miércoles 25/11/20

Claudio Barragán: “Bastante daño nos hacemos los entrenadores como para que yo también eche leña al fuego”

El exfutbolista del Deportivo considera que la crisis que atraviesa el equipo se debe a un bloqueo mental de la plantilla y recalca que aún queda tiempo para que el cuadro coruñés reaccione y salve el curso  | patricia g. fraga
El exfutbolista del Deportivo considera que la crisis que atraviesa el equipo se debe a un bloqueo mental de la plantilla y recalca que aún queda tiempo para que el cuadro coruñés reaccione y salve el curso | patricia g. fraga

El exfutbolista del Depor Claudio Barragán analiza la crisis que vive el club, defiende la confianza en los proyectos a largo plazo y prefiere no valorar que su nombre suene como uno de los posibles sustitutos de Luis César en el banquillo blanquiazul por respeto al técnico arousano y para “no echar más leña al fuego”.

El cuadro coruñés es último, a ocho puntos de la permanencia, con un solo triunfo y dieciocho partidos sin ganar cuando solo restan dos jornadas para que finalice la primera vuelta. Cuesta creerlo.

No tiene mucha explicación, sobre todo cuando el objetivo del Depor, a principio de temporada, era estar como mínimo entre los seis mejores. Pero cuando empiezas mal y te metes en esa espiral tan negativa, es difícil salir de ahí. La verdad es que es inexplicable con el plantel que tiene, pero a veces el fútbol es caprichoso y más en una Liga tan igualada como esta en la que cualquiera puede ganar a cualquiera.

¿Cómo es posible llegar a esta situación?

El equipo, desde un principio, ha estado como bloqueado. Los futbolistas no han dado todo el potencial que en teoría llevan dentro. Para afrontar estas situaciones es importantísimo la personalidad del jugador dentro del terreno de juego. Es verdad que cuando las dinámicas son negativas, cuesta mucho salir de ahí, pero no queda otra que ganar ya porque como esto se siga alargando, queda menos margen para una reacción.

¿Alguna vez en tu carrera has sufrido un colapso semejante al del Depor?

He vivido un poco de todo, pero nunca he estado tanto tiempo sin ganar. Ahora más que nunca, el Depor tiene que ser un equipo.

Tengo la sensación de que cuando el equipo encaja, se deshincha

¿Qué se puede hacer para superar ese bloqueo?

Es muy difícil de responder. Fundamentalmente depende de los futbolistas en cuanto a actitud, intensidad y, sobre todo, seguir teniendo fe porque la sensación que tengo es que cuando el equipo encaja o el rival se crece, el Depor se deshincha, como le pasó ante el Zaragoza, que se fue deshinchando con los minutos. La falta de contundencia hizo que volviese a perder otra vez. Y un equipo que encaja tantos goles es por algo, además de que te penaliza muchísimo.

Sobre el papel, parecía una plantilla competitiva.

Sí, pero los futbolistas son personas y cuando todo es negativo, emocionalmente también les afecta. Por eso es importantísimo el aspecto psicológico, hacerles ver que todavía se puede conseguir, que es difícil, pero no imposible, y ganar un partido cuanto antes para generar confianza.

Ni el cambio de técnico ha variado la dinámica. 

En el partido con el Almería fue cuando más me gustó el equipo. Ese día sí tenía la seña de identidad de Anquela, de ser un bloque sólido y agresivo, y, sin embargo, le cesaron y después, con Luis César, el equipo no ha respondido a las expectativas creadas.

¿Se precipitó el club al destituir a Anquela?

Los entrenadores somos aves de paso y podemos estar más o menos tiempo en un equipo dependiendo de los resultados, e incluso a veces, con buenos resultados, los que mandan toman otras decisiones. Yo siempre voy a defender a los compañeros, estamos siempre en el alambre, pendientes de un hilo, y más en un equipo tan histórico como el Depor, donde las prisas están por encima de todo y la paciencia es lo primero que se pierde.

Ante el Almería sí tuvo la identidad de Anquela y, sin embargo, le cesaron

El club ya no construye proyectos a largo plazo, como cuando estuvieron Arsenio, Irureta o incluso Lotina.

Antes había una continuidad, esa fe en el trabajo del entrenador, independientemente de los resultados, pero muchas veces los que están arriba se mueven por las sensaciones y si no son las deseadas, toman medidas drásticas. Este verano llegaron muchos futbolistas nuevos, un entrenador nuevo, un método nuevo y para que eso dé sus frutos, hace falta un periodo de adaptación y tener confianza en el míster. ¿Cuántos partidos dirigió Anquela?

Diez.

Eso son dos meses y medio de trabajo, que es muy poco tiempo de confianza en un proyecto porque los entrenadores necesitamos tiempo para conocer a los jugadores y sacarles rendimiento.

Entras en las quinielas para sustituir a Luis César en el caso de que le echen.

No me puedo pronunciar en este sentido porque hay un colega trabajando y bastante daño nos hacemos los entrenadores como para que yo también eche leña al fuego. Yo voy a defender a mi colega y le deseo lo mejor al Depor porque lo llevo en el corazón.

¿A qué puede agarrarse este equipo para reaccionar?

Tiene que dar un paso adelante en todos los sentidos, ser más práctico y contundente, sobre todo en las dos áreas, que es lo que le está penalizando.

Quedan dos partidos de la primera vuelta y toda la segunda; son 69 puntos que hay que jugarlos

¿De verdad crees que aún se puede lograr la salvación?

Claro que lo pienso. Quedan dos partidos de la primera vuelta y toda la segunda. Son 69 puntos que hay que jugarlos, pero los primeros son los que se disputan esta semana en El Toralín, y eso es lo que tiene que pensar el equipo, que cada semana hay una reválida y tiene que afrontarla como si partiera de cero. Les hace falta una victoria como el comer.

La Ponferradina solo ha perdido un partido en su casa.

Sí, contra Las Palmas. Es un equipo muy sólido tanto en casa como fuera. Un conjunto humilde, con hambre y, por encima de todo, con alma. Tiene la seña de identidad del míster, Jon Pérez Bolo, que es su primera experiencia en el fútbol profesional y lo está afrontando con éxito, humildad y una perseverancia buenísima que ha conseguido transmitir al equipo enseguida. Una escuadra que estaba jugando en Segunda B. Un equipo con ganas de seguir creciendo, ambicioso y que une todos los requisitos para hacer una muy buena temporada.

Lo pintas de tal forma que cuesta ser optimista sobre las opciones de los blanquiazules de vencer en Ponferrada.

El Depor lo que tiene que hacer ahora mismo para intentar ganar los partidos es igualarse al rival a la hora de competir y, a partir de ahí, va a estar el acierto que tenga en las dos áreas. En esta categoría, si no compites, por mucha calidad que tengas, al final acabas perdiendo.

¿Consideras que a la escuadra coruñesa le falta el alma que sí tiene el conjunto berciano?

Da la sensación de que en cuanto ha encajado, el equipo se ha desplomado. Excepto en Santander, donde supo competir e incluso tuvo ocasiones para haber ganado, en los demás partidos me ha dado la sensación de que el Deportivo ha querido, pero se le ha hecho cuesta arriba.

¿Qué tipo de encuentro le espera a los deportivistas El Toralín?

Con el ambiente y con lo enchufada que está la afición al equipo, que logra contagiar a los jugadores, se trata de un equipo que está vivo hasta el final, que insiste, que cree a pies juntillas, entonces ahí el Depor debe mirarse un poco en ellos, aunque no resulta una tarea fácil porque eso se lleva en el ADN. Eso no se entrena, o lo tienes o no lo tienes.

¿Consideras que la realidad actual es el resultado de no haber acertado con la gestión deportiva en los últimos años?

A toro pasado, es normal que se analice todo lo que se ha hecho durante las últimas temporadas, pero el año pasado lo tuvo en sus manos, dependía de sí mismo para ascender a Primera División y eso también puede que haya hecho mucho daño en el aspecto psicológico en los jugadores, el club y en la propia afición. La única forma de superar un golpe así es ganando partidos, pero ha empezado tan mal, que se ha metido en una espiral tan negativa de la que va a ser difícil salir. Tiene que mentalizarse para hacer lo que muy pocos equipos han logrado en El Toralín, que es ganar.

Aunque, por tu pasado, vivirás el duelo del sábado con el corazón partido, ¿la necesidad del Depor te hace desear más una victoria blanquiazul?

La ponferradina está haciendo una temporada excepcional y crece partido a partido, aunque le falta algo de puntería de cara al gol, pero seguramente, a final de temporada, si sigue en esta línea, no va a pasar apuros, el Depor es el más necesitado, así que por lo tanto le deseo lo mejor  y que gane un partido cuanto antes.

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