miércoles 25/11/20

Pavos reales, moribundos y sombrereros locos se dan cita en el desfile de Carnaval

Cuando a Romualdo de Os Maracos le dijeron que serían 1, 9 kilómetros de desfile, aseguró el concejal de Culturas, José Manuel Sande, que el “comparsero” empezó a sudar.

Según el Ayuntamiento, hubo más espectadores que el año pasado en un desfile lleno de color | pedro puig
Según el Ayuntamiento, hubo más espectadores que el año pasado en un desfile lleno de color | pedro puig

Cuando a Romualdo de Os Maracos le dijeron que serían 1, 9 kilómetros de desfile, aseguró el concejal de Culturas, José Manuel Sande, que el “comparsero” empezó a sudar. Sin embargo, los que llevan la voz cantante del Entroido coruñés disfrutaron cada metro de pasarela como si fueran niños y entre todos los participantes, hicieron de la cita un festival para los sentidos porque junto a la percusión y la charanga, los grupos llenaron el asfalto de color y gusto por una fiesta que se vive así, en la calle. 
Por eso, la lluvia no fue una amenaza real sino un complemento más a unos disfraces y una puesta en escena, que llevaron a Pantaleón a ventilar la época decimonónica en pleno siglo XXI con un baile de máscaras. Os Malandros se pusieron el traje de sombrerero loco y fueron repartiendo magia y “póker” de corazones allí por donde pisaron mientras que Kilomberos no dejaron de golpear sus tambores, hasta el punto de hacer con el primer premio del concurso de vestuario y coreografía. Tocaba día grande y niños y mayores no se lo quisieron perder. 
Todos protagonizaron el concurso de carrozas, vestuario y coreografías que partió de la avenida de la Habana y transcurrió por Rubine, plaza de Pontevedra y Juana de Vega para enfilar el Cantón Pequeño y el Grande y terminar en la plaza de María Pita. Según el Ayuntamiento, en las aceras se concentraron más de 18.000 espectadores, curiosos que se quedaron prendados de la comparsa Cicklon de Tomiño (Pontevedra), que eligieron ser por un día pavos reales y seres fantasiosos con luces moviéndose al ritmo de hits como “Show must go on”. Ganaron el concurso de carrozas. 
No faltaron las patillas y las faldas de vuelo en una carroza de “Grease”, Bribes 70’s, que repartió rock and roll y bailes con swing. A su vez, los de Oktobribesfest organizaron su particular fiesta de la cerveza y Miliki y Fofito resucitaron para la ocasión, detrás de la Casa de Andalucía que exaltaron el Brexit y hasta el peñón de Gibraltar vestidos de osos.
Pitufos makineros, meigas con lunas crecientes incorporadas y legionarios con tanque, los de Amigos da Xoldra, tomaron las avenidas para detenerse en la plaza y seguir la fiesta cada uno por su lado. A la meta también llegaron, pese a su estado de salud, los usuarios de una especie de geriátrico “O último fojete”, que cambió suero por licor café. 
Con gotero o sin él, la ciudad vivió el Carnaval siguiendo el desfile, pero también con talleres. Los que se organizaron en el “Pequeno circo de Entroido en María Pita”. 

Programa
Sin la presión que marcan los certámenes, María Pita concentró con la llegada de los concursantes una charanga, la de O Equipo B, y más temas de siempre con +Cantos!, que fueron la banda sonora de la entrega de premios. 
La carpa infantil seguirá funcionando hoy con talleres de clown, a las 11.00 horas; un show de músicas de aquí, a las 13.00; y más hula hop, a las 17.30 horas. La compañía A Saco Circo representará a las 18.30 horas “El show de los hermanos Saquetti” y a las 19.30 horas, habrá cabaré para terminar a las 20.30 horas con pasacalles e intertascas con el espectáculo “Flashtop Cabaret”. 
Mañana, además del pequeño circo, se presentará a las 20.00 horas el libro “Choqueiros. Breve crónica histórica do carnaval na Coruña”, en el Circo de Artesanos, que es la primera parte de una saga que recorrerá el Entroido coruñés de cabo a rabo. Esta entrega irá a los orígenes y la escribe el historiador Xosé Alfeirán. La biblioteca de la Diputación le pondrá plumas a los niños que se acerquen a participar en un taller, donde aprenderán a construir un poblado apache y leerán leyendas canciones y juegos. 
Mientras, en Monte Alto, la cafetería Art T Café vela a la sardina de cuerpo presente. Desde las once y media hasta pasada la una de la madrugada, los coruñeses se pueden despedir del pez. l

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