viernes 27/11/20

Reportaje | Y de la sombra sale Maruxa para sacarle más brillo aún a la obra de su compañero

La Seoane ofrece “Maruxa Seoane: achegamento a María Elvira Fernández López” que no es sombra, sino protagonista

La muestra es recorrido cronológico a través de los cuadros, fotos, libros, cartas y dedicatorias, y también vanguardia con un documental de corte experimental donde Maruxa es vida, aficionada al canto, que brilla por su actitud progresista.
La muestra es recorrido cronológico a través de los cuadros, fotos, libros, cartas y dedicatorias, y también vanguardia con un documental de corte experimental donde Maruxa es vida, aficionada al canto, que brilla por su actitud progresista.

“Maruxa Seoane: achegamento a María Elvira Fernández López” es tan solo una parte de una investigación muy amplia, que llevó al comisario Juan de la Colina a recuperar de la sombra a la mujer que no solo se trajo las obras de Seoane enrolladas como si fueran alfombras desde Argentina, sino que también se posicionó frente al lienzo, lo gestionó y lo movió y para cuando ya no estaba Luis, empujó a la administración para que le dedicara una fundación. 

En esta exposición está ella con su temperamento y una actitud progresista. Se palpa en su biografía y en el grupo de amistades que la rodeaba. Cuenta De la Colina que la muestra está dividida en cuatro bloques. En un primer apartado, se hace algo parecido al Louvre con André Breton y aparece Maruxa en su casa de Torre Coruña con las piezas que eligieron los dos como paisaje. 

Aquí están unos carboncillos de Maruxa y Luis hechos por Laxeiro, un dibujo de Mujica Lainez “precioso” y muchos Seoanes. Hay un Cristo y un bodegón, también una marina y después está la Torre, pero la Torre de verdad porque el matrimonio compró esta casa por eso: “Está por Calvo Sotelo, subes por el Playa hacia el Paseo de los Puentes y hace como una especie de chaflán. Es un edificio curioso”. En este punto, la fundación hace una recreación de cómo estaban las piezas en el momento en que Maruxa se fue y de ahí, el curioso pasa a una segunda parte que recorre cronológicamente su vida con cuadros, retratos, cartas, libros, dedicatorias, muchas fotos y poemas con “uno final de Xavier Seoane de despedida”. 

Con el universo Seoane en vena, se salta a un mosaico de mujeres saludando desde la pantalla, todas amigas de Maruxa y personajes públicos, en parte solapadas por sus maridos como Aurora Bernárdes, la compañera de Julio Cortázar, o Carmen Dieste, junto a algunas que “no sabemos si las conocía o no, como la guerrillera, Tania, que estuvo con el Che, y de la que tenían una xilografía”. El grabado implica admiración, por lo que “es probable que se conocieran”. 

Ya por último, el homenaje es documental y se titula “Maruxa”. Lo dirige el propio De la Colina y “es un complemento a la exposición que tiene vocación de vida propia”. De corte experimental y con banda sonora de Pao Durán, la cinta 20 minutos se presentará en el Marco vigués el 25 de enero. Es el tercero que produce Juan, artista plástico de origen: “El primero fue sobre Cortázar y su estancia en Galicia, el segundo sobre ‘Trece estampas de la traición’ y este año decidí hacerlo sobre Maruxa para poner en valor a este personaje”. 

Cuenta Juan que era serena, discreta y que trajo todo el legado de su marido para Galicia. Su trabajo no es más que eso, el reflejo de una persona reivindicativa y con mirada universal: “Por lo que me cuenta la gente que la trató y las cartas que leímos, las entrevistas, sabemos que era especialmente dulce y una excelente cocinera”. Explica el comisario que al ser primos, cuando venía Luis a verla a San Andrés, donde nació Maruxa, “iba a la plaza de Santa Catalina a ver a su tía en común Andrea, que tenía en el bajo la casa de comidas Naveiro, que después fue Viuda de Naveiro y era famosísimo”. 

Quizá de ahí le vino su gusto por la cocina que le hizo incluso llegar a publicar sus recetas más exitosas. En “Galicia emigrante”, de la que se pueden ver ejemplares en la exposición, volcó los pasos a seguir para triunfar en la mesa con su merluza rellena, un caldo gallego en condiciones o sus bizcochitos de limón. Además, Maruxa cantaba muy bien, “en el documental aparecen dos canciones de ella”. 

Al parecer, la mujer de Seoane siempre quiso estudiar canto en Santiago, pero “era otra época y acabó haciendo Comercio en Coruña”. Siempre dijo que de poco le valió, pero “yo creo que le sirvió de mucho porque Maruxa era como una empresa”. Ideológicamente, militó en el Partido Galeguista, era como él, de la rama marxista, con un discurso muy moderado, “pienso que por miedo”. 

Y es que hay que situar a Maruxa en el mapa, con un Luís escapando a Argentina. Ella fue detrás dejando a un hermano en la cárcel y conociendo la noticia de su muerte a los pocos meses, “estaba bastante sola”. De este capítulo, la muestra rescata la carta del hermano, el mismo día que falleció, donde le llama “Maruxita” y le pide que cuide de sus hijos. El texto es sobrecogedor. De vuelta a España, fue la encargada de traer mucha obra en varios viajes. 

La escondió entre el equipaje, también los libros y una vez aquí, analizó el material, desechó y se quedó con lo importante. Maruxa fue una mujer feliz dentro de su drama de vida, feliz con su pareja y feliz por conocer a los personajes más cosmopolitas de su tiempo. Viajaba por Europa y la vez, estuvo siempre bien sujeta a las raíces: “Su amiga Carmen Dieste solía decir que era un encanto de origen campesino” y aunque no entendía de pintura, bastaba con que dijera una palabra para que Seoane supiera que tenía que ir por otro lado: “Y eso que él tenía temperamento”.

En los 80, Maruxa Seoane ya habla de la idea de hacer algo, en el 83, señala De la Colina que habló en una entrevista de la idea de hacer una fundación para que no pasara como con Picasso: “Primero hace una donación al museo de Belas Artes y a la Real Academia, pero poco a poco su deseo prospera y más que un lugar de exposición permanente, piensa en un centro para el estudio e investigación y de apoyo a la comunidad artística”.

Solo con leer el contenido de las misivas uno se dará cuenta hasta el 17 de marzo que ella fue el contrapunto porque además de su actitud positiva frente a la vida, agarró el teléfono o el bolígrafo cuando hizo falta para ser la intermediaria del genio con gafas de pasta. 

La mujer de Seoane fue carta y agente comercial. Risas cuando tocaba estar tranquilos en casa y crítica. Ella le puso números a la genialidad. Galleguista. Amiga de sus amigos. Compañera, al fin y al cabo. Ella fue Maruxa.

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