domingo 29/11/20

Los vecinos de Os Mallos alertan de que proliferan las ratas en los solares vacíos

La presidenta de la asociación de vecinos de Os Mallos, Aída Antón, recibió hace unos días una llamada de un vecino alertando de que había visto cerca del centro cívico una rata enorme.

Los solares vacíos y ruinosos son una visión común en el barrio	quintana
Los solares vacíos y ruinosos son una visión común en el barrio quintana

La presidenta de la asociación de vecinos de Os Mallos, Aída Antón, recibió hace unos días una llamada de un vecino alertando de que había visto cerca del centro cívico una rata enorme, de un tamaño semejante al de un gato. “No es la primera vez”, reconoce la portavoz vecinal, que tiene que hacer frente a las llamadas de vecinos preocupados por la proliferación de estas alimañas. Apunta a algunos solares vacíos como el foco de estas plagas.
Uno de los puntos más importantes se encuentra detrás del centro cívico, donde se levanta un inmueble arruinado, una vivienda de dos pisos que ha sufrido varios incendios, y que se encuentra en un estado lamentable. Al lado hay un solar donde en su día se levantó otro edificio y que ya fue demolido. A Antón le preocupa especialmente este sitio por su posición, dado que está justo en frente de una zona de juegos infantil, y cualquiera de los niños que a diario juegan en él podría ser la víctima de la mordedura de una de estas alimañas. Además, está el hecho de que  edificios como este suelen recibir visitas de elementos indeseados y convertirse en un foco de vertidos incontrolados.
“Hemos avisado al Ayuntamiento en varias ocasiones, pero no han hecho nada”, explicó la presidenta de Os Mallos, que señala que volverá a pedir que actúe el gobierno local tras las próximas elecciones municipales para que desinfecten estos puntos de las colonias de ratas que ahora los habitan.

edificios sin acabar
Pero estos inmuebles no son los únicos de los que los vecinos de Os Mallos se quejan. Al otro lado de la ronda de Outeiro, entre la avenida de Os Mallos y los juzgados, existen vario solares o edificios a medio construir, que también se han convertido en el hogar de las ratas que se alimentan de la basura de las calles y que suponen una molestia para vecinos.  En la calle Santander o en el número 8 de la de Gregorio Tovar pueden contemplarse estas secuelas del estallido de la burbuja inmobiliaria.
En efecto: varios de estos edificios estaban en construcción desde hace años de manera que su licencia ya ha caducado, y no parece que los promotores que un día pensaron en construir allí decidan retomar el proyecto en breve, de manera que los sufridos vecinos tienen que resignarse a convivir con estos esqueléticos fantasmas.
En cuanto a los solares, donde ha crecido la hierba que oculta muchos desperdicios arrojados allí por los desaprensivos –algunos de los cuales prefieren tirar bolsas de basura desde las ventanas a bajarlas a la calle–, también se han convertido en un foco de molestias, que temen que empeoren cuando las altas temperaturas saquen a la luz los desperdicios.

Comentarios