Viernes 15.02.2019

El teatro que marcó la vida artística coruñesa

El pabellón de variedades de Lino Pérez se levanta en unos terrenos cedidos por la Junta de Obras del Puerto, previa autorización del gobernador civil de la provincia y autorizado por el Ayuntamiento después de haber presentado los planos del teatro el 8 de mayo de 1905. 
 

El pabellón Lino Pérez, meses antes del incendio que lo consumió
El pabellón Lino Pérez, meses antes del incendio que lo consumió

El pabellón de variedades de Lino Pérez se levanta en unos terrenos cedidos por la Junta de Obras del Puerto, previa autorización del gobernador civil de la provincia y autorizado por el Ayuntamiento después de haber presentado los planos del teatro el 8 de mayo de 1905. 
Fue diseñado como una barraca destinada a “Fantoches, Cinematógrafo y Teatro” y contaba con dos entradas: a la izquierda se accedía a las gradas y a la derecha a las sillas; el escenario se hallaba al fondo. Los planos fueron presentados por el propio Lino Pérez Lastres, como peticionario de un kiosco de una gran similitud al de la Terraza coruñesa, hoy en un penoso estado y colocado en el paseo marítimo de Sada, desde su traslado del Parque del Relleno a dicho lugar hace casi un siglo.
Todos estos pabellones y kioscos que se levantaban en la zona de Méndez Núñez, estaban considerados como efímeros, gozando de unas singulares concesiones municipales y que en cualquier instante podían ver interrumpida su operatividad económica por muchas causas y asociadas al municipio o a las propias a las que se dedicaba, al dejar de ser rentables. 
El teatro de Lino Pérez, un vistoso pabellón tenía capacidad para unos 600 espectadores, llegó a monopolizar la vida artística en La Coruña. Su figura empresarial estaba condicionada debido a la negativa por parte del teatro Rosalía de Castro de no aceptar sesiones cinematográficas alternando con obras teatrales dramáticas, porque así lo establecía de forma expresa la Comisión Mixta que administraba aquel teatro. El afán de Pérez por mantener actualizada su sala teatral le granjeaba múltiples simpatías y se basaba en la variedad de espectáculos que pasaban por aquel escenario, aunque siempre mirando el rendimiento económico que compensase con su interés cultural. Lino Pérez, como empresario, se sentía orgulloso de conocer al público coruñés y saber lo que este deseaba. Lo que menos quería era desagradar a sus espectadores, que por supuesto eran de la burguesía más asentada y de mejor posición económica. Desde su apertura el 27 de junio de 1906 se convierte en el pabellón favorito de los coruñeses. Sus sesiones de cine y su teatro de variedades acaparan los espectáculos más vistos de la ciudad. Por esta sala pasan las cupletistas de éxito, compañías cómicas y dramáticas, entre las que se encuentran actuaciones de Ricardo Puga, Raquel Meller o Ricardo Calvo, entre otros. También se darán cita con sus conferencias y discursos grandes personajes de nuestra historia, como Ramón Cabanillas, Linares Rivas, Rey Soto y Javier Valcarce, entre los muchos oradores de la época.
El teatro Lino Pérez se había levantado conforme al reglamento de 27 de octubre de 1885 y se trataba de una construcción provisional, dado que no contaba con una situación de permanencia en el tiempo. Carecía de letrinas y retretes, debido a que cerca se hallaban los servicios públicos de la Junta de Obras del Puerto, hasta que fue requerido para ello y la obra se llevó a efecto el 18 de mayo de 1916. 
En 1914, a instancia de la Junta del Puerto, Lino Pérez se ve obligado a presentar una memoria al Ayuntamiento para la restauración del teatro. Consistía en aplicar a sus frentes arcadas de talla recortada y pintada para simular ventanales, cuyo vidrio se colocaría sobre los contrafuertes de la madera existente, sustituyendo por otros nuevos los cierres metálicos.
Al reabrir sus puertas, el teatro muestra una mejora de su aspecto exterior con una elegante fachada cuya ornamentación había corrido a cargo del arquitecto Antonio López Hernández, que presenta la fachada con dos monumentales mascarones. Pero el 3 de noviembre de 1919 en el transcurso de la proyección de la película “Mefisto”, un voraz incendio acaba con aquel delicado pabellón de fantasía. Su frágil madera y su decorado modernista pronto es pasto de las llamas y allí acaba su corta existencia. 
Cuando acontece este suceso, su empresario teatral era Isaac Fraga, aunque seguía conservando el nombre que le había dado fama y por el que todos los coruñeses suspiraban un día poder acceder a ver allí algún espectáculo. 
El teatro Lino Pérez, había pasado a convertirse en cenizas y así pasar a la historia teatral como uno de los teatros coruñeses más populares y queridos.

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