jueves 18.07.2019

Marga Paz | “Los pintores creaban un cuadro sobre el escenario”

Desde Picasso, que revolucionó el ballet ruso con su escenografía cubista, a Kentridge, que impacta hoy y ahora, la experta hablará del arte en fusión

Es directora de la Fundación Amigos del Reina Sofía | robalt
Es directora de la Fundación Amigos del Reina Sofía | robalt

A los de la Fundación Amigos del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía les encanta venir a la ciudad a contar. Esta tarde, su directora Marga Paz inicia,  a las 20.00 horas, un nuevo ciclo de charlas en la Fundación Barrié que ahondará sobre “La obra de arte total en el arte contemporáneo”.

La suya repasará, en concreto, las genialidades de grandes como Picasso o Matisse, que se subieron a las tablas para hacerlas cuadro y acabará con Kentridge en una fusión de las artes que cree que beneficia, “yo creo que es bueno, es muy interesante y una manera muy experimental de trabajar con músicos, bailarines y coreógrafos”. De alguna forma, siguen las premisas de Wagner que quiso reunir a todas las disciplinas, “que no se concibieran por separado” y esta tendencia que cuajó a principios del siglo XX de aliñar plástica y escena, “continúa en nuestros días” porque sigue habiendo pintura y escultura, pero todo es más abierto y al no tener límites, se adapta  a todos los medios”.


“Da muchas posibilidades” y en este sentido, la experta hablará de William Kentridge, el creador surafricano, que “trabaja con foto, dibujo, cine, proyecciones, es muy multidisciplinar y colabora con teatro físico y de marionetas”. En los últimos años ha llevado a su terreno obras como “La flauta mágica”. Ella se centrará en “La Nariz”, de Shostakovich. Porque al autor le interesa la vanguardia rusa, utilizó elementos de la época, de los años 30, en plena revolución” donde había todo un movimiento. Cuenta que el resultado fue muy espectacular, una mezcla de cine y ópera, que se estrenó en el Metropolitan de Nueva York. 


Lo misma reacción se dio cuando Picasso llevó al cubismo de paseo a ver ballet ruso, “nadie se imaginaba algo así”, por lo innovador y porque el público que seguía a los artistas con tutú era bastante encorsetado. Así que el malagueño subió al escenario a personajes de rostros triangulares, anónimos y del mundo del circo, del music hall, que pertenecían a la esfera de espectáculos populares: “A los del ballet ruso les pareció un escándalo”.  Más aún cuando a la creación le puso música de Erik Satie. “Lo que ellos hacían eran crear un cuadro en el escenario con gran plasticidad”. 

Y en esa línea siguen los creadores actuales como el codirector de Fura del Baus, Carlus Padrissa, que hablará de su experiencia el 28 de marzo en la ciudad y en una entidad donde hoy también empiezan los talleres de la exposición “Trazos maestros: dibujos holandeses y flamencos”.

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