miércoles 2/12/20

La polémica comunidad de Ribeira Sacra denuncia nuevos conflictos

La comunidad formada por los números 15, 17, 19 y 21 de la calle de Ribeira Sacra, en Novo Mesoiro, continúa con su mala racha de problemas de convivencia.

La comunidad formada por los números 15, 17, 19 y 21 de la calle de Ribeira Sacra, en Novo Mesoiro, continúa con su mala racha de problemas de convivencia. Desde la junta directiva señalan que, recientemente, dos pisos han sido ocupados por inquilinos del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS) y del Ayuntamiento, y estos nuevos vecinos solo han venido a agravar una problemática que los residentes llevan arrastrando desde hace años. “Arman follón todo el día, la gente entrando y saliendo, y cuando te quejas no hacen caso”, señala Javier Mañana, el presidente de la comunidad. Es para hablar de sus inquilinos que los representantes de la comunidad han solicitado una entrevista con los responsables del Ayuntamiento y la Xunta.

De momento, siguen esperando y hacen lo que buenamente pueden: “Les pasamos a los nuevos una copia con los estatutos de la comunidad porque no paran de hacer fiestas de noche”. Estos pisos se adjudican por sorteo a las personas o familias que reúnen las condiciones socioeconómicas para acceder a ellos, pero a menudo surgen roces con los otros residentes, sobre todo los propietarios que están pagando su hipoteca y que tienen que soportar las molestias de los más incívicos inquilinos de la Administración, ya sea local o autonómica.


“Ya nos hemos quejado varias veces a la Policía Local, pero no vienen”, se lamenta Mañana, cuya comunidad tiene que soportar también otros problemas, que contribuyen a enturbiar el ambiente, como robos y daños en la propiedad, tanto en zonas comunes como en los coches estacionados en el garaje subterráneo.

Deudas impagadas
No es la primera vez que los vecinos de la comunidad de Ribeira Sacra tratan de reunirse con las autoridades, sin suerte. La junta directiva de la comunidad de propietarios lleva meses tratando de cortar el agua caliente a los más de sesenta morosos que se niegan a saldar sus cuentas pendientes y que juntas ya ascienden a 44.000 euros. Es una situación que se prolonga desde hace años, pero en agosto del año pasado, Emalcsa llegó a cortar el servicio por ese motivo, y todavía no han podido saldar la deuda.

Así que la junta directiva solo espera poder reunirse con los responsables de la Xunta antes de llevar a cabo esa medida, para pedirles una lista de inquilinos a los que enviaron la carta de advertencia para que pagaran la factura. Con esa lista en la mano, piensan ir descansillo por descansillo con un fontanero para retirar los contadores de los morosos, que se quedarán sin agua caliente, aunque todavía tendrán la fría.

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