lunes 16.12.2019

Un mar de páginas antiguas y de ocasión entre los que navegar en busca de una edición especial

La Feria del Libro Antiguo se inauguró ayer y sus puestos estarán abiertas hasta el próximo  29 de agosto
La Feria del Libro Antiguo permanecerá abierta hasta el día 29 de agosto | Pedro puig
La Feria del Libro Antiguo permanecerá abierta hasta el día 29 de agosto | Pedro puig

Sin un rumbo fijo, dejándose llevar por las páginas y ediciones únicas de libros que podrían parecer perdidos u olvidados. Esa es la principal “preferencia” de las personas que se acercan hasta la Feria del Libro Antiguo, que abrió sus puertas al público ayer y las tendrá abiertas hasta el día 29.

Ediciones únicas de Asimov o Huxley se entremezclan con las páginas de obras patrias de Camilo José Cela o Miguel Delibes. La poesía de la generación del 27 o la generación del 98 se ordenan en los stands ante la atenta mirada de Asterix y Obelix o Daredevil. Hay espacio para todo y para todos y eso parecen saberlo los coruñeses y turistas que se acercan con la simple pretensión de “echar un vistazo” y vuelven a casa con bolsas llenas de libros.

“Hay quien viene buscando algo concreto, pero acaba comprando otra cosa totalmente distinta, eso es lo bonito”, comenta la librera Rosa Sardá en su puesto. “Precisamente esta feria lo que es, es curiosidad”, explica.

Las casetas instaladas en los jardines de Méndez Núñez toman el testigo de la Feria del Libro, y estarán abiertas hasta el día 29, de 11.00 a 14.00 horas y de 17.30 a 22.00 horas.

Coleccionismo

Pero sí que hay gente que busca autores, ediciones u obras muy concretas. Se acercan hasta las casetas para consultar acerca de estas, ya sea por un tema de coleccionismo o por algún estudio personal.

Es el caso de un hombre que llegaba a uno de los stands buscando una edición “especial” del Quijote, para satisfacer su suerte de fetiche coleccionista de la obra cervantina. Una vez descubierta esa obra especial, llega el momento  de echar un ojo al precio, un aspecto que, tal y como explican los libreros de los puestos puede variar mucho, desde los tres euros, hasta “lo que uno esté dispuesto a pagar”, que puede alcanzar cifras de cuatro dígitos.

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