martes 20/10/20

El presupuesto pone el broche a cuatro años de altibajos entre la Marea y el PSOE

Ambas formaciones apenas fueron capaces de encontrar períodos consolidados de entendimiento

Yoya Neira y Xulio Ferreiro, en el centro, durante la recepción navideña del año pasado | mónica arcay

El desencuentro de esta semana alrededor del presupuesto es el último capítulo de la tortuosa relación entre la Marea y el PSOE. Los socialistas, junto al BNG, apoyaron la investidura de Xulio Ferreiro como alcalde en 2015 y un gobierno en minoría. Desde entonces el mandato ha transcurrido entre momentos de enfrentamiento y etapas de entendimiento.

Las elecciones de hace cuatro años depararon unos resultados que pocos esperaban y un escenario en el que la Marea irrumpió con fuerza para equipararse al Partido Popular en votos y concejales. 

Mientras, el PSOE y el BNG vieron reducida su representación en la corporación municipal y finalmente se decantaron por respaldar a la Marea para evitar que los populares repitiesen al frente de María Pita.

Pero ese apoyo se certificó sin estar sujeto a acuerdos de gobierno vinculantes, lo que dejó al Gobierno local en una situación de minoría y la necesidad de buscar apoyos en cada momento en el pleno para sacar adelante los asuntos y a los socialistas sin peso en las decisiones municipales.

A partir de ahí se estableció una relación entre ambas formaciones con importantes altibajos y que tuvo en los presupuestos de cada año sus capítulos más destacados.

Primeras diferencias
Apenas medio año después del inicio del mandato ya se produjeron diferencias notables entre ambas formaciones. El primer presupuesto de la Marea no fue del agrado de la oposición y los socialistas, con José Manuel Dapena ya como portavoz, también rechazaron unas cuentas que finalmente fueron aprobadas en mayo y tras la inclusión de enmiendas presentadas por el PP y el PSOE.

Con la aprobación de las cuentas se rebajó algo la tensión y algún acuerdo puntual, pero pronto volvió a acercarse el momento de negociar un nuevo presupuesto. De nuevo hubo rechazo de la oposición a las cuentas, pero en este caso se produjo el mayor desencuentro entre ambas partes de todo el mandato. 

Dapena renunció a su cargo de portavoz nada más empezar 2017 y después de trascender una reunión a sus espaldas entre Xulio Ferreiro y Mar Barcón, hecho con el que se sintió desautorizado. A su dimisión siguió otra de Barcón, que dejó su puesto como secretaria general de los socialistas en la ciudad, y a José Manuel García como nuevo portavoz del grupo municipal. 

Durante este período se sucedieron encuentros con el Gobierno local para buscar un pacto en torno al presupuesto, en los que se llegó a plantear una posible entrada del PSOE en el gobierno, y en las que también participó Florencio Cardador, líder de la gestora que se formó en las filas socialistas.

El cambio de nombres tampoco permitió un acuerdo y Ferreiro apostó por plantear una cuestión de confianza que perdió con los votos en contra del Partido Popular y del PSOE, pero la falta de sintonía entre estas dos formaciones impidió una moción de censura y el presupuesto quedó aprobado en mayo.

García, dejó de ser portavoz el pasado mes de noviembre tras perder las primarias ante Inés Rey, lo que conllevó el nombramiento de Yoya Neira como líder del grupo municipal, el cuarto en el mandato. Precisamente los problemas internos en el PSOE coruñés es uno de los aspectos utilizados por el Ayuntamiento para defender su postura durante estos años, alegando que el cambio de liderazgo y las disputas internas afectan al pacto alcanzado en 2015.

La etapa con José Manuel García al frente del grupo municipal estuvo marcada en su mayoría por la tranquilidad en las relaciones, aunque también hubo momentos en los que se rechazó cualquier acuerdo hasta que no se garantizase el cumplimiento de los que estaban pendientes. Para el presupuesto del año pasado el PSOE apostó por otorgar vía libre al Gobierno municipal y permitir la aprobación apenas sin negociar. 

A pesar de esto, el Gobierno municipal no fue capaz de tener las cuentas hasta febrero y a finales del año pasado la ejecución en inversiones y obras apenas pasaba del 40%.

Si la Marea utilizó recurrentemente la inestabilidad socialista y posibles estrategias políticas, mientras que el PSOE se sirvió habitualmente de datos para defender sus posturas. 

Así, entre las protestas de los socialistas figuraron durante estos cuatro años los datos de ejecución de cada presupuesto, entre los que se incluyen proyectos que fueron acordados en diferentes negociaciones con los propios socialistas. 

Además, la gestión municipal también ha estado en el ojo del huracán todo este tiempo, siendo una visión compartida tanto por la oposición como por diferentes sectores de la ciudad.

Panorama
A poco más de cuatro meses para las elecciones municipales parecía complicado que ambas formaciones pudiesen mantener un clima de sintonía ya que los propios partidos son determinantes a la hora de tomar decisiones en María Pita.

La Marea Altántica tiene por delante el reto de repetir al frente del equipo de gobierno pese al desgaste sufrido durante estos cuatro años de mandato, un desgaste unido a la desilusión de los que les apoyaron hace cuatro años esperando un cambio más notable.
Mientras tanto, el Partido Socialista aspira a recuperar el terreno que ha ido perdiendo paulatinamente desde hace años, una dinámica que les llevó a cosechar en 2015 los peores resultados de la historia en la ciudad con solo cuatro concejales.

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