Sábado 17.11.2018

Un vecino del Agra do Orzán arroja petardos contra una casa okupa

La Policía Nacional acudió poco antes de las tres de la tarde a la calle de José Baldomir, en Agra do Orzán, en respuesta a un aviso que se habían producido explosiones y gritos. Resultó que un vecino de la misma calle había lanzado

Un okupa muestra las pintadas y los restos de petardos | a.p.
Un okupa muestra las pintadas y los restos de petardos | a.p.

La Policía Nacional acudió poco antes de las tres de la tarde a la calle de José Baldomir, en Agra do Orzán, en respuesta a un aviso que se habían producido explosiones y gritos. Resultó que un vecino de la misma calle había lanzado petardos en la acera frente al número 16, un inmueble okupado desde hace más de dos años, en respuesta a las molestias que les generan. Los okupas, unos 25, la mayoría de etnia gitana, aseguran que han recibido insultos y amenazas del vecino, que también les ha arrojado agua cuando pasan frente a su casa. El vecino en cuestión reconoció el lanzamiento de petardos. Después de que al Policía Nacional abandonara la calle, sin tomar medidas, el cruce de gritos entre los okupas en la acera y el vecino desde su terraza perduró durante bastante tiempo.
El número 16 es reconocible, entre otras cosas, porque la acera frente4 al inmueble está marcado con dos grafitis: una raya y una palabra: “Ojo”. Los okupas aseguran que es también obra del vecino, del que también aseguran que va armado con un cuchillo. “Me dijo una vez que si quería bajara, que él no iba suelto”, asegura uno de los residentes ilegales.
Otra de las formas por las que es reconocible el inmueble es el olor: son cinco pisos con cinco personas cada uno que no cuentan con agua corriente. Acuden diariamente a comprar garrafas a la cercana gasolinera de la ronda de Nelle. Por eso muchos vecinos se quejan del olor, sobre todo en verano. La electricidad se resuelve más fácilmente, con un empalme ilegal a la red eléctrica. “Un día eso va a acabar ardiendo.
Insultos a los muertos
Según el okupa, el origen de la disputa se remonta a solo dos semanas antes, cuando celebraron una fiesta de cumpleaños que resultó demasiado ruidosa. “Nos pasamos y me disculpé”, explica, al tiempo que aclara que el vecino y él eran amigos. “Yo me dedico a la chatarra, y él me ayudaba a buscar sitio para aparcar”. Sin embargo, desde ese incidente la relación se deterioró. Además, aseguran que el vecino insiste en insultar a sus muertos, algo muy grave en la cultura gitana: “Si se enteran nuestros patriarcas, aquí hay tiros”, asegura, al mismo tiempo que afirma que no vive como un okupa por gusto. “Yo tengo una paga, quiero alquilar, pero no encuentro ningún piso”, insiste.
Por otro lado, el inmueble lleva más de dos años siendo escenario de molestias, según los vecinos. “Antes había rumanos y ahora están estos. Se van y vienen otros”, afirman. También han acudido en numerosas ocasiones la Policía Nacional. La mayor queja que tienen son lso continuos ruidos. Algunos aseguran que uno de los inmuebles que se encuentran al lado del número 16, reformado y con garaje, fue abandonado por sus ocupantes precisamente por las molestias que generaban los okupas l

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