es el día esperado por un colectivo que cada vez es menor. De las 100.000 famosas licencias se ha pasado en quince años a ¿40.000? Y aún así ‘somos unos cuantos’ los dispuestos a disfrutar de la picada de una trucha galaica.


La temporada, es una obviedad en el medio natural, vendrá marcada por la sequía más dura de los últimos 50 años. Deberíamos hablar más de agua y menos de pesca porque lo importante no es cómo pescar al pez, sino que haya un pez para pescar.


Contra el imparable avance de los males que dañan a los ríos y el propio cambio climático, lo más recomendable es disfrutar de este deporte mientras se pueda, porque el declive natural es tan evidente como implacable.


Hace 30 años se hablaba de un futuro complicado y pocos hacían caso. El asunto es que tampoco parece que en 2022 el personal se convenza de una vez de que los ríos gallegos no están bien y llevan lustros en franca recesión fundamentalmente por la calidad del agua. Sin agua limpia la vida es complicada. Sin agua es imposible. No agua-no trucha. Ya saben que en el futuro, las guerras, serán por el agua y no por el petróleo...


Acto de fe

Decía el profesor Juan José Moralejo que hacer el cupo de truchas diario es un ‘acto de fe’.

En parte sigue siendo así, y eso que se han bajado de manera paulatina las capturas. En Vilasenín se pueden extraer solo tres truchas por pescador al día. Hace unos años eran cinco, diez... Es algo que los pescadores asumen con lógica, adaptándose a los tiempos, pero algunos, simplemente, dejan de pescar porque no les vale la pena “ir ao río a coller tres troitas”.


De cualquier manera la pesca deportiva sigue siendo una actividad muy importante en la sociedad gallega y mañana es el día grande. Hoy es la tarde de repasar todos los trebellos. Que no falte de nada en el chaleco. De intentar dormirse cuando antes, que a eso de las cuatro y media cinco hay que estar en pie. Para volver a ver al compañero cuando raya el alba con la primera troita en el anzuelo.

Cuatro gotas antes de la apertura

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